Chile desvió el río Lauca y retó a llevar el caso a La Haya

 

Por: Gonzálo Pérez Bejar

Una vez consumado el desvío del río Lauca por el Gobierno de Chile (14 de abril de 1962), en perjuicio de la cuenca hidrográfica del salar de Coipasa, el Gobierno de Bolivia inició el 20 de abril de 1962 las gestiones para denunciar este agravio en la Organización de los Estados Americanos (OEA), entidad que luego aprobó una resolución que fue rechazada por el Gobierno chileno, que advirtió con enviar el “problema a La Haya”.

La resolución de la OEA, aprobada el 24 de mayo de 1962, sugirió que el conflicto sea resuelto de forma pacífica y en el marco de los acuerdos interamericanos. Asimismo, ofrecieron sus oficios que les otorga el Tratado Interamericano para la solución pacífica del nuevo diferendo.

Frente a ello, el Gobierno chileno responde con una protesta e insinúa que el caso sea analizado en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que tiene sede en La Haya.

“La representación chilena en el Consejo censuró a éste por no haberse pronunciado claramente sobre el rechazo de una sugerencia boliviana para que la OEA continuara mediando en el conflicto e insistiendo en que se sometiera a decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ)”, refiere la protesta chilena del 24 de mayo de 1962, según textos de prensa de la época (La Nación y El Diario).

Para el economista y diplomático Andrés Guzmán, este hecho es importante porque Chile desafía a la OEA y a Bolivia con recurrir a la CIJ, que, sin embargo, nunca lo hizo.

En la actualidad, esa situación cambiaría, asegura Guzmán, porque de recurrirse a esa instancia internacional, Bolivia tiene todas las de ganar debido a los argumentos con los que cuenta.

“En lo que sería un juicio por este tema (río Lauca) se tienen argumentos más sólidos y más claros porque aquí hay un atropello clarísimo de un río compartido y que debería ser administrado para generar en forma equitativa y razonable, como dice el derecho internacional, y en este momento es solo utilizado por Chile y no por Bolivia”, afirmó Guzmán.

DISTRACCIÓN

Ante los conflictos que Chile provocaba, sus autoridades generaban elementos de distracción, y en este escenario ingresó el derecho marítimo de Bolivia.

Ahí Guzmán anota el ofrecimiento formalizado a través de un memorándum entregado en 1961 por el entonces embajador de Chile en Bolivia, Manuel Trucco, al canciller boliviano, Eduardo Arce Quiroga. En el escrito se ofrece negociar una salida soberana al mar para Bolivia. “Ese acuerdo era claramente un intento por distraer a Bolivia mientras Chile consumaba la desviación del río Lauca”, afirmó.

“El memorándum de Trucco es una manifestación clara de esa conducta en la cual Chile, con otros intereses, se aprovecha del tema del mar, se aprovecha del agravio que significó para Bolivia la pérdida de su Litoral, para ejecutar otros agravios y atropellos en contra de nuestro país, como en este caso la desviación del río Lauca”, afirmó.

Después de la presentación del memorándum de Trucco se iniciaron las conversaciones para tratar la demanda marítima y en las cuales Bolivia también quería tratar el caso Lauca, sin embargo, Chile se opuso a mezclar los dos temas y las tratativas se derrumbaron, y no hubo posibilidades de avanzar, y al poco tiempo, Chile decidió desviar el curso del río Lauca, provocando la suspensión de relaciones diplomáticas.

LOS HECHOS

Pese a que el propio embajador chileno Manuel Trucco declaró “que no es evidente que Chile inaugurara las obras sobre el río Lauca”, el 14 de abril de 1962, el presidente de Chile, Jorge Alessandri, “desde la torre de control de Cerillos, ordenó que se abrieran las compuertas en el lugar llamado Chapiquiña con el propósito de desviar las aguas hacia la cuenca del Pacífico”, consigna El libro rojo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia.

En el texto se lee que Bolivia jamás dio consentimiento para que el Gobierno de Chile use las aguas del Lauca, producto de ello se efectuaron al menos cinco protestas diplomáticas (1939 a 1961) ante el gobierno del vecino país, nación que siempre evadió el caso. De hecho, en 1948, Chile se comprometió a suministrar los planos de construcción y a conformar una comisión mixta de ingenieros de ambos países; sin embargo, la información fue insuficiente y olvidó su compromiso de formar la misión binacional.

Luego utiliza el argumento de que como Bolivia no respondió a las notas reversales, esto significaba un implícito consentimiento para la ejecución de obras.

Daño ambiental

A casi un mes de registrarse el atropello, los pobladores de la región denunciaron, el 15 de mayo de 1962, que como consecuencia del desvío del río Lauca, la sequía se extendió en el lado boliviano.

Esta situación se agudizó en los años posteriores porque el agua que fluye al lado boliviano es insignificante y no es suficiente para que sea aprovechado por los agricultores.

En criterio de Guzmán, al margen de ser controversial, a Bolivia le afectó bastante no solo por el atropello en sí, que significa el riego de un río internacional, sino también los efectos ecológicos que tiene para la zona de Coipasa en el departamento de Oruro.

“Eso es algo que efectivamente debe ser resuelto de forma directa o ya sea mediante un juicio internacional como el que Chile nos ha iniciado por el Silala”, dijo.

Mencionó que el país cuenta con los argumentos suficientes porque Chile hizo un desvío de más del 50 por ciento del agua para dañar a Bolivia y todo el ecosistema de la zona.

“Ese es un argumento importante, y otro elemento que debe ser tomado en cuenta es que el uso de aguas compartidas tiene que ser obligatoriamente de manera equitativa y razonable, tal como Chile reconoce en su demanda con el Silala y lo que debe cumplirse a cabalidad con las aguas del río Lauca”, sostuvo.

Resolución de la Organización de los Estados Americanos

Los Gobiernos de Bolivia y Chile deberán valerse de los medios de solución pacífica que contempla el sistema interamericano, como lo han manifestado en sus citadas exposiciones.

Hacer votos porque los Gobiernos de Bolivia y Chile normalicen, a la brevedad posible, sus relaciones diplomáticas.

Hacer un llamado amistoso al Gobierno de Bolivia para que, con el espíritu de cooperación que ha demostrado en la consideración de este asunto, acuda a alguno de los medios de solución pacífica de las controversias que contempla el sistema interamericano.

Hacer un llamado amistoso al Gobierno de Chile para que continúe cooperando en los esfuerzos encaminados a hallar un medio pacífico que ofrezca las mayores probabilidades de solucionar prontamente la controversia.

Ofrece a los Gobiernos de Bolivia y Chile, en los términos del Tratado Interamericano de Soluciones Pacíficas (Pacto de Bogotá), que ambos suscribieron en la novena conferencia internacional interamericana, los servicios del Consejo que, en relación con los procedimientos de solución pacífica, señala dicho Tratado (Pacto de Bogotá de 1948). La resolución fue aprobada el 24 de mayo de 1962.

APUNTES

En 1939, el Gobierno de Bolivia se informó en dos oportunidades del proyecto chileno de desviar las aguas del río Lauca. En respuesta, activa de inmediato la reserva diplomática.

El 18 de diciembre de 1947 de igual manera se conocen informes sobre trabajos en el río Lauca.

Luego de mucha insistencia, en 1948, Chile accede a suministrar los planes de construcción, en los que participarían ingenieros bolivianos y chilenos. En 1949, Chile olvida su compromiso.

En 1953, el Gobierno boliviano se entera nuevamente, de manera extraoficial, que Chile habría reanudado los trabajos.

El 10 de marzo de 1954, el Gobierno de Chile insistió en su posición refrendada en 1949.

El 31 de octubre de 1961, el Gobierno nacional volvió a reiterar reservas por el uso de aguas del río Lauca sin previo consentimiento.

El 5 de diciembre de 1961, Chile envía una nota en la cual afirma considerarse en libertad de usar hasta en un 50 por ciento las aguas del Lauca.

El 18 de enero de 1962, Chile manifestó que era su deseo llegar a una “solución armoniosa”.

Mientras esos mensajes llegaban a Bolivia, todo estaba preparado para que el 14 de abril de 1962 se dé la orden para abrir las compuertas del ducto que desvía las aguas del río Lauca.