Los trabajadores promueven el cambio

Si hay un protagonista que marca a fuego la historia de Bolivia por su participación determinante en las luchas sociales, que luego condujeron al establecimiento de nuevos escenarios políticos,  ése es el movimiento obrero campesino. Los trabajadores nunca renunciaron ni renunciarán a su objetivo histórico, una sociedad más justa, sin explotados ni explotadores, como rezan los manifiestos internacionales conmemorativos al 1 de mayo.

El país no está exento de la realidad que agobia a los trabajadores del mundo,  la crisis del capitalismo amenaza con destruir la fuerza de trabajo y se hace imperativo luchar contra el imperialismo, que en la actualidad busca una nueva repartición del mercado mediante la guerra.
En Bolivia, la historia reciente narra la lucha de los trabajadores contra las políticas neoliberales que, en el pasado, condujeron al empobrecimiento de la sociedad después de la privatización de las empresas públicas y el entreguismo de los gobiernos a las transnacionales. 

Estados Unidos ejercía su dominio en las políticas nacionales mediante lineamientos que favorecían sus intereses, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) tenía bajo su control la economía, participaba en las reuniones donde se definía el presupuesto y fue insistente en la aplicación de medidas antipopulares, como el incremento de impuestos y los denominados gasolinazos.

El discurso de reducción de la pobreza era repetido y el modelo pronto comenzó a mostrar signos de debilitamiento. Los objetivos no se habían cumplido, por el contrario, luego de 20 años de su aplicación, hasta diciembre de 2005, el país se caracterizaba por bajos niveles de crecimiento económico, con mayor pobreza y sin oportunidades de desarrollo económico, político, social y cultural. Como en otras épocas, los trabajadores y los movimientos sociales asumieron su rol en la lucha por la recuperación de las empresas estratégicas del Estado y los recursos naturales hasta el establecimiento del nuevo Estado, que se inauguró en 2006.

La nueva Constitución Política del Estado y la nacionalización de los Hidrocarburos, entre varias medidas de política económica, y la redistribución de la riqueza mediante el pago de bonos a los sectores vulnerables de la sociedad representan logros más significativos del actual período de transformaciones.  El proceso de cambio es el resultado de una larga lucha de los trabajadores y los movimientos sociales, los cambios sociales y económicos estructurales fueron promovidos por ellos y su respaldo es importante en el camino hacia una sociedad más justa y sin desigualdad social.