Manipulación política de niños

El uso de niños en actividades o con fines políticos no se puede disimular como una iniciativa en la que aparentemente solo se les inculcan “valores”, como se pretende hacer creer a la opinión pública, que recientemente fue testigo a través de los medios de comunicación y las redes sociales de que una exparlamentaria los reúne para hacerles repetir consignas con tinte fascista.

Roxana Sandóval, la aludida, señaló que lo que hizo con un grupo de niños en Santa Cruz fue inculcarles valores cristianos, que actuó en su calidad de cristiana, no como política; sin embargo, la ciudadanía es la que juzga y surgen posturas como la del ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien afirmó que “(Sandóval) debería asumir esto como un error, pedir disculpas, porque nadie puede manipular niños, eso no solamente está prohibido legalmente, sino moral y éticamente”.

En efecto, el Código Niña, Niño y Adolescente, Ley  548 de 17 de julio de 2014, en su artículo 153, señala que un juez a denuncia de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia procederá y sancionará este tipo de infracciones por violencia. La norma prohíbe la “utilización de la niña, niño o adolescente como objeto de presión o chantaje en conflictos sociales así como la instigación a participar de cualquier tipo de medidas de hecho”. 

Se conoce que la Defensoría ya hizo las gestiones para recibir la versión de la exdiputada, y existe el anuncio de que la Dirección de Educación de Santa Cruz se adherirá a la denuncia, pues existen normas en el área educativa que advierten de la prohibición de utilizar a estudiantes en eventos políticos o en marchas, más allá de que estén o no acompañados por un persona mayor.

El abuso y la explotación para fines políticos individuales están penados por ley. Habrá quienes defiendan estas acciones y digan que sólo estaban coreando algunos estribillos, sin embargo, claramente se advierte un afán político y está abierto el debate, que en unos casos podrá ser interpretado como una expresión democrática, sin embargo nada coincidentes con la naturaleza del Estado Plurinacional, que es más bien incluyente, integrador, de carácter social comunitario, orientado a la defensa del pensamiento propio y la cultura democrática.