Dilma Rousseff al Senado: “Voten contra mi destitución”

La presidenta Dilma Rousseff junto con su abogado, José Eduardo Cardozo.
AFP

Brasil/ Agencias

Dilma Rousseff llamó al Senado brasileño a votar contra su destitución e impedir “un golpe de Estado”, antes del fin de su juicio político que, si se cumplen los pronósticos, dejará a la izquierda fuera del poder del gigante sudamericano. 

“Estamos a un paso de la concreción de un verdadero golpe de Estado”, denunció Rousseff durante su defensa en el Senado.

Y “si se consuma, resultará en la elección indirecta de un gobierno usurpador”, añadió la exguerrillera de 68 años, quien repitió que es “inocente”.

Ésta es la primera oportunidad que tuvo la mandataria de defenderse en el Congreso. Y es la última carta antes de la votación que decidirá si la destituye o no.

“Lucho por la democracia, por la verdad, por la justicia. Lucho por el pueblo de mi país”, dijo al pleno de 81 senadores, convertidos en una especie de gran jurado.

Democracia

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aseguró que al ejercer la presidencia de la República respetó fielmente el compromiso que asumió frente a la nación y a las personas que la eligieron.

Durante su comparecencia ante el Senado de la República, Rousseff destacó que siempre creyó en la democracia como el estado de derecho, y siempre vio la Constitución de 1988 como una de las más grandes conquistas del pueblo brasileño, por lo que “jamás atentaría contra lo que yo creo o practicaría algún acto que sea contrario a los intereses de los que me eligieron”.

La líder de izquierda, que en 2014 fue reelecta como presidenta de Brasil por más de 54 millones de ciudadanos, defiende el respeto por la democracia y la voluntad del pueblo, además rechaza la “injusticia de ser condenada incluso siendo inocente”.

Pena de muerte política 

“Tengo un compromiso que no voy a eludir (...) nuestro pueblo realmente desbordó en la lucha contra el golpe. No cometí ningún crimen de responsabilidad, las acusaciones son injustas y no tienen lugar. Eliminar mi mandato es como someterme a la pena de muerte política”, subrayó. 

La mandataria separada de sus funciones dijo que no guarda rencor por aquellos que votaron por su destitución y mencionó tener mucho aprecio por aquellos que la consideraron absuelta.