Soy el que está siendo

Coco Manto *

Soy el que soy, el que es hoy. El que está siendo, que está haciendo. Y, en 2017,  lo que voy a ser,  lo que voy a hacer:   Presentaré en La Paz, con pompa y  circunstancia, mi libro “Mantología poética” de 555 páginas, Editorial 3600, que ya  vendí en Sucre, Tarija, Santa Cruz, Vallegrande y Cochabamba. Haré cuanto pueda y deba  porque el editor Marcel Ramírez merece mi gratitud.
Propondré al gobierno del cambio revolucionario recobrar la gesta de cinco  mujeres bolivianas que asistieron al Che en los días de su desgracia (8 y 9 de octubre de 1967). Debe el mundo saber que, hace 50 años, el Guerrillero Heroico  no sólo fue víctima de  comunistas bolivianos  felones, miserables de la CIA y asesinos de uniforme, sino  alguien que tuvo atenciones y ternura de una madre de familia,  dos profesoras, una lavandera y una  enfermera.
Veré de publicar:  “Te voy a contar un pueblo”, cuentestimonios de mi  infancia a la par de mi experiencia en radios sindicales, donde la vida me aconsejó  que, de los parientes y el POR,  cuanto más lejos mejor.
“Letras para vestir”, es el título de un volumen con textos pletóricos para cueca, bailecito, huayño, tinku, saya, toba, etecé, que necesitarán ser vestidos con música fina y bonita por compositores, previa cita con este letrista. Tendremos que vernos a fuerzas para  leernos y oírnos, pero también para evitar a rufianes de toma y daca que luego  no reconocen ni aca (acuerdo-creador-autor).
En Cochabamba, mi residencia definitiva, trataré con los artistas  Marco Lavayen y Julio Alberto Mercado para componer y lanzar prontito  la “Cantata del mar” en apoyo a la gestión de dos ex presidentes y otros agentes patriotas en tribunales internacionales. Bolivia lanzó un SOS en La Haya, Chile soslaya.
Necesito soltar de nueva cuenta mi instinto humorístico en el periodismo  y propondré  a los medios, incluidos los del Cártel de la Montura, la reaparición de mi columna Olla de Grillos,  previo convenio de paga, porque quien trabaja de balde es un boludo al cubo.
Buscaré convencer a Rolando Malpartida, gran compositor gran, para que difunda de una vez  la “Chacorera” y el “Kaluyo para mi entierro” con  su bella música y mejor grabación.  ¿Y a ver qué me cuenta el cantautor  Juan E. Jurado de la “Perorata por la vida”, que ya me hizo escuchar por teléfono desde Ecuador. Es una tesis contra el calentamiento global y sus secuelas de sequía e inundaciones.
Deseo zanjar el año 17 el pleito con el cura Francisco Dardichón, plagiador de  mi libro “Arriesgar el pellejo” escrito en 1982 sobre la vida y muerte del oblato Mauricio Lefebvre. Denuncié el caso hace 3 años en esta columna y hasta hoy solo oigo un atronador silencio del aludido, aunque en la reciente Feria del Libro de La Paz  topé con Javier Albó que,  al reconocerme en un pasillo colmado de gente, me gritó de buenas a primeras: “¡Te equivocaste, te equivocaste!”. Tomado de sorpresa, tan a la mala, farfullé  en qué o con qué.  “¡Te equivocaste con el padre Dardichón!”,  remató.  Ah… caí en la cuenta  y,  de inmediato, también con la voz alzada,  le dije que reclamar por mis derechos autorales no era ninguna equivocación. “¡Digo que te equivocaste!”, me  replicó más furioso, como si fuese su feligrés en pecado grave.  Martha, que iba conmigo, le dijo que en esa Feria seguían vendiendo el  folleto de Dardichón.  Ya fuera de sí,  el tata Albó chilló: “¡Qué bien, qué bien que siga a la venta! ¡Me alegro!” y se alejó levitando en el incienso de su autoridad colonial. El divino verbo. 
¿Así que quien clama justicia es un equivocado?  El Verbo Divino, empresa  editorial jesuita, ésta vende que te vende desde el año 2006  el librito del plagio mañosamente titulado: “Arriesgando el pellejo”. Ese día de septiembre supe que ante tanta soberbia patriarcal,  el año 17 no será facilito para mí. Pero de arriesgar el pellejo se trató mi vida en los últimos 77 años.
Claro que  hoy lo que cuentes o comentes con gentes que crees decentes pudiesen ser diferentes. No te amedrentes. Mejor si les mientes. ¡Feliz año, lectores inteligentes!
*Coco Manto, es escritor y periodista, fue embajador de Bolivia en México