“La demanda no fue improvisada, empezamos a trabajar en 2010”

Gonzalo Pérez Bejar

  • Entrevista a Héctor Arce Zaconeta, Ministro de Justicia y Transparencia Institucional

Bolivia presenta el 21 de marzo la réplica de la demanda marítima boliviana en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

El ministro de Justicia y Transparencia, Héctor Arce Zaconeta, integra la comisión —junto con el canciller Fernando Huanacuni y la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño— que presentará el escrito de la mano del agente Eduardo Rodríguez Veltzé.

Antes de emprender el viaje a La Haya, Holanda, Arce Zaconeta recibió a Cambio en su despacho para realizar una evaluación de la demanda marítima presentada por Bolivia el 24 de abril de 2013.

Revela que un equipo jurídico comenzó a trabajar en reserva desde el segundo semestre de 2010 en la acción jurídica que emprendería el país y que se consolidó con la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar).

De esa labor da cuenta Arce Zaconeta en esta entrevista.

¿Cómo se gestó la demanda marítima boliviana?
Lo que nosotros tenemos frente a Chile no es una aspiración, nosotros tenemos un derecho. Tenemos el derecho de obtener un acceso plenamente soberano sobre el océano Pacífico y vamos a ejercer ese derecho a través del diálogo, la negociación, la conciliación con el Estado chileno.

Este derecho ha sido consolidado a lo largo de más de un siglo. Después de 1904 (año en que se firma el Tratado), cuando no se solucionó, no se tocó, no se abordó el tema del acceso soberano de Bolivia al océano Pacífico, las negociaciones continuaron y dentro de estas negociaciones se ha dado un sin fin de actos unilaterales, promesas unilaterales, acuerdos firmados, prácticas diplomáticas que han ido consolidando el derecho que tiene la nación boliviana, y los derechos, por supuesto, se los demanda, se los ejerce, no se los pide, no se los suplica, no se los solicita. Si no se los ejerce, en su caso se los demanda, es por eso que nosotros, de la mano del presidente Evo Morales, hemos tomado la decisión de ejercer nuestro derecho acudiendo ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el más alto tribunal que ha creado la humanidad para solucionar controversias de manera pacífica.

¿Cómo se logra conformar el equipo de juristas a nivel nacional e internacional?
Ésta ha sido una de las grandes labores en las que Bolivia se ha destacado. No ha sido un trabajo improvisado. Por decisión del presidente Evo, nosotros empezamos a trabajar ya en el segundo semestre de 2010. Hay un equipo jurídico que trabaja reservadamente, que le reporta directamente al presidente Evo y al canciller David Choquehuanca (en ese entonces).

Las actitudes de Chile confirman nuestras sospechas, una vez más Chile estaba pretendiendo burlarnos, una vez más Chile estaba pretendiendo hacer todo lo que ha hecho durante nuestra vida nacional, generar expectativas, mostrar caminos, mostrar puentes, hacer ofrecimientos, llegar a acuerdos, formalizar promesas, pero llegado el momento de ejecutarlas o cumplirlas siempre surgía algo que hacía que se postergue el tema, que se olvide el tema, que se lo deje para más adelante, que no se cumpla lo que debía cumplirse. Cuando Chile se aprestaba a hacer eso, nuevamente, se encontró con un Gobierno sólido, con un Gobierno firme, con un Gobierno de una gran estabilidad, como nunca antes hubo en Bolivia y no pudo jugar. Entonces ahí es cuando nosotros tomamos la determinación, el 23 de marzo de 2011, en ese discurso célebre del presidente Evo, donde dice: “...ante esta injusticia ha llegado el momento de que un fallo certero de los tribunales internacionales nos dé el ejercicio de nuestro derecho” y así fue.

Ese trabajo previo que ya se había hecho se materializó más con la formación de la Diremar (Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima), que fue un laboratorio jurídico de altísimo nivel que se formó con personas como Rubén Saavedra, Juan Lanchipa, Nelson Calderón, y bueno se empezó a trabajar la construcción del equipo jurídico.

El equipo jurídico boliviano, a diferencia del equipo chileno, no es un utilitario pragmático, es un equipo formado por los mejores abogados representantes de las dos grandes corrientes que conviven en el derecho internacional, que conviven en la Corte Internacional de Justicia.

Son juristas de una gran experiencia en litigios internacionales, pero adicionalmente son juristas formados por un gran espíritu de justicia y ese gran espíritu de justicia hace que se haya mantenido, y hemos tenido una primera y extraordinaria victoria, la victoria del 24 de septiembre de 2015, en la cual Bolivia ha demostrado que la Corte es plenamente competente, y pasamos a la fase de méritos.

Bolivia, a diferencia de Chile, no ha necesitado ajustar sus equipos. Nuestro equipo es de abogados y se ha mantenido firme, tanto el extranjero como el nacional.

Bolivia es un país que ha mantenido una sola cabeza, una sola dirección jurídica, el expresidente de la Corte Suprema de Justicia y de la República el doctor Eduardo Rodríguez Veltzé que es el único agente que ha tenido Bolivia a diferencia de Chile que ya tiene tres. Eso muestra, obviamente, la seriedad y la coherencia con la que Bolivia está encarando este tema.

¿Con la demanda en medio se puede vislumbrar un escenario de diálogo?
La causa boliviana es una causa justa que ha tenido mucha adhesión, incluso en la gente del Estado chileno.

No nos olvidemos que en 2006, cuando el presidente Evo fue invitado a la toma de posesión del primer mandato de la presidenta Michelle Bachelet, en un estadio de la ciudad de Santiago de Chile más de diez mil personas coreaban: “mar para Bolivia”.

Al interior de Chile hay voces a favor de la reivindicación marítima boliviana que la consideran correcta y justa.

En el contexto internacional hay infinidad de voces que respaldan la posición boliviana, infinidad de políticos, profesionales, intelectuales, líderes sociales. Naciones se han pronunciado a favor de Bolivia, hasta la máxima autoridad moral que existe en la humanidad, el papa Francisco, de una manera libre y espontánea, sin que se le haya pedido, el Sumo Pontífice, en la Catedral Metropolitana de La Paz (julio de 2015), libremente se ha pronunciado a favor del diálogo, que es a favor de la causa boliviana. Bolivia está demandando diálogo justamente.

Entonces la demanda boliviana es certera en lo jurídico, es también una demanda con un profundo respaldo en la justicia, el espíritu natural que tienen las personas en la justicia. Por lo tanto estas posiciones maximalistas del Gobierno chileno tendrán que desaparecer para dar espacio a un clima de diálogo, de amistad y de solidaridad entre las naciones; y Bolivia puede ejercer su derecho, obviamente, en un marco de integración, en un marco de mutuo beneficio con el Estado chileno.

¿Por qué los anteriores gobiernos no demandaron a Chile si la actual tesis estaba ahí en documentos?
La estabilidad que tiene el país es la que nos permite trazar estas políticas de Estado y llevar estos temas importantísimos de nuestras relaciones internacionales a espacios a los que nunca ha llegado, nunca Bolivia ha utilizado los mecanismos de la justicia internacional y ahora sí lo está haciendo.

La estabilidad, primero, económica, somos referente en la región; segundo la estabilidad social, somos un país unido que no tiene problemas o conflictos internos, de tipos sociales, regionales, raciales y demás; y tercero la estabilidad política, es la que nos permitió evidenciar que Chile jugaba con nosotros, y el objetivo era evitar que siga jugando. 

Creo que esta estabilidad política, que es admirada no solamente en la región, sino en el mundo entero, la estabilidad del presidente Morales, nos ha permitido darnos cuenta primero que Chile estaba bromeando con nosotros, que Chile siempre jugaba a la inestabilidad, le prometía todo a un gobierno y cuando ese gobierno se iba empezaba de nuevo, con lo que cambiaban tanto los gobiernos en el país.

Finalmente, Chile pudo jugar a esa carta y esa situación ya no puede ser más, Chile no puede hacer eso. Segundo, creo que Bolivia es un Estado sólido, es un Estado creíble, es un Estado de referencia en el contexto internacional y eso nos ha permitido entrar en esas ligas, muy grandes, muy difíciles, pero además entrar con la solvencia y victoria que obtuvimos el 24 de septiembre de 2015.

¿Cómo se fundamenta la demanda, cuáles son sus pilares?
Existen infinidad de hechos históricos fundamentales, ahí tenemos 1911, 1920, 1921, 1926, 1950, 1961, 1975, 1987, 2011, es decir, una cadena de fechas en las cuales se han dado situaciones jurídicas fundamentales que han creado y le han dado una base sólida al derecho boliviano de obtener un acceso soberano al océano Pacífico mediante la conciliación, el diálogo y la negociación de buena fe, objetiva y responsable con el Estado chileno.

¿Cuál fue el aporte de abogados del equipo internacional en la construcción de la demanda?
Todos forman un equipo compacto, absolutamente unido, y todos han dado grandes aportes desde las distintas corrientes del derecho internacional.

Usted siguió de cerca todo el proceso de construcción de la demanda, ¿cuál es su evaluación?

Es una demanda certera en lo jurídico, basada en los grandes instrumentos del derecho internacional. Es una demanda absolutamente justa y correctamente encaminada.

¿Se vio venir que Chile objetaría la competencia de la CIJ? ¿Fue un error de Chile asumir esa decisión?
Nosotros siempre lo dijimos y la Corte nos dio la razón. Chile pretendió confundir a la comunidad internacional. Chile dijo que Bolivia estaba pretendiendo violar el Pacta sunt servanda (lo pactado obliga). Chile dijo que Bolivia estaba tratando de modificar una demanda encriptada en el Tratado de 1904. Chile dijo que Bolivia estaba atentando contra la estabilidad de las fronteras y todo esto se demostró que no era evidente, como lo dijimos en su momento. La CIJ nos dio la razón en el fallo del 24 de septiembre y se estableció  que la actual demanda no tiene nada que ver con el Tratado de 1904, que Bolivia no viola el Pacta sunt servanda, más bien lo que Bolivia hace es cumplir el Pacta sunt servanda, y que Bolivia se basa en el diálogo y la negociación para obtener una solución concertada al ejercicio de su derecho, lo cual no afecta la estabilidad de las fronteras.

Bolivia más bien reclama el cumplimiento de los actos unilaterales, de las promesas, la práctica diplomática y los acuerdos que se han firmado durante más de un siglo.

¿Podemos conocer la cantidad de hojas que tendrá la réplica boliviana?
No se puede conocer, es totalmente reservado en cuanto a su forma y al contenido que tiene.

 

Perfil

  • Paceño, nació el 10 de febrero de 1971.
  • Licenciado en Derecho de la UMSA. Tiene un posgrado en Planeación y Organización Docente Superior, Magíster en Derecho Constitucional y Derecho Procesal Constitucional.
  • Viceministro de Coordinación Gubernamental (2005-2008). Ministro de Defensa Legal del Estado (2008-2009). Diputado  Nacional (2010-2015). Procurador General del Estado (2014-2017). Actual Ministro de Justicia y Transparencia.