“Esquiar fue una de las cosas más fabulosas que hice”

Christian Asturizaga en una de sus actuaciones con el instrumento que un día lo enamoró, el violín.
Gabriela Iturri

La Paz / Karen Nina Pino

Christian Asturizaga es un músico del Conservatorio. No es fanático del fútbol, pero le gusta el deporte. Practicó el ráquetbol, la natación y el esquí.

—¿Cómo se inició en la música?
—La música era como una actividad normal en mi familia. Mi hermana tocaba el piano y yo nunca me cuestionaba por qué, era algo natural tocar algún instrumento. Entonces empecé a tocar guitarra, pasé clases el 87 y 88. Después me llegó la edad y entré al Conservatorio. Ahí el primer año tocaba flauta, pero un día de esos me encontré con un violín y me enamoré de este instrumento.
—¿Por qué lo eligió?
—Fue una experiencia medio mística. Estaba con mis compañeros, había que elegir un instrumento, yo pensé que iba a tocar guitarra porque ya había hecho los cursos. Entramos al aula 1, que era un auditorio del Conservatorio, era una sala oscura, tenía unas cortinas rojas terciopeladas y luz tenue; al fondo de ese pequeño auditorio, que veíamos como un teatro gigante porque éramos chiquitos, había un violín, y para mí ése fue un llamado. Esa misma noche llegué a mi casa, dije voy a estudiar violín, y contra viento y marea terminé tocando violín. 
—¿Cómo llegó a la dirección artística de la Orquesta Sinfónica?
—Mi caso es un poco complejo. Yo he sido violinista de la Orquesta Sinfónica Nacional desde 1996, tenía 16 años; cuando volví de Francia, después de un período de estudios allá, me empezaron a dar algunos puestos de responsabilidad, primero como guía de segundos violines, después como asistente de concertino, luego como co-concertino y finalmente me nombraron concertino, que es el primer violín de la orquesta, el guía de todas las cuerdas y básicamente de toda la orquesta. Me desempeñé en esa función por varios años hasta que, casi a finales de 2015, renunció el director, que en ese momento era Mauricio Otazo. Considerando los temas jerárquicos y de tradición de la música —porque, si el director no está, el concertino asume la dirección— me dieron la dirección de la orquesta de manera interina. Y he estado trabajando desde ese momento hasta ahora como director artístico de la orquesta. 
—¿Recuerda alguna anécdota?
—Estaba tocando en la casa del Presidente para la recepción de una primera dama, no recuerdo qué año ni qué primera dama era, pero fue hace mucho. Estábamos tocando una música bastante rápida y brillante, y de pronto se rompió la silla, salió volando, pero la música siguió y tuvimos que tocar así hasta el final. En otra ocasión estábamos tocando en una casa, también para una recepción, y de repente alguien gracioso apagó la luz, igual terminamos de tocar hasta el final.

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“TENEMOS QUE ENORGULLECERNOS DE LO QUE NOS IDENTIFICA Y NOS UNE”

“Antes practicaba ráquetbol y me gusta mucho la natación, pero ya son varios años que estoy anquilosado (sonríe). 
Esquiar ha sido una de las cosas más fabulosas que he hecho. Recuerdo que en Suiza me subí a una especie de teleférico, pero no tenía los músculos preparados para mantener firmes los esquíes, y a la mitad del camino se enredaron y había toda la cola detrás de mí. ¡Qué fascinante! Si hubiera un lugar aquí para esquiar, creo que es el deporte que más haría. 
Respecto a la Selección, creo que hay que impulsarla. Lo más importante es que como bolivianos siempre tenemos que enorgullecernos por lo que nos identifica y nos une. La orquesta de algún modo es una selección también, es una selección de músicos bolivianos dedicados al arte. Es muy importante que estas instituciones, tanto de deportistas como de artistas, llamen a consolidar un espíritu de unidad en los bolivianos, y el deporte y el arte tienen esa cualidad”. 
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Datos

Christian Asturizaga nació el 20 de septiembre de 1979 en La Paz. Es director artístico de la Orquesta Sinfónica Nacional. Es un apasionado de la música clásica.