Querida Gloria que estás en los cielos

Aitor Arjol (*)

Gloria Fuertes fue la poeta de niños y grandes por excelencia, y este año se cumple el centenario de su nacimiento. En una sociedad tan solícita como la nuestra con los aniversarios, la agenda social se llena de actos, homenajes y demás farándulas, pero el caso de Gloria Fuertes es especial.
La recuerdo en sus múltiples apariciones allá por los años 70, 80 y 90. No había sobremesa sin su poesía de rima contagiosa y sentido del humor, declamando breves pero intensas sentencias, en programas como Un globo, dos globos, tres globos y La cometa blanca.
Más de aquellas inquietudes ingenuas, estamos ante una poeta cuya bondad tan dedicada al público infantil no debió hacer sombra a su poesía social, crítica con las injusticias sociales del momento y otras temáticas tan propias de su generación como el amor, el desamor o el simple transcurso del tiempo.
Nació un 28 de julio de 1917 en el barrio de Lavapiés, en Madrid. En el corazón de una familia humilde: madre ama de casa y padre portero. Se crió con los síntomas de austeridad propios de la gran mujer que siempre fue. Asistió a varios colegios y sus primeros versos los escribió a los catorce años. Uno de esos extraños casos de sobrevivencia a la Guerra Civil Española, durante cuyos años trabajó como contable y secretaria en una fábrica; y, a partir de 1939 su carrera se extiende como redactora en una revista, la publicación de sus obras y colaboración en diferentes medios. 
También sería la creadora de dos simpáticos niños en historietas de la época: Coletas y Pelines. Llegó a organizar la primera Biblioteca Infantil ambulante, llevando los libros a los pueblos del mismo modo que Saturtino Calleja, otro famoso editor burgalés que a últimos del siglo XIX consiguió que todos los niños accedieran a los cuentos, con sus ediciones económicas y en miniatura. 
En la década de los 50 estudió Biblioteconomía e Inglés y fue bibliotecaria en el Instituto Internacional de Madrid. Como dice ella: “la primera vez que entré en la universidad fue para dar clases en ella”, pues entre 1961 y 1963 impartió clases en universidades de Estados Unidos, una vez obtuvo una bella Fullbright en Literatura. 
El resto de su vida a partir de los 70 se reparte en “lecturas, presentaciones, radio, entrevistas, periódicos, visitas a colegios, pregones, viajes, TV, homenajes… siempre cerca de los niños, publicando continuamente, tanto poesía infantil como de adultos”, tal y como señala la Fundación que lleva su nombre. Falleció el 27 de noviembre de 1998 y en su epitafio dejó: “Ya creo que lo he dicho todo / y que ya todo lo amé”. Su poema “Autobiografía” lo dice todo:

(*) Escritor, abogado y gestor cultural

 

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad, pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra; A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
—no digo nombres—, gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio. Quise ir a la guerra, para pararla, pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
—pero Dios y el botones saben que no lo soy—.
Escribo por las noches y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años y estoy más sola que yo misma. He publicado versos en todos los calendarios, escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.