Espinal, siempre te recordamos

Claudio Sánchez (*)

El Día del Cine Boliviano (21 de marzo) es un pretexto para recordar la vida y obra de Luis Espinal Camps. Esta fecha rememora el secuestro, la tortura y su brutal asesinato. Este sacerdote jesuita fue uno de los que luchó abiertamente por la democracia, los derechos humanos y la libertad en Bolivia, oponiéndose a los regímenes militares que se sucedieron durante el tiempo que vivió aquí. 

Espinal llegó al país en 1968, y fue desde 1969 que sostuvo continuamente columnas de crítica cinematográfica en diarios nacionales (en Presencia hasta 1979, y en el Semanario Aquí hasta su muerte en 1980). También incursionó en radio y televisión con programas especializados en cine. La noche del 21 de marzo de 1980, Espinal salía del Cine 6 de Agosto en La Paz, luego de haber visto una de las películas que comentaría al día siguiente en su programa de Radio Fides. Como solía hacer, volvería a su casa en Miraflores caminando, fue entonces interceptado y secuestrado, llevado al Matadero de Achachicala para ser torturado y posteriormente ser botado su cuerpo en el camino a Chacaltaya. De acuerdo con el forense que realizó la autopsia el 22 de marzo, la humanidad del sacerdote tenía al menos 17 orificios de proyectil de bala, entre otras tantas heridas; y apunta también que le llamó la atención encontrarse en la morgue con un cuerpo lavado y desnudo, desposeído así de otras tantas evidencias de tortura y violencia.

Valga esta fecha para poder pensar nuevamente en una de las frases que Espinal nos dejó y que parafraseo: es difícil cambiar al cine, en lo inmediato hay que cambiar al espectador. De esta manera nos invita a despertar el sentido crítico ante la pantalla, para así poder mirar de manera crítica nuestra propia realidad. Su nombre está íntimamente ligado al cine, pero es en sí un símbolo de esta democracia conquistada con la lucha del pueblo boliviano. 

(*) Crítico de cine