Macri provoca y echa leña al fuego

La experiencia enseña que los problemas económicos devienen en crisis sociales, y cuando el Gobierno no tiene capacidad para resolver las demandas de los sectores movilizados, éstas se convierten en conflictos políticos. Este escenario ya es complicado, pero si el Ejecutivo reacciona con soberbia lo más probable es que la situación se agrave, como aparentemente sucede en Argentina.

Por las noticias que llegan desde el vecino país hay un enfrentamiento entre la Confederación de Trabajadores de Educación de la República Argentina (CTERA) y el gobierno de Mauricio Macri, que miden fuerzas y sube el clima de tensión a raíz de una nueva huelga nacional convocada por los sindicatos de educación en rechazo a la represión policial de un grupo de maestros.

El conflicto se originó luego de una violenta represión contra una agrupación de docentes que el domingo ocupó la plaza frente al Congreso Nacional de Buenos Aires para instalar una carpa, una especie de ‘aula itinerante’, para hacer escuchar sus reivindicaciones sectoriales. La virulenta acción de los policías fue justificada por el Gobierno argentino con el argumento de que no pidieron autorización, lo que generó la molestia de los sectores sindicalizados.

Mauricio Macri resolvió ir con tapones de frente contra los trabajadores de la educación.

Luego Macri, en lugar de mostrar apertura y convocar al diálogo para resolver el conflicto sectorial, parece haber decidido echar más leña al fuego, típica reacción de los gobiernos neoliberales. También sucedió en Bolivia hasta antes de 2006, cuando las autoridades de esos regímenes descalificaban a los movimientos sindicales y mediante campañas mediáticas distorsionaban sus aspiraciones para dar la sensación de que se trataba de acciones políticas orientadas a desestabilizar al Poder Ejecutivo.

No se debe olvidar que la soberbia y la prepotencia caracterizaron a los gobiernos neoliberales, y cada vez que había un anuncio de huelga se iniciaba una campaña de desprestigio de los gremios sindicales. En el caso argentino, Macri resolvió ir con tapones de frente contra los trabajadores de la educación, con duras críticas al sector, que pueden caer bien a sus partidarios, pero lo cierto es que sus dichos no ayudan a resolver el problema.