“El neoproteccionismo hace que empecemos a mirar nuestros propios mercados”

Foto: Democracia Directa
El viceministro de Comercio Exterior e Integración, Clarems Endara.

Clarems Endara - Viceministro de Comercio Exterior e Integración

Para mejorar las condiciones de exportación, Bolivia tiene que fijar como su objetivo el mercado latinoamericano, bajo la premisa de que la economía a escala mundial sufrió un constreñimiento (apremio y compulsión, RAE) y se encuentra en un proceso de readecuación.

Ése fue el criterio del viceministro de Comercio Exterior e Integración del Ministerio de Relaciones Exteriores, Clarems Endara, a tiempo de conversar con Democracia Directa y explicar las últimas acciones que se desarrollan en el ámbito internacional en este rubro.

Recomendó que la nueva visión de los exportadores bolivianos, quienes buscan hacer negocios en mercados europeos, sea fijar su objetivo en mejorar la calidad del producto, en base a la producción natural sin que medien procesos químicos o de alteraciones genéticas, que es lo más cotizado.

En esos términos, la autoridad de la Cancillería explicó los alcances que debe tener la visión del comercio exterior boliviano.

¿Cómo están las relaciones internacionales en el ámbito comercial?
Estamos viviendo una etapa de constreñimiento del comercio exterior, todas las potencias que eran grandes compradoras han disminuido su capacidad de compra precisamente por la crisis económica que tienen. Esto hace que compren menos insumos, menos materias primas, inclusive menos artículos de consumo final.

Esto obviamente influye en todas las economías, particularmente en aquellas, como la nuestra, donde somos vendedores de materias primas, como países en desarrollo.

Esto hace que pasemos por un momento de readecuación del comercio exterior en el mundo. Se puede verificar viendo las balanzas comerciales de nuestros vecinos, que pasan por un período de crisis bastante fuerte.

Nuestro comercio exterior, como Bolivia, se ha visto reducido precisamente por ello, pero con una particularidad que debe ser vista como una oportunidad a la vez.

¿Qué se hizo en el caso         boliviano?
Nosotros no hemos reducido el tamaño de nuestras exportaciones, pero sí hubo un impacto en los precios, eso quiere decir que el precio a nivel internacional se ve afectado por la crisis, pero cuando éste alcance algún nivel de recuperación, si mantenemos los volúmenes de comercio como lo hemos hecho hasta ahora, vamos a tener una recuperación bastante pronta.

En ese sentido, ¿cómo se trabaja en los bloques comerciales donde participa Bolivia?
Se hace un relanzamiento bastante interesante en los bloques de integración, por el mismo sentido de ser sus propios mercados primarios, es decir, para nosotros el mercado principal debieran ser los países latinoamericanos por el tema de la proximidad, competitividad en los precios que podríamos alcanzar esos mercados con nuestros productos; y a la vez todos estos países entienden que al tener problemas de determinado acceso por este neoproteccionismo que se está aplicando en los Estados Unidos y Europa, hace que empecemos a mirar nuestros propios mercados como una oportunidad. La reacción que se ha tenido en los marcos de integración ha sido bastante interesante, sobre todo en la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), que tiene la propuesta de alcanzar un acuerdo regional de comercio que sea comprensivo en base a todo el intercambio que se tiene.

Es una base muy sólida si hablamos normativamente del comercio que se tiene entre los 13 países, por lo tanto se quiere profundizar, uniformar lo que se tiene por el nivel de desgravación alcanzado, por lo cual es una alternativa interesante de fijarnos más en la región.

¿Cuáles son los principales mercados que tiene Bolivia?
Nosotros tenemos una capacidad exportadora bastante interesante, pero que por su volumen necesariamente tiene que apuntar a los mercados más grandes, es decir ir a las grandes ciudades o supermercados. Tenemos la particularidad de que somos especialistas en productos orgánicos, o sea productos que genéticamente no han sido modificados.

Además adquieren un mayor costo que un producto convencional. El precio de la quinua o de la propia almendra tiene una buena colocación por su característica y es algo que Bolivia tiene que aprovechar.

¿Hay posibilidades de         competir?
La distinción del producto es la clave, si logramos distinguir nuestros productos y le damos una alta calidad que alcancen determinados mecanismos de producción natural, sí tenemos posibilidad en ese ámbito y los mercados están exigiendo ese tipo de productos. En Europa no ven el producto por el precio, sino porque éste sea sano.

¿Y cómo marcha la participación del empresariado privado?
Es un trabajo conjunto que hay que tomarlo de manera responsable, que nos ayude a posesionar los productos bolivianos en los mercados internacionales.

Como país, ¿qué más debemos hacer para sacar nuestros productos con los inconvenientes que se tienen en los puertos chilenos?

El empresariado se ha dado cuenta de que tenemos que buscar mecanismos diferentes para poder exportar. Ahí el Gobierno ha expresado su total apoyo para explorar estas nuevas oportunidades.

Lamentablemente tenemos una concentración en un solo puerto, esto hace que nuestra vulnerabilidad por temas de conflictos sociales en ese país (Chile), la administración privada, su falta de compromisos afecten directamente sobre los volúmenes y precio de exportación.

Por eso estamos trabajando en poderles dar (a los empresarios) toda la posibilidad logística y garantizar todos estos espacios en el marco de la Hidrovía (Paraguay-Paraná), que es un acceso hacia el Atlántico a pesar que nuestros productos salen más por el Pacífico; entonces tiene que ver mucho con el destino. Es algo que estamos trabajando para mejorar las condiciones que tiene el comercio exterior en el ámbito de la logística, especialmente con el sector privado con el que queremos aprovechar y apoyar, porque es parte del mecanismo de la producción que tiene nuestro país.