El Dakar y el turismo en Bolivia

Gracias a todo el movimiento económico que generó el Rally Dakar, en su paso por Bolivia, principalmente en la industria sin chimeneas, el Instituto Nacional de Estadística (INE) realiza la Encuesta Turística del Rally Dakar 2017 para calcular el impacto de la competencia en la economía boliviana y obtener información sobre las características y el gasto turístico de los visitantes nacionales y extranjeros.

El movimiento fue evidente y no solamente permitió mejorar los ingresos económicos de diversos sectores ligados al turismo, sino sobre todo colocar a Bolivia en los ojos del mundo.

La participación de autoridades originarias, que colaboraron en dar la largada a algunos corredores, en Orinoca, mostró una faceta diferente en este tipo de actividades y permitió proyectar un país diverso y pluricultural, amante del deporte tuerca.

El INE informó que desplegó personal a las localidades bolivianas por donde pasó el Rally Dakar 2017, como Tupiza, Oruro, La Paz y Uyuni, para recolectar información.

Si bien este estudio nos permitirá conocer el impacto del evento en la economía boliviana, basta con escuchar las percepciones de los pilotos extranjeros a través de los medios de comunicación y las redes sociales para advertir que quedaron favorablemente impresionados por la calidez del pueblo boliviano.

La información, a ser recopilada por el INE, permitirá mejorar aspectos como el transporte, hospedaje, alimentos y bebidas, comunicación, servicios turísticos, compra de combustible, artesanías y otros para posteriores eventos.

Como dijo el ministro Juan Ramón Quintana, la inversión realizada por el país para participar del Rally Dakar regresa multiplicada varias veces, si se considera el impacto de este tipo de eventos en el turismo y la economía de bolivianas y bolivianos, sin contar lo más importante que es el efecto positivo en la imagen propia de nuestros conciudadanos, por estar en los ojos del mundo llenos de orgullo a diferencia de lo que sucedía en épocas neoliberales, cuando gobernaban los k’aras o gringos, en las que pretendían hacernos creer que éramos inferiores.