En un comienzo fue muy difícil, como todo, pero ahora aquí estamos y seguimos al aire

Foto: Carlos Barrios
Don Cacho, incansable en su trabajo.

 

Por Diego Ponce de León M.

Wilfredo Cacho Ordóñez Castillo nació el 26 de agosto de 1950 en la zona Chijini de la ciudad de La Paz, caracterizada por estar cerca de la zona del Gran Poder, donde se realizan y realizaban tradicionalmente las celebraciones folklóricas.

¿Cómo es su vida cotidiana?

Todos los días amanezco con optimismo porque pienso que soy bendecido por Dios, ya que él me da fuerza y vida para continuar este —llamado— trabajo que suele convertirse en algo habitual con la audiencia de la radio y de la televisión.

¿Desde cuando ejerce la profesión como radialista y locutor?

Pasé 34 años como locutor de la radio Metropolitana. Carlos Palenque Avilés me llamó en 1983, a los tres años de fundado el medio, para ser parte de la radioemisora como locutor.

Mi primer trabajo fue en Radio Nacional de Bolivia como invitado para hacer propagandas en castellano, ya que se emitían en aymara. Trabajaba en el horario de 11.00 a 12.00 en mi primer ingreso. 

Más adelante, Enrique Costas Salmón, dueño y propietario del medio, se aficionó con mi voz y me contrató para  ser presentador de informativos de la Radio Nacional. Posteriormente pasé a otras emisoras como Aspiazu, Emisoras Unidas, Méndez, Illimani o Splendid para realizar trabajos de información y anuncios comerciales hasta 1969, cuando mi otra afición, ser presentador de conjuntos folklóricos, se hizo más importante.

¿En qué consistía su segunda afición?

El conjunto folklórico Bolivia Andina, comandado por Luis Calderón López, tuvo la oportunidad de viajar a Estados Unidos y Europa —yo los presentaba muchas veces en países de habla hispana, como Perú, o en el interior del país, pero nunca de otra lengua, tampoco sabía hablar más que español— ellos me invitaron a bailar en vez de presentarlos y por circunstancias, al azar.

En esa oportunidad había una plaza abierta —de dos personas, una pareja— para bailar y no dudé en invitar a mi novia, que ahora es mi esposa, a viajar.

¿Cómo llegó a casarse a partir de esa aventura?

Justamente antes de viajar con el elenco, uno de los requisitos que me pidieron los padres de mi novia para llevarla conmigo era casarme con ella. 

Así lo hicimos, éramos la única pareja que contrajo nupcias y tuvimos que aprendernos los pasos de todas las danzas que Bolivia Andina iba a presentar antes del viaje, entre ellos morenada, kullawada, wititis. Recuerdo que fue la primera vez que algo auténtico, del folklore nuestro, salía al exterior.

¿Fue muy solicitado en las actividades del gran poder?

Después de pertenecer a Bolivia Andina me invitaron a Bordadores del Gran Poder, luego pasé a los Fanáticos y este año me invitaron a participar en la Sociedad Maravilla del Mundo en Gran Poder, posiblemente me integre para volver a bailar esta gestión.

¿Qué es lo que más le atrae de la danza y los conjuntos?

Uno se siente en familia porque la mayoría de ellos me conoce, siento la confianza de hablar y confraternizar con ellos, encontrando una fascinación común en la música y la danza.

¿Cómo participó en la grabación de tanto material como presentador?

La delegación de Bolivia Andina comprendía una banda llamada Borgrander, al volver de la gira del 69 se aficionaron por el mar, y la palabra ‘marisma’ quedó marcada en sus memorias. Querían grabar un disco —en ese tiempo, vinilo— y me invitaron a grabar la presentación, después de idearme unas palabras decorativas los presenté con un lema atractivo y culminé con “Con ustedes Marisma Mundial”. Al día siguiente, varias disqueras populares de la avenida Buenos Aires me llamaron para poner la voz en las presentaciones.

¿alguna vez pensó en cantar o componer música?

Hice el intento, estudié para modular la voz, pero creo que el canto no es mi campo. La composición de letras me gusta y la estoy guardando. Tal vez algún día grabe una composición o dos con letras poéticas e inspiradas en temas que no sean como los de hoy en día.

¿Cuál es la clave de un matrimonio duradero?

No renegar. Cualquier problema se soluciona, llevo 46 años de casado y tengo tres hijos, Wilfredo, Mónica y Carla, además de dos nietos, Diego y Natividad. Lo importante en cualquier relación sentimental es que exista amor con la persona con la que uno se va a unir toda la vida, seguimos compartiendo juntos cada oportunidad que nos invitan, tenemos alrededor de 50 ahijados, que son nuestros hijos espirituales y creo que la confianza es una de las claves para sacar adelante cualquier relación.

¿Cómo nació el Telepolicial?

Hice un viaje a Lima y un periódico me llamó mucho la atención, se llamaba Ojo, exclusivamente de crónica roja. A mi retorno, se lo comenté a Carlos Palenque y le pregunté si existía la posibilidad de sacar algo similar, él me respondió: “Hazlo, está en tus manos”. De esa manera nació el Metropolicial y más adelante, por petición del compadre, el Telepolicial.