Artífices del nuevo Plan Cóndor

Gustavo Espinoza M.

La victoria de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC) en las elecciones paraguayas de abril del 2008 y el ascenso a la presidencia guaraní del exobispo católico y líder progresista Fernando Lugo significó un hito importante en la historia del país, al dejar atrás la hegemonía del derechista Partido Colorado que por 61 años había gobernado.

El triunfo representaba, además, un avance en el fortalecimiento de la izquierda latinoamericana, que siempre había encontrado en Paraguay un obstáculo al proceso integracionista continental.

La simpatía y el respaldo sincero de Lugo a la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez rápidamente se hicieron evidentes y no fueron bien vistas en el Congreso Opositor, subordinado a los intereses de Estados Unidos, y en particular de su embajada en Asunción, la cual tradicionalmente había manejado los hilos de la política paraguaya. 
A tan solo 15 días de iniciada su gestión gubernativa, Lugo denunció la primera conspiración y tentativa de golpe de Estado en su contra, liderada por su vicepresidente, Federico Franco, militante del derechista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). El camino para el nuevo Presidente ya se veía como nada fácil.

La fe cristiana de Liliana Ayalde y el golpe de Estado 
La llegada al Poder de Lugo coincidió con la repentina designación de Liliana Ayalde como nueva embajadora de los Estados Unidos en Paraguay, en sustitución de James Cason, quien apenas llevaba dos años en el país.

Era ésta la primera misión de Ayalde como embajadora, reconocida diplomática y exfuncionaria de USAID desde 1981, quien ya contaba con una hoja de servicios convincente para Washington, al cumplimentar con éxito incursiones de USAID en Nicaragua (1977-1979), Bolivia (1999-2005) y Colombia (2005-2008), territorios en los cuales desplegó todo el arsenal injerencista y subversivo que caracteriza a esta agencia. 
Ayalde es una enemiga a ultranza del chavismo, odio alimentado por su esposo, el venezolano Julio Jorge Narváez, con quien lleva más de 20 años de matrimonio.

Narváez es oriundo de Nueva Esparta, y ha acompañado a su esposa, junto a sus dos hijas en sus misiones, pero no ha perdido el vínculo con Venezuela, donde, además de familiares, tiene importantes amigos vinculados a la oposición. También ha ejercido la diplomacia.

Durante la misión de Ayalde en Nicaragua, Narváez sirvió como director de Protocolo de la Embajada USA, período en el que trabó fuerte amistad con el derechista y corrupto, Arnoldo Alemán, quien fue presidente del país entre 1997 y 2002.

Ya en Paraguay, el objetivo primero de Ayalde fue ganarse la confianza de Lugo. La supuesta ‘fe cristiana’ de la que presume y su dominio fluido del español le permitieron empatizar fácilmente con el Presidente, quien no sospechó de aquellas sorpresivas tardes en las que Ayalde se aparecía para tomar el té y charlar de política y de Dios.

Esas tertulias eran parte del juego sucio de Washington para identificar sus ‘puntos débiles’ que luego serían usados para atacarlo. 

Finalmente, el 22 de junio de 2012, el Senado Paraguayo aprobó la destitución de Lugo y consumó así el Golpe de Estado Parlamentario contra el Presidente, planificado desde la embajada estadounidense, en complicidad con Franco, el Congreso y otras autoridades de la Iglesia.

Aunque Ayalde salió en Asunción en agosto de 2011 para alejar cualquier implicancia suya en el golpe, cables revelados por Wikileks dejan constancia de su activa participación en la trama desde el 2008. La diplomática estadounidense en Paraguay tenía órdenes de obtener datos biométricos, huellas dactilares, y hasta información genética de los posibles candidatos a la presidencia de Paraguay. Se conoció, además, que desde el 2010, Ayalde había propuesto analizar la situación del país y la conveniencia de realizar un juicio político contra Lugo.

Por si no fuesen suficientes la pruebas para demostrar el papel protagónico de Ayalde, en el golpe, tiempo después se reveló una carta del entonces ministro de Defensa paraguayo, Luis Bareiro Spaini, reseñando el encuentro que habían tenido Ayalde y Franco, donde el Vicepresidente exigía un urgente e innegociable juicio político contra Lugo.

A raíz del golpe, el apoyo de la Izquierda Latinoamericana al presidente Lugo no se hizo esperar. Las declaraciones solidarias de Venezuela fueron presentadas como hechos amargos en el Parlamento y usadas para declarar Persona No Grata al entonces canciller bolivariano Nicolás Maduro, lo que derivó en la salida de la Misión Diplomática Venezolana de Asunción.
Por su parte, los países del Mercosur coincidieron en que se había producido un quiebre democrático y aprobaron la suspensión de Paraguay en el bloque.
El pasado oscuro de Loizaga
Tras el juicio político a Lugo, asumió ilegalmente la presidencia Federico Franco, quien perdió en las elecciones presidenciales el 2013 ante el empresario derechista Horacio Cartes, militante del Partido Colorado y actual mandatario.
La campaña presidencial de Cartes se inundó de Marketing pro yanqui, que distingue a la derecha neoliberal. Supuestamente llegaba para Paraguay la hora de la dignidad, la soberanía y el estado de derecho, en un claro intento de deslegitimizar las conquistas alcanzadas por el pueblo en el período de Lugo.

Cartes nombró como canciller a su buen amigo Eladio Loizaga, quien se desempeñaba como su Asesor en Materia de Relaciones Internacionales y había sido representante de Paraguay ante Naciones Unidas, en el período 2001-2009. Con un pasado curtido en la  lucha contra el comunismo, durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), la designación de Loayzaga fue una encomienda de Washington, que obviamente recibió el apoyo de la derecha del área y de la OEA.

Loayzaga, nacido en marzo de 1949, en Asunción, proviene de una familia adinerada a costa del fraude. Desde muy joven ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores. Eso ocurrió en los años de la dictadura y de la aplicación del Plan Cóndor en su país y en América Latina.

Fue un promotor activo de la Liga Anti Comunista Mundial, de la Confederación Anti-Comunista Latinoamericana, la cual se confabuló con el Plan Cóndor para bañar de sangre y terror a la región. También participó en la organización del XII Congreso Anti Comunista Latinoamericano, celebrado en Paraguay en 1979, y en el que se le rindió tributo a Stroessner.
Una vez concluida la dictadura, Loizaga fungió como secretario privado del general Andrés Rodríguez, cómplice de Stroessner y su sucesor en el Gobierno entre 1989 y 1993.

Por su vinculación comprobada con la dictadura, en 2005, Loizaga junto a otros miembros del Partido Colorado, fue acusado por la violación de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. Como era de esperarse, la derecha paraguaya y la embajada USA se encargaron que tal proceso no prosperara.

El antichavismo de Loizaga
Sus allegados lo describen como un hombre excéntrico, de carácter difícil e inescrupuloso, forjado en la dictadura, y que no disimula su odio visceral al chavismo. Ciertamente, en los últimos años, ha sido una pieza clave en la ofensiva imperialista orientada a destruir la Revolución Bolivariana.

Desde su posición como Canciller, en 2012, se negó a admitir a Venezuela en el Mercosur, por considerarlo su gobierno como ‘ilegitimo’. A su vez consideraba también que Paraguay tampoco debía incorporarse al bloque al haber sido ‘injustamente suspendido’, y en el caso de hacerlo debía poner como condición previa que Venezuela fuera retirada de ese foro.
En días recientes, cercanos a la actuación injerencista de su colega y amigo el secretario general de la OEA Luis Almagro, Loizaga desplegó en vano varias artimañas y jugadas sucias para evitar el traspaso de la presidencia pro témpore del Mercosur a Venezuela, como legítimamente corresponde.