Cursos vacacionales ayudan a descubrir los talentos

Foto: Cambio
Taller de manualidades.

Por: Jocelyn Giovanna Chipana López 

Para algunos padres la vacación es una oportunidad para inscribir a sus hijos en cursos alternativos que les permitan descubrir las habilidades y talentos.

Sandra Pinto de 11 años pensó que al finalizar el año escolar podría levantarse un poco más tarde y pasar gran parte del día viendo televisión, sin embargo ella debe despertarse muy temprano para acudir a clases de danza.

Como ella, cientos de niños participan en diversas clases que los sumergen en el mundo de las artes, los deportes o la nivelación escolar.

“Creo que es muy provechoso inscribirlos en cursillos porque así aprovechan el tiempo en algo que les guste, y nosotros como padres estamos más tranquilos sabiendo que no hacen travesuras”, comentó Rolando Pinto, padre de familia. Muchos papás opinan de manera similar, es por ello que  la oferta de talleres y clases alternativas se incrementa considerablemente, ofreciendo alternativas que se amoldan a las habilidades y al presupuesto de las familias.

Una buena opción es el Estudio de Danza Wiyaña (llevar el fuego encendido), en Ciudad Satélite de El Alto. 

“El lunes comenzamos un taller por vacaciones, que será gratuito para los jóvenes de lunes a viernes, sin embargo, martes y jueves hacemos otro tipo de actividades, desde juegos, algo de teatro, maquillaje y algunas otras más”, mencionó Rondal Pérez, director del estudio. 

El experto explicó que tienen estudiantes de cuatro años hasta 19, con horarios y aulas dosificadas. De acuerdo con el profesor, la danza es beneficiosa en la parte física, en niños desarrolla la psicomotricidad, elasticidad (dependiendo si se trabaja en la técnica) y fortalece los músculos.

“Dentro de cada clase, uno de mis objetivos es la disciplina, respeto, compromiso. El niño o joven cada clase va trabajando consigo mismo, adquiriendo mayor seguridad, respeto hacia su cuerpo, respeto a los demás, trabajo en equipo”, dijo Pérez. 

Todos los estudiantes de esta compañía encontraron en Wiyaña un centro de actividades recreativas, pues el buen humor y el entusiasmo de sus profesores logran que cada año tengan más estudiantes interesados en descubrir sus habilidades en el arte escénico. 

Otra buena opción es el Centro de Artes Mamani Mamani, en la calle Jaén de La Paz, donde los pequeños pueden explotar su creatividad y habilidad en los talleres de dibujo y pintura, danza folklórica, guitarra, karate y piano. 

Similar alternativa son las clases de ajedrez. La Federación Nacional de Ajedrez cuenta con clases en diversas edades en los nueve departamentos del país. 

“El ajedrez sirve para mejorar la comprensión lectora y la capacidad matemática, también ayuda a desarrollar las competencias lingüísticas o la inteligencia emocional, es más, debería introducirse en las escuelas como asignatura”, afirmó Alan Borda, presidente de la Federación de Ajedrez.    

De esta manera, se encuentran cursos de fútbol,  manualidades, canto, música y muchas otras áreas más al gusto del padre o del niño. 

Aspectos perjudiciales

No obstante, los expertos recomiendan que antes de optar por alguna de estas actividades se debe tomar en cuenta ciertos criterios con el propósito de que no sea perjudicial para los niños. “Las vacaciones deberían ser aprovechadas en actividades recreativas que contribuyan al bienestar emocional del niño, no deben propiciarse a manera de castigo o porque el padre no puede cuidarlo en casa”, aseveró Martín Fernández, psicólogo. 

El profesional indicó que se debe considerar la opinión del niño en el momento de inscribirlo en un taller vacacional. 

“Es recomendable brindarle opciones variadas al hijo para que juntos decidan cuál es la mejor opción, de lo contrario el niño pensará que es una obligación y ello puede impedir que se disfrute la actividad”, aclaró el psicólogo.

Del mismo modo, aconsejó que las clases sean en un horario distinto al que se tenía anteriormente en el colegio.

“Es importante marcar la diferencia, sino el estudiante va a tener la mentalidad de que las clases para él continúan, y sería contraproducente”, dijo el experto. Por otro lado, Anelí Canedo, pedagoga, asegura que el éxito de estas actividades complementarias depende mucho de la actitud de los padres.

“Si el padre encuentra molesto o dificultoso llevarlo y recogerlo de las clases debe evitar protestar delante del niño,  se tendría que contar con el tiempo necesario para evitar las prisas y  tener mal humor en el momento de llevarlos”, dijo Canedo.  

También aconsejó que no es prudente inscribirlos a más de un curso, además reveló que puede perjudicar el descanso de los niños y jóvenes. “Suele pasar que los inscriben en la mañana a natación,  por ejemplo, y en la tarde a danza,  aunque ambas  actividades son agradables, requieren esfuerzo físico y mental, el problema es que el cuerpo de los pequeños no encuentra descanso y en el momento de retornar al colegio sienten agotamiento y desmotivación”, señaló la experta. 

Ambos profesionales sugieren que es muy productivo el tiempo familiar en vacaciones. “Es una gran  oportunidad para conocer más a los hijos,  realizar actividades juntos, escucharlos y saber qué piensan y sienten, son momentos que refuerzan los lazos familiares y contribuyen mucho a la seguridad y a la autoestima del pequeño”, reveló Pinto.