Al borde de una nueva guerra a gran escala

Izvestia

Libia se encuentra dividido en dos zonas, una de ellas controlada por el general Jalifa Haftar, y otra en la que reina el caos y la anarquía. Si Haftar quiere unir al país, necesitará la ayuda de sus aliados, entre ellos Rusia, opina Bernard Lugan, profesor y especialista en historia africana de la Universidad Jean Moulin Lyon III.

El país está dividido en dos grandes zonas: Cirenaica, al este, y Tripolitania, al oeste. En Cirenaica, el general Jalifa Haftar está en el proceso de crear un estado centralizado, mientras que en Tripolitania se encuentran los islamistas de Misurata, el Gobierno de Acuerdo Nacional, la brigada de Zintan y los bereberes.

Dada la situación actual, lo más probable es que surja una guerra entre el oriente y el occidente de Libia. Lo más probable, cree Lugan, es que el general Jalifa Haftar decida imponer el orden por la fuerza para restablecer la unidad en el país.

Sin embargo, para ello Haftar necesita armas y, debido al embargo internacional impuesto a Libia, actualmente no las puede comprar.

“Además, incluso en Tripolitania Haftar cuenta con potenciales aliados, entre ellos, los ciudadanos cansados de la presencia de islamistas en Trípoli.

El mayor obstáculo para Haftar es la ciudad de Misurata, controlada por los Hermanos Musulmanes (proscritos en Rusia),  organización, según lo explica Lugan, con fuertes lazos con Turquía. La posibilidad de que Misurata ayude en la recuperación de Libia o al menos de que tome una posición neutral depende en gran parte, opina el experto, de la relación entre el Kremlin y Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía.

No obstante, el Ejército de Haftar, en su estado actual, no se encuentra en capacidad de tomar Trípoli sin ayuda extranjera, opina Lugan.

“Yo creo que el hijo mayor de Muamar Gadafi se unirá a Haftar, trayendo consigo a varias tribus; el embargo será retirado y Rusia ofrecerá su ayuda militar a Haftar. Entonces él tendrá la gente y las armas (para ganar)”, concluye el historiador.