EEUU lanza globos de ensayo para justificar invasión

Foto: Jornadabc
Lanzamiento de uno de los misiles crucero Tomahawk contra Siria, el 6 de abril.

Gonzalo Pérez Bejar

Lo ocurrido el 6 de abril, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó bombardear Siria bajo el argumento de que el gobierno de Bashar al-Assad, el 4 de abril, lanzó un ataque químico a la ciudad de Khan Sheikhoun, se constituye en un “globo de ensayo” para justificar una invasión a ese país.

Y no es la primera vez que el Gobierno de Estados Unidos maneja de forma unilateral un ataque sin respetar los acuerdos internacionales de no agresión, y para lograr este fin, cuenta con el apoyo de países aliados como Inglaterra, Francia o Israel, además de grandes cadenas de comunicación que coadyuvan para fomentar y convencer a la opinión pública norteamericana y del mundo de una mentira.

El bombardeo a Siria no se aleja de lo que en su momento fue el ataque que realizó Estados Unidos y la coalición a Irak (1996) y Libia (2011).

El analista político Marcelo Silva afirmó que la desgracia de Estados Unidos es imaginar la mirada que tiene acerca del mundo y lavar imágenes personales o problemas internos creando ficciones externas, como señala la teoría de falsos positivos, que significa presentar resultados favorables sobre el convencimiento que justifique posteriormente una acción, en este caso la intervención militar.

En su criterio, siempre se impuso una suerte de distraer a la opinión pública para distorsionar la atención, como el caso del presidente Bill Clinton en el caso Lewinsky, para salvar su imagen ordenó atacar Irak el 8 de septiembre de 1996 con el argumento de que el régimen de Sadam Husein fabricaba armas de destrucción masiva, hecho que no se comprobó.

En 2011 (19 de marzo), el gobierno de Barack Obama ordenó el bombardeo a Libia, apoyado en la resolución de 1973, aprobada por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que autorizó el uso de la fuerza para proteger a la población civil libia de los ataques de las fuerzas del régimen de Muamar el Gadafi.

En ambos casos hay un elemento que no debe ser soslayado. Las dos naciones suman al menos 4,5 mil millones de metros cúbicos de reservas probadas de gas natural; Irak se encuentra en el puesto 11 y Libia en el 23 del ranking mundial. A ello se debe agregar que Irak es el segundo país rico en reservas hídricas en esa parte del Medio Oriente.

Bombardeo a Siria
El caso de Siria, para Silva, es complejo porque mantuvo al mundo en medio de una guerra mundial luego del ataque norteamericano.
Ubicó a ese país como un punto estratégico para la exportación de petróleo de Rusia, además de concentrar ingentes cantidades de reservas petroleras y de gas natural. Según estadísticas, de 350 mil barriles por día antes de las sanciones, hasta 2013, pasó a los 50 mil barriles (informe de reuters 2013).

Pero el ataque —sostuvo— conlleva cuatro posibilidades: primero, que sea el mismo régimen de Al-Assad el autor del ataque químico; que los autores sean del grupo terrorista ISIS, que tiene gran importancia en ese país, además de que esa organización realizó ataques con armas químicas; también pueden estar involucradas organizaciones que están a favor de la Primavera Árabe, que tienen un régimen mucho más laico que el radicalismo musulmán, y finalmente podría ser una “trampa o una celada” de EEUU para encontrar un justificativo en el sentido de bombardear Siria, lo que podría ser muy “maquiavélico”.

Pero además, el bombardeo conlleva otro elemento, que, según Silva, es lavar la imagen interna del Presidente de Estados Unidos, medir cómo se mueven las fichas del tablero internacional, y para ello una de las figuras claves de la política norteamericana “es tirar globos de ensayo”.

“Este bombardeo ha sido un genial globo de ensayo para ver cómo se acomodan las fichas a escala mundial, con quiénes se negocia, con quiénes se ataca, quiénes son los enemigos o quiénes son los amigos. Es algo que necesitaba el régimen de Trump”, afirmó Silva.

Para la docente universitaria Diana Borelli, Estados Unidos hizo mal en adelantarse o realizar un ataque como Estado, y lo que debería haber hecho era solicitar una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU “y poner en el tapete la preocupación de lo que está sucediendo en Siria, pero no tomar acciones unilaterales sin medir las consecuencias”.

Abraham Pérez sostuvo que Washington se acostumbró a utilizar falsos argumentos para luego justificar y convencer a la opinión pública del mundo las razones por las cuales decidió actuar.

Además, indicó que no solo Estados Unidos, sino también sus aliados están utilizando la estrategia de la mentira para desviar la atención de sus pueblos y que se revelen ante las políticas que implementan.

“Tiene miedo de que las políticas progresistas sigan avanzando en el mundo, por eso estas cortinas de mentira para justificar sus acciones”, afirmó.

Posición de Bolivia
La posición de Bolivia en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a través del embajador Sacha Llorenti, fue calificar a este ataque como “poco transparente y anacrónico”. Además, exigió una investigación, tal como debía realizarse en su momento, para conocer la verdad sobre lo sucedido en ese bombardeo con gas sarín.

Afirmó que la intervención unilateral de Estados Unidos fue en desmedro de esos procesos, “pero va más allá, pues puede generar que la situación se agrave no solo en términos de crisis humanitaria, sino en lo que significan los grupos terroristas y sus ataques en distintos lugares del mundo”.

“Cuando el discurso de derechos humanos ya no les alcanza, violan los derechos humanos, cuando la democracia no protege sus intereses organizan golpes, y cuando el derecho internacional no es suficiente, toman acciones unilaterales”, señaló el Embajador boliviano.

El presidente Evo Morales indicó que los “ataques contra Siria y Venezuela son por petróleo”, arguyendo al interés que tienen países desarrollados como Estados Unidos de controlar y apropiarse de los recursos naturales de esos países.

Añadió: “Pienso que las armas químicas en Siria son excusa para intervención militar”. “A Irak con excusa de tener armas de destrucción masiva; Libia, ‘democracia en riesgo’. Hoy el imperio es dueño del petróleo de ambos pueblos”, afirmó.

Este punto de vista coincide con algunos expresados por analistas cuando se refieren a los casos de Irak o Libia, países ricos en petróleo y gas natural.

“Cualquier intervención militar no es solución para la paz en el ámbito internacional. Por ejemplo: Irak y Libia”, insistió Morales.

En nombre del pueblo boliviano, rechazó el brutal ataque estadounidense contra Siria. “En todo escenario político internacional, Bolivia defenderá principios, la soberanía, independencia y solución pacífica de controversias”, enfatizó.

Apuntes

  • El ataque de Estados Unidos fue la respuesta a una presunta ofensiva química que dejó al menos 86 muertos en el noroeste de Siria.
  • El embajador boliviano en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Sacha Llorenti, aseveró que Bolivia respalda los dos procesos en curso para alcanzar la paz en Siria, y anunció que recurrirá a la denuncia de las acciones que van en contra, precisamente para preservar esos mecanismos de diálogo que fueron perjudicados con los recientes ataques de Estados Unidos.

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“Estamos en contra de la intervención”

El responsable de prensa de la Embajada de Venezuela, Adruskim Rengel (foto), saludó la posición del embajador Sacha Llorenti en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Dijo: “Mi país abogará por la paz y estamos en contra de cualquier intervención unilateral de Estados Unidos en Siria porque no existen pruebas concluyentes de que el Gobierno de Siria usó armas químicas en contra de su población”.

Ante este panorama, reiteró que Estados Unidos actuó de manera unilateral contra el Gobierno sirio, lo que devela que se repita lo que pasó con Irak y Libia, que al igual que en esos procesos, ahora, con distintos matices, se buscan los argumentos para intervenir ese país.