“Yo soy la fea” Está en el Siles

"Ricardo Bajo H."
La nueva “novela” en “casa celeste” se llama: “no sos vos, Insúa; son Borghello y Cellerino”, parafraseando la exitosa comedia del cine argentino de Juan Taratuto: “No sos vos, soy yo”. Si fuera colombiana, el título sería: “Borghello y Cellerino, yo soy la fea”. El técnico argentino tiene definido un estilo, un esquema y los hombres para ejecutarlo. La pregunta del millón: ¿hasta cuándo podrá sostener su apuesta por la dupla de compatriotas Borghello y Cellerino? Los “pequeños” problemas con la hinchada emergieron anoche.
Ambos fichajes no son lo que se esperaba. Pasado el momento de la adaptación, los dos puntas no aparecen. Cellerino y Borghello se muestran apáticos, erráticos, sin movilidad y cosechan minuto que pasa el hastío (y los silbidos constantes) de la (impaciente) afición. A la media hora de juego, con el marcador inamovible, bajaron los primeros gritos de “Conejo, Conejo” desde la Preferencia.
Bolívar no juega bien (aún). El juego “celeste” es lento, sin sorpresa, previsible, sin verticalidad, cansino y espeso. Petrolero cumplió el manual: tener la pelota, tratar de salir, juntarse pero arriba… es un cero a la izquierda. En la segunda parte, “a la hora” (transcurrido el minuto 61), Insúa escuchó por fin a las masas: sacó de la cancha a la pareja de la discordia y metió a una dupla boliviana entusiasta, movediza, corajuda: Arce y Arrascaita, quienes son cruceño y yungueño, respectivamente.
Con ambos sobre la cancha, Bolívar mejoró (era difícil no hacerlo); y Petrolero bajó los brazos. Con la entrada de la “doble A” también cambió la disposición: Callejón dejó ese doble enganche donde no se siente a gusto (ni donde tampoco puede bajar para ayudar a Danny Bejarano en la contención) y se puso de delantero (su lugar pues el español tiene talento y gol). Todo acabó en paz pero la nueva novela “Borghello y Cellerino” promete más ardientes capítulos porque Insúa no se va a bajar del caballo tan fácilmente. Continuará…