Bolívar ‘golpea’ en el momento justo

Goles son amores

Ricardo Bajo H.

Bolívar
‘golpea’ en el
momento justo

Bolívar se jugaba más en este clásico y The Strongest, inconscientemente, se cuidó para el partido vital del miércoles por la Copa Libertadores frente a Santos, de Brasil. Los de Beñat necesitaban, como el comer, recuperarse del bajón anímico de las dos derrotas consecutivas (y lo lograron); el vasco se juega la continuidad en el cargo, y los celestes están ‘obligados’ a ganar este torneo. Ganar el clásico y distanciar al Tigre, por si las dudas, era la tarea y los de Tembladerani ‘golpearon’ en los momentos justos (al final de la primera parte y tras el 2-1 y la presión stronguista).
Farías sorprendió dejando a Pablo Escobar fuera del onceno y la banca; su reemplazante, Pedrozo, estuvo lejos de cumplir esa labor de falso nueve, saliendo y entrando. La primera parte fue extrañamente anodina y aburrida, sin ‘punch’: el Tigre ralentizaba el juego y Bolívar no aceleraba tampoco.
El sistema elegido por Beñat, el 4-1-4-1, con Prieto por delante de la zaga central, copaba la mitad de cancha y tomaba recaudos. La extraña tregua fue rota con ese gol al filo del descanso.
A la vuelta de los vestuarios, todo cambió, todo se aceleró, todo se ensució. El Tigre, por orgullo, apretó, aunque siguió extrañando de sobremanera a su caudillo, en lo futbolístico y especialmente en lo mental. Bolívar disfrutaba metido atrás con ese sistema conservador, apostando a lo que mejor sabe hacer, jugar con espacios, a la contra, por afuera. Por si acaso ensució innecesariamente el ‘match’ y entonces aparecieron las brusquedades, el todo vale, el quilombo y las provocaciones que no vienen a cuento, a no ser que sean cuentas pendientes con fantasmas y fechas todavía tatuadas como el 24 de diciembre.
Es penoso que muchas veces la violencia sea exportada desde dentro de la cancha hacia afuera. El fútbol, el juego y el clásico no lo necesitan. Ganó Bolívar y lo hizo bien; perdió el Tigre por errores propios y no hay drama: debe pasar la página, pues el miércoles sí se juega la vida.