Venezuela libertaria, siempre bolivariana

Santiago Cangas

La imagen de Venezuela en el contexto latinoamericano y mundial se yergue proyectada desde la guerra de liberación sostenida contra la dominación española. Venezuela independentista no esgrime blasones de reciente cuño, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América ALBA responde a esa bizarra y añeja corriente revolucionaria. 

Ese fue el Alma Mater latinoamericanista de Hugo Chávez, quien planteara allá por 2001 por vez primera la idea de crear una organización que pudiera revolucionar la dinámica política de integración de los Estados repartidos entre el Río Bravo y la Patagonia.

Chávez incidía en el rechazo al esquema neoliberal asociacionista para América Latina para proponer “…un nuevo concepto de integración…”. Su sueño vinculado con los ideales bolivarianos de emancipación e integración regional coinciden en el camino con el legendario cubano Fidel Castro, también mentor del llanero de Sabaneta. Juntos firman y declaran la creación institucional del ALBA, el 14 de diciembre de 2004.

Su antípoda, el ALCA, propugnada por EEUU, según la declaración, sólo había profundizado el neoliberalismo, la dependencia y subordinación sin precedentes de la región. 

En sus primeros pasos, el ALBA estructura una base institucional para un comercio justo iniciado por Cuba y Venezuela, que comenzaron intercambiando apoyo médico y educacional cubanos por petróleo venezolano. 

Bajo ese hado de inspiración bolivariana, martiana, en la primera década de este siglo irrumpen gobiernos de izquierda en la región. En 2006, Bolivia es el tercer Estado en alinearse bajo la bandera integracionista del ALBA. Evo Morales, líder indígena de tendencia socialista, propone ampliar el título de la organización hacia un Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP). Define a la nueva entidad como una alternativa frente a “…los acuerdos de libre comercio que buscan incrementar el poder y el control de las transnacionales”. Bajo esa premisa se incorporan luego al ALBA otros nueve Estados de la región.

Entre los logros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América sobresalen: en 2007 en Nicaragua se crea el Banco del ALBA para consolidar el perfil integracionista del ALBA que cosecha logros como la moneda única digital, el estímulo a las inversiones, proyectos de transportes e infraestructura, industria básica y ligera, planes de educación ambiental, la protección de los recursos naturales y programas de colaboración en materia de salud, educación, deporte, reforma agraria y soberanía alimentaria.

En contraposición, EEUU ensaya desarticular la amenaza a su hegemonía, pero fracasa en el intento. Su sañudo ataque contra Venezuela, cabeza del ALBA a través de la OEA, busca canalizar una petición de la Asamblea Nacional con mayoría derechista para promover la aplicación de la Carta Democrática bajo acusaciones falaces, todas provocadas por la guerra económica encaminada desde Washington. En esa correlación de fuerzas, el ALBA también opone firme resistencia al golpe parlamentario patrocinado por EEUU contra Dilma Rousseff, en Brasil.

El ALBA, tal y cual fuera soñada originalmente por Simón Bolívar, y materializada después por Hugo Chávez y Fidel Castro, ha encontrado en Evo Morales una vocación inspirada en la solidaridad, simpatía y coincidencia de ideales antiimperialistas y revolucionarios del líder indígena, una de las figuras más importantes en el contexto latinoamericano y mundial.