Pesebre, buñuelos y misa de gallo marcan la Navidad de antaño

Foto: Cambio
Recreación de la llegada del Niño Jesús de finales del siglo XX (1999).

Por: Víctor Hugo Chambi Ocaña

El día de Nochebuena llegaba a los barrios paceños y los ajetreos no eran por la compra de regalos o juguetes costosos, al contrario los vecinos estaban en trajines para armar el pesebre en la plaza del barrio, preparar el chocolate con buñuelos o improvisando instrumentos musicales.

No había regalos costosos ni correteo por las compras, al contrario, los vecinos se juntaban alrededor del nacimiento armado en la plaza y cantaban villancicos.

“El 24 de diciembre me levantaba muy temprano. Junto con mi abuela preparábamos la masa para hacer buñuelos porque todo tenía que estar listo para la noche. Yo recuerdo que mi mamá sacaba sus ollas más grandes para preparar api blanco y morado porque decía que llegarían varios invitados”, relata Ana Mejía, una anciana sentada en El Prado paceño, quien recuerda con nostalgia aquellos años de su infancia. 

Mejía cuenta que su vivienda era una de las que se abría a los niños la noche de Navidad. “Cuando se ocultaba el sol, mi abuelo abría la puerta principal y en el patio había muchas velas, poco a poco llegaban los grupos de niños con ponchos y lluchus”, recordó.
“Eran chiquillos traviesos, agitaban sus chullu chullus y cantaban villancicos. Otros tenían zampoñas y otros unos bombitos improvisados. Todos nos poníamos a cantar y bailar los villancicos, después mi abuela empezaba a repartir lo que habíamos preparado todo el día”, relató en medio de sonrisas que evocan su feliz infancia en La Paz.

Pesebres en la plaza

Uno de los mayores recuerdos que atesora Napoleón Calle, vecino de Sopocachi, es cómo la vecindad se reunía en torno a la plaza para armar el nacimiento del Niño Jesús y compartir una chocolatada con buñuelos.

“La Navidad era una maravilla. Actualmente, no conocemos ni a los vecinos que tenemos al lado. Antes la celebración era conjunta, todos éramos invitados a la fiesta. Hoy no hay nada de eso. Antes solo había un nacimiento que era armado y adorado por todos, no había árbol, eso del árbol es algo de afuera”, contó.

Rememora que junto a un grupo de amigos del barrio, salía días antes de la Nochebuena a recorrer las calles del barrio y recoger tapacoronas de las botellas de refresco para aplanarlas y ensartarlas con un alambre y formar los chullu chullus, con los que animaban la fiesta barrial y se ganaban el chocolate con buñuelos o tawa tawas.

“Los chicos formábamos grupos y uno a uno cantaba y bailaba frente al nacimiento, que para la medianoche ya estaba lleno de vecinos que compartían no regalos, sino abrazos. A las doce en punto empezaban a explotar los cohetillos anunciando el nacimiento del niño Dios”, recordó con la mirada perdida en las nubes, como si estuviera volviendo a ver esos momentos de su infancia vivida en el tradicional barrio paceño.

La misa de Gallo

Otra tradición de las familias paceñas era acudir a la Misa de Gallo, la celebración eucarística de la Iglesia Católica para celebrar el nacimiento de Jesús, que se efectúa en las parroquias a la medianoche.
Hoy en día dicha celebración es adelantada para que las familias reciban al niño Dios en sus hogares; ahora se celebra entre las ocho y diez de la noche.

También en el campo

La celebración de la Navidad en el área rural también tiene marcadas sus propias tradiciones, una de ellas era la construcción del pesebre con elementos propios de las regiones: madera, paja y barro, este último para formar las figuras del nacimiento.

“No teníamos juguetes comprados de plástico, sino que mi papá hacía carritos de madera, de latitas, y eso nos regalaba a mí y a mis hermanos”, contó Javier Mamani, un residente de la población del Tolar que ahora vive en La Paz.

De la tradición que se vivía en la Navidad de antaño, ahora solo quedan los recuerdos.