El fútbol de insúa es ciencia oculta

"Ricardo Bajo H."
El fútbol de Rubén Darío Insúa raya quizás en la ciencia oculta. ¿O se está suicidándose por alguna extraña razón? Las palabras para analizar a Bolívar se terminan o más bien se repiten. El problema “académico” radica en dos aspectos: Insúa elige mal a los jugadores y opta por un dibujo equivocado, una forma de jugar “antinatura”, especialmente en el medio.
La línea de tres defensas centrales y dos carrileros es un sistema que se convierte en una zaga de cinco, con los volantes permanentemente en duda sobre si subir la banda o cerrarse atrás, dejando siempre espacios a sus espaldas. Por la izquierda, en Tarija, “Pancho” Rodríguez fue un auténtico caramelo para las internadas del hombre de Ciclón que revolucionó la segunda parte, Paniagua.
Pero los problemas defensivos surgen en la media cancha. Insúa, desde que llegó hace dos meses, apostó por un cinco y dos de enganche (Callejón y Rudy) a sus costados. Ahí comienza la confusión y el desacierto: el cinco elegido es Danny Bejarano (sentando a Flores y Miranda, dos hombres conocedores del oficio de quitar y morder). Como Bejarano no es suficiente, el español y el chapaco Cardozo se ven obligados a bajar a esa línea para dar una mano (una función que ni pueden ni quieren hacer).
¿Resultado? El equipo se parte y las líneas quedan desconectadas, muy alejadas entre sí. Callejón y Rudy deben jugar más arriba (el español es delantero, señor Insúa y el tarijeño, volante de creación con libertad) para poder combinar con la delantera (ahora lo hacen por la vía del pelotazo).
Y esto no es lo peor: Bolívar ha perdido su identidad (la pelota mimada). Insúa ha transformado al equipo en una escuadra vulgar y mediocre. Los ‘celestes’ no juegan a nada, están desconocidos y simplemente recurren al patadón arriba y a las faltas, sinónimos de impotencia (Arce vio así la roja) y mala gana. La cereza sobre la torta llegó con la entrada en cancha de Cellerino por Callejón. Ahora sí, la lectura futbolera de Insúa es una ciencia oculta. ¿Tiene sus días contados en Tembladerani?