FMI reconoce la buena salud de la economía

A estas alturas es difícil pasar por alto el desempeño que registra la economía boliviana con relación a otras naciones: un crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto (PIB) en un contexto difícil, agravado por la caída del precio del petróleo, ya que la producción y exportación de gas natural representa una de las principales fuentes de ingresos para el país.

La realidad económica ya fue destacada por otros organismos internacionales de financiamiento e inclusive por la Comisión Económica para América Latina (Cepal), y ahora le tocó la evaluación al Fondo Monetario Internacional (FMI). En su informe Perspectivas Económicas Globales sostiene que Bolivia liderará el crecimiento económico en Sudamérica por cuarto año consecutivo.

Según el pronóstico del Fondo, el PIB boliviano alcanzará un crecimiento del 4 por ciento, proyección que difiere de la meta del 4,7 por ciento establecida por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas y el Banco Central de Bolivia, en el Programa Fiscal Financiero 2017. 

Normalmente el FMI fija un crecimiento menor al proyectado por el Gobierno, y en los hechos su cálculo se ve superado.

La diferencia muestra que el índice fijado por el organismo es conservador respecto a las expectativas de las autoridades bolivianas. Normalmente el FMI fija un crecimiento menor al proyectado por el Gobierno, y en los hechos su cálculo se ve superado casi siempre. Por ejemplo, el pasado año, la economía boliviana rompió los pronósticos del FMI al registrar un alza del 4,3 por ciento, frente al 3,7 proyectado por ese organismo.

Igualmente es importante que el organismo haya considerado a Bolivia en el primer lugar de una tabla de crecimiento económico. El informe además ubica en segundo lugar en crecimiento a Perú, con 3,5; seguido de Paraguay (3,3), Colombia (2,3), Argentina (2,2), Chile (1,7), Uruguay (1,6) y Brasil (0,2).

Antes de 2006, el FMI supervisaba la política económica y firmaba un programa fiscal con lineamientos y metas que priorizaban el cumplimiento de las obligaciones con los organismos internacionales y condicionaban la inversión social y el gasto público a las políticas de privatización.

A partir de 2006, el Programa Fiscal se realiza en Bolivia, y sus objetivos responden a los intereses nacionales de desarrollo económico y social.