Contrastes en la historia de Argentina

Atrás quedaron esos años en los que la Argentina era un referente económico internacional gracias al vigoroso desarrollo industrial que alcanzó en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado, picos inalcanzables si uno mira en retrospectiva la evolución económica de ese país. En ese período tuvo la industria más fuerte, moderna y competitiva de América Latina, situación que contrasta con la realidad actual.
Hoy, las noticias que llegan desde Buenos Aires, capital federal, no son buenas. La actividad económica cayó en 2016 un 2,3%, de acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec —que anticipa los datos de la evolución del Producto Bruto Interno (PBI)—, dice una noticia publicada por el periódico digital Clarin, que además sostiene que es una caída superior al 1,5%, que el Gobierno inicialmente estimó para todo 2016. Con este cierre anual negativo, la economía argentina retrocede a los niveles de 2011.
En el último tiempo es casi una constante que Argentina repercuta internacionalmente por la crisis económica, el incremento en las tarifas de los servicios y los despidos de trabajadores, y está claro que las medidas aplicadas por Mauricio Macri van a contramano de lo que hizo su antecesora, Cristina Fernández, cuya política se caracterizaba por tener un tinte más social.
Con Macri, el poder retornó a las élites económicas o éstas tomaron el poder para formar un gobierno con una característica más empresarial, muy parecido a lo que hizo Carlos Menem en su gestión. Las reformas económicas en los años 90 del siglo pasado se basaron en la privatización de los servicios públicos y en la apertura de la economía con el fin de crear condiciones favorables para la inversión privada extranjera, un modelo que produjo concentración económica y que al final llevó a la Argentina a la recesión.
A Bolivia le preocupa la crisis argentina, no solo porque allá viven cientos de miles de compatriotas, sino porque es un socio comercial, es el país adonde exportamos el gas, por ejemplo, y al que le compramos variedad de productos. Además están en curso varios proyectos de integración y de interés mutuo.