2016: cuando iban a matar la esperanza del pueblo brasileño

Leonardo Boff/Telesur

Obviamente hay políticos valerosos y éticos, así como empresarios de la nueva generación, progresistas, que piensan en Brasil y en su pueblo. Pero éstos todavía no han conseguido acumular fuerza suficiente.

La situación social, política y económica de Brasil merecería una reflexión seria sobre el intento perverso de matar la esperanza del pueblo brasileño, promovido por una banda (ése es el nombre) de políticos, en su gran mayoría corruptos o acusados de tal, que de forma desvergonzada se pusieron al servicio de los verdaderos forjadores del golpe perpetrado contra la presidenta Dilma Rousseff: la vieja oligarquía del dinero y del privilegio que jamás aceptó que alguien del piso de abajo llegase a ser presidente de Brasil y que incluyese socialmente a millones de los hijos e hijas de la pobreza.

Al referirse a la corrupción todos piensan en Lava Jato y en Petrobras. Pero olvidan o les es negada intencionalmente por los medios de comunicación conservadores y legitimadores del establishment otra corrupción mucho peor, revelada exactamente el día de Navidad en el que junto con el nacimiento de Cristo se narra la matanza de niños inocentes por el rey Herodes, actualizada hoy por los corruptos que dilapidan el país.

Wagner Rosario, secretario del Ministerio de la Transparencia, nos revela que en los últimos trece años los esquemas de corrupción, fraudes y desvíos de recursos de la Unión, destinados a los Estados, municipios y ONG, y dirigidos a pequeños municipios con bajo Índice de Desarrollo Humano pueden superar un millón de veces el robo en la Petrobras descubierto en la operación Lava Jato. Son 4 mil millones camuflados que pueden transformarse, en un estudio econométrico, en un billón de reales. Las áreas más afectadas son la salud (merienda) y la educación (abandono de las escuelas).

Dice el Secretario: “yo llamo a eso asesinato de la esperanza. Cuando se retira la merienda a un niño, se quita la posibilidad de crecimiento de aquel municipio a mediano y largo plazo. Se está matando a toda una generación” (O Estado de São Paulo 25/12/2016).

Como la mayoría es cristiana son oportunas las palabras del sabio Riobaldo de Guimarães Rosa: “Con Dios existiendo, todo da esperanza, el mundo se soluciona… Teniendo a Dios es menos grave descuidarse un poquito, pues al final todo sale bien. Pero si no se tiene a Dios, entonces no hay licencia para cosa alguna”.

Tener fe es tener saudades de Dios. Tener esperanza es saber que Él está a nuestro lado, aunque invisible, haciéndonos esperar contra toda esperanza.