Triunfo del proyecto sandinista

Javier Larraín *

El martes 10 de enero Daniel Ortega, por tercera vez consecutiva, tomará posesión como presidente de la República de Nicaragua, esta vez para el período 2017-2022.

La fórmula sandinista Ortega (presidencia) y Rosario Murillo (vicepresidencia), en una votación histórica —y estratégica para las fuerzas progresistas regionales en la coyuntura actual—, conquistó el 72,3% de los votos, de un universo electoral que se empina por sobre los 4 millones, de los cuales 68,1% asistió a las urnas el 6 de noviembre.

A pocas horas del triunfo, en contacto telefónico con el presidente obrero venezolano Nicolás Maduro, trasmitido en directo a través del programa ‘La Hora de la Salsa’, el líder nicaragüense reveló el “secreto” del éxito: “está en que finalmente los nicaragüenses todos, la inmensa mayoría, forjaron un consenso acerca del valor de la paz con estabilidad, con seguridad, con progreso, con bienestar”.

Lo cierto es que desde el retorno a la presidencia de Ortega en 2007, y con el impulso del “modelo integral cristiano, socialista y solidario”, la nación centroamericana ha dado un salto cualitativo en términos económicos y sociales con la implementación de planes gubernamentales como Hambre Cero, Usura Cero, Plan Techo, Merienda Escolar, entre otros, los cuales han permitido que, según datos de Naciones Unidas, Nicaragua haya reducido la pobreza de 42,5% al 29,6% durante los años 2011-2014.

En una población que alcanza los 6 millones de habitantes solo durante el recién pasado año el programa Hambre Cero benefició a más de 50 mil ciudadanos con la entrega de animales para criadero con el fin de apuntalar la alimentación de sus núcleos familiares y también emprender en la creación de pequeñas granjas urbanas. Lo propio sucedió con el programa Usura Cero que, durante la última década, ha concedido 500 mil microcréditos a bajo interés, avalados por el Estado, beneficiando a 180 mil mujeres de hogar para la creación de negocios como forma de permitir una fuente de entrada económica estable al hogar.

También el Plan Techo ha sido un acierto de la administración sandinista, proveyendo de materiales de construcción preferenciales a familias de escasos recursos, el que, complementado con el programa de viviendas Buen Gobierno, que promueve subsidios a las tasas de intereses de los créditos hipotecarios, solo en los últimos 12 meses permitió el sueño de la casa propia a 25 mil jefes de hogares.

El mentado plan Merienda Escolar es otro de los puntales del Gobierno y asiste alimentariamente a estudiantes de los niveles preescolar, primario y secundario, poniendo énfasis en la cualidad rural de los alumnos, todos los cuales reciben su ración diaria de arroz, frijoles, maíz, cereales fortificados, en un país donde el sistema educativo y de salud es universal y gratuito.

El modelo soberano nicaragüense se completa con el establecimiento de relaciones políticas internacionales que abogan por la integración regional a través de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), así como por el estrechamiento de relaciones con la Federación de Rusia y China.

Los vínculos entre Managua y Moscú se han fortalecido con la creación, en octubre, de la Planta Biotecnológica Mechnikov, la cual, con la asistencia del Instituto de Vacunas y Sueros de San Petersburgo, pretende producir 30 millones de vacunas, que se comercializarán en Centroamérica, que mitigan el cáncer, fiebre amarilla, así como el zika y el dengue.

Más conocido es el megaproyecto del Canal de Nicaragua, diseñado y construido por la empresa privada china Hong Kong Nicaragua Canal Development Investment Company (HKND Group), que conectará el Atlántico con el Pacífico mediante un canal de 278 km de longitud, que debiera reportar ingresos a Nicaragua por sobre los 27 mil millones de dólares para 2030.

Parece ser que son estas obras y conquistas sociales los “secretos” a que hace referencia Ortega, los que le permitirán asumir una nueva presidencia con una popularidad sin par en el continente. Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional, hace décadas visionariamente advirtió: “El Frente Sandinista, a la cabeza de las masas populares de Nicaragua, se sacrifica no para alcanzar una mezquina migaja para el pueblo, sino para lograr una radical transformación social y nacional”. La historia le ha dado la razón.

* Javier Larraín P.
Editor revista Correo del Alba