MATE-ME POR FAVOR

Claudio Sánchez (*)

La opera prima de la brasileña Anita Rocha Silveira es una co-producción entre Brasil y Argentina, una película que se centra en el universo adolescente de un grupo de amigas. Aquí brilla la presencia de Bia (Valentina Herszage). Es en torno a ella que gira este mundo manchado por una serie de asesinatos que suceden muy cerca a su escuela.
En la híper violenta ciudad de Rio de Janeiro, estos sucesos criminales generan una atmósfera de tensión en torno a quienes descubren lo que sucede. Si una mujer es asesinada, el crimen hace eco solo en quienes se enteran de esto, pero no resulta trascendental o acaso importante para la vida cotidiana de la ciudad. Por esto mismo, la realizadora apuesta por ver el crimen siempre con planos abiertos, en los que al fondo se encuentra la ciudad moderna, pero que en un primer plano se ve la inmensidad del descampado, sugiriendo esta tensión entre la naturaleza y la conquista del hombre sobre ella.
Mate-me por favor tiene un sugerente título, una puesta en escena que resulta interesante al intentar incorporarse a una corriente actual de cine para adolescentes que puede estar marcada por la presencia de la saga de Crepúsculo, y por sobre todo tiene la actuación de Herszage, quien con solvencia convence de su papel incluso a los más escépticos.
La gran diferencia entre las películas de vampiros para adolescentes y esta propuesta es el discurso que desarrollan. En el primero de los casos se trata de fórmulas con extremo contenido conservador sobre las relaciones humanas. Mate-me por favor pone en conflicto todos estos valores que se apoyan en las normas de la religión, oponiéndose a las posibilidades de llevar a cabo un desarrollo personal con el pulso del propio crecimiento personal. La película combina de buena manera muchos elementos del mundo contemporáneo y pone la cámara con la opción adolescente, no se trata de un trabajo de observación de los adolescentes, sino de una mirada horizontal entre realizadora y argumento.

((*) Crítico de cine