Atilio Boron y la docencia emancipadora

 

Por Alejo Brignole

Autodefinido como argentino de nacimiento y latinoamericano por convicción, Atilio Boron nació en Buenos Aires en 1943 y desde joven mostró una vocación erudita sobre los temas del mundo y la sociedad que lo llevaron a estudiar Ciencia Política en Harvard, en 1972, luego de haber pasado por los claustros de la Universidad Católica Argentina y licenciarse en Sociología en 1965. Luego haría un magisterio en Ciencias Políticas en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Chile (Flacso), en 1968.

Ya graduado en Harvard, en 1976 está listo para regresar a su país, pero debido al golpe militar que irrumpió en Argentina como parte de la ofensiva totalitaria hemisférica auspiciada por Washington, decide radicarse en México. Allí estudia, investiga y se abandona con entusiasmo al efervescente ambiente de la Universidad Autónoma de México (UNAM). También le sirve para establecer comparativas e iniciar sus propias reflexiones sobre las asimetrías del mundo. Sus años en México y EEUU se convierten, de esta manera, en su particular campo de experimentación para visualizar estas desigualdades entre los países sumergentes y las naciones sumergidas, víctimas de un subdesarrollo inducido.

Seis años dura su fértil estancia en el país azteca y Atilio Boron decide regresar —con riesgo de su vida— a la Argentina en 1982, aún gobernada por la dictadura denominada Proceso de Reorganización Nacional. Pero a pesar de sus altos estudios, de ser ya un intelectual en claro proceso madurativo y comprometido con la causa latinoamericana, Boron debe luchar en Buenos Aires contra cierto vacío y desatención, incluso entre sectores de la izquierda. Perseverante, a la vez que investigador tenaz, finalmente va afianzando su figura como un pensador de ideas claramente opuestas a los intervencionismos y a la artificial dependencia geopolítica latinoamericana respecto de las naciones centrales.

En 1986 es nombrado profesor de Teoría Social y Política en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, y en 1991 escribe su primer trabajo importante: Estado, Capitalismo y Democracia en América Latina, luego revisado y ampliado en 1997 y al que le seguirían muchos otros, como Tras el Búho de Minerva. Mercado Contra Democracia en el Capitalismo de fin de Siglo (2000), o Filosofía Política Marxista (2003).
Paulatinamente, comienza a ser requerido en ámbitos políticos y académicos refractarios a la década neoliberal de 1990, donde expondrá sus ideas y proyecciones, siempre con un denominador común: el capitalismo como construcción civilizatoria fallida y el imperialismo norteamericano como un antihumanismo nefasto y expresión paroxística de ese capitalismo. Sin descanso, Boron dedica sus conocimientos y reflexiones para difundir los peligros inherentes a la influencia estadounidense en nuestras sociedades, siempre narcotizadas bajo los efectos de un sistema mediático hegemónico y funcional a estos imperialismos.

Colaborador cada vez más asiduo de periódicos en toda América Latina, y especialmente en el diario Página 12 —fundado en Buenos Aires en 1987—, allí el ensayista, el académico y el humanista se funden y encuentran un ámbito divulgativo propicio para llegar al gran público con sus observaciones, muy alejadas del análisis dominante hasta entonces.

Con los años, Boron pasará a ser una de sus principales firmas y uno de los analistas más convocados ante coyunturas complejas de la realidad latinoamericana y de la geopolítica mundial, de la cual se rebela como un analista perspicaz. Cada vez más convocado por políticos y presidentes regionales, sus visiones globales desde una perspectiva emancipadora y sus importantes reflexiones geoestratégicas serán de vital importancia en diversos procesos latinoamericanos.

Defensor de la Revolución Cubana y frecuentador de diálogos y encuentros con Fidel Castro, su relación con el gran revolucionario quedó plasmada en innumerables artículos y en el volumen Crisis Civilizatoria y Agonía del Capitalismo. Diálogos con Fidel Castro (2009). En pleno siglo XXI formó parte orgánica como hombre de consulta casi obligada en procesos bolivarianos como la Revolución Ciudadana de Ecuador, donde en 2010 prologa la obra del presidente Rafael Correa: Ecuador, de Banana Republic a No República.

En Bolivia ha sido uno de los organizadores y redactores del plan de estudios de la Escuela de Comando Antiimperialista Gral. Juan José Torres González. Participó como analista y consultor de los procesos venezolanos, tanto bajo el gobierno de Hugo Chávez (el cual no dudada de calificar a Boron de “gran amigo y revolucionario”), como del actual gobierno de Nicolás Maduro.

Citar la vastedad de la obra de Boron y reflejar su profundidad analítica, ya desde la teoría política, la docencia antiimperialista, o en sus reflexiones sobre el marxismo, resulta una tarea irrealizable en este espacio. Habría que destacar, empero, la continuidad ideológica y el compromiso constante de este académico con una idea de Latinoamérica despojada de injerencias y con un claro vector para su realización: la senda de un socialismo humanizante, combativo e internacionalizado, en tanto internacional signifique lazos fraternos asociados y enfocados en una común construcción estratégica.

En este sentido, Boron desarrolló en Argentina sus teorías y trabajos como investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) hasta la actualidad, siendo además premiado por la Unesco por sus esfuerzos y aportes en la integración latinoamericana. También sus libros y ensayos fueron galardonados en varios países y por distintas instituciones.

No obstante este brillo intelectual ya consolidado a través de su propia obra y del reconocimiento internacional, Atilio Boron ha mantenido siempre una distancia corta con las bases. Esta cualidad, que lo distingue de otros intelectuales y lo entroncan con la mejor tradición crítica y combativa latinoamericana, es la que hace de este sociólogo un referente singular, ya por sus ideas, ya por el alcance de su obra y también por su estilo horizontal desprovisto de personalismos.

Sin dudas, Boron forma parte indiscutible de los paradigmas de la izquierda internacional, junto a exponentes como Howard Zinn, Tariq Ali o Noam Chomsky en EEUU; Samir Amin en Egipto, o en Europa Immanuel Wallerstein y Tzvetan Todorov, cada uno con sus matices y sistemas de ideas. Sin embargo, la imprescindible lectura de las obras del sociólogo argentino confirma su trascendencia revolucionaria y un humanismo sin fisuras presente en cada intervención, en cada conferencia u obra publicada. Quizás por todo ello, Boron se ha convertido en una parte ineludible del cimiento ideológico y teórico en la construcción emancipadora continental.

Además de las obras citadas, véase de Atilio Boron: Imperio & Imperialismo: Una lectura Crítica de Michael Hardt y Antonio Negri. Ed. Ítaca, 2003. Y también: Socialismo siglo XXI. ¿Hay Vida Después del Neoliberalismo? (Ediciones Luxemburg, 2008). Y la imprescindible: América Latina en la Geopolítica del Imperialismo (Ed. América en Movimiento, 2012), entre otras. O visítese la web: www.atilioboron.com.ar