Los rabiosos perdedores y sus nuevas acciones

Oswaldo Ávila Figueroa *

La límpida jornada electoral, inútilmente manipulada por la prensa derechista y los servidores del banquero perdedor, que culminó con la victoria del binomio de Alianza PAIS y sus aliados, Lenín Moreno y Jorge Glas, demostró —con el aval de representantes de organismos internacionales— la vigencia en Ecuador de la auténtica democracia. 

El Consejo Nacional Electoral, con el conteo y reconteo de votos, respondió a la oposición derrotada, a los asalariados de la campaña del excandidato de CREO y a ciertos articulistas rabiosos que durante toda la campaña y aun después difundieron sin pruebas la operación fraude, sin convencer a nadie, ni siquiera a sus propios afligidos seguidores. 

Aun así, por allí, un político fracasado, aceptando ahora el triunfo de Lenín, a manera de aliciente, con referencia a G. Lasso, sostiene que este personaje enarbola los principios de libertad, democracia, de respeto a las leyes y a las funciones del Estado y que merece el reconocimiento a su lucha y coraje por mantener esa postura, como invitándolo a seguir en la contienda, pero no analiza la millonaria inversión en la campaña y las ofertas mágicas irrealizables. 

¿Qué bandera enarbola el excandidato?, si en el gobierno de la Revolución Ciudadana, desde su instauración, se garantiza el goce del derecho en su multiplicidad y se permite la funcionalidad de los partidos políticos dentro del marco de la ley. El Gobierno es consecuencia de elecciones libres y el Presidente representa la voluntad popular. 

Rigen la Constitución aprobada por el pueblo y las funciones del Estado. Es lamentable que ciertos columnistas de la prensa privada tilden de autoritario y abusivo al presidente Rafael Correa si todos saben que el poder político deviene de la voluntad popular en elecciones libres y democráticas. 

Lenín ha dicho con referencia a Rafael: “Honestísimo, muy inteligente, confrontador con la miseria humana, trabajador con un amor extraordinario hacia los más pobres y pésimo cantante”. A manera de mensaje admite que el mandatario saliente deja una vara muy alta, por lo que prometió: “Lo vamos a hacer mejor todavía”. 

Es urgente organizar conferencias y reuniones permanentes con el fin de promover la orientación cívica para que los ecuatorianos entiendan la realidad en que viven, y asuman, si las circunstancias lo exigen, la defensa de la década ganada.