11 años de cambio y más democracia (final)

Sergio Gallardo

“Los bonos sociales, que para la derecha neoliberal constituyen un despilfarro del dinero del Estado, se dan por justicia y equidad”.

De gobiernos sometidos al imperio, a gobernar obedeciendo al pueblo:

En la época neoliberal, Bolivia vivió una situación de evidente ocupación y mando extranjero; no otra cosa significa que, cuando el presidente Evo asumió el gobierno, se encontró, entre otros, con los siguientes hechos:

La CIA (Central de Inteligencia Americana) tenía oficinas, sistemas de comunicación y otros equipos en el propio Palacio de Gobierno, disfrazada con el nombre de Unasep (Unidad de Análisis de Seguridad Presidencia), instalada durante la presidencia de Carlos Mesa.

Obviamente que la CIA no se preocupaba de la seguridad del presidente de Bolivia, sino de mandar en función de sus intereses. Y una de las pruebas de obediencia del entonces presidente Mesa es la solicitud al parlamento de que apruebe la ‘inmunidad’ para los ciudadanos norteamericanos, inmunidad que fue aprobada en senadores y rechazada en diputados.

La Embajada de EEUU tenía oficinas en nuestra Cancillería disfrazadas con el nombre de ‘asuntos especiales, instaladas en el gobierno de Jaime Paz y desde la que se tomaban las decisiones referidas a política internacional de Bolivia.

El FMI tenía oficinas, y sin camuflaje alguno, en el Banco Central de Bolivia. Es más, el presidente Banzer, en las reuniones semanales de gabinete, tenía a su lado al jefe de la misión del FMI, que era quién tomaba las decisiones en materia económica.

El Comando Sur de Estados Unidos tenía la oficina de enlace del MilGroup instalada en el Gran Cuartel General de Miraflores, desde donde se mandaba a las FFAA de Bolivia.

Los proyectos de leyes llegaban desde el norte en inglés. Y desde la Embajada, la CIA y otras instancias imperiales se nombraba a ciertas autoridades bolivianas. (BoliviaLeaks, de Juan Ramón Quintana, y discursos del presidente Evo)

En esas condiciones, a los neoliberales ni siquiera corresponde llamarlos gobernantes, creo que lo más preciso sería denominarlos administradores bajo órdenes yanquis porque eran éstos los que tenían la potestad de las decisiones.

En cambio, el presidente Evo gobierna obedeciendo al pueblo boliviano. A diferencia de lo que ocurría antes, las decisiones gubernamentales ya no dependen de la embajada de EEUU, de la CIA, del FMI u otros organismos internacionales, sino de la discusión con las organizaciones indígenas, campesinas, la Central Obrera Boliviana, los vecinos, los jóvenes, los profesionales, etc. Como dijo nuestro Vicepresidente, “…ahora en Bolivia ya no mandan los gringos, sino los indios”. Por primera vez en la historia somos un Estado soberano, entendido como aquel que toma sus propias decisiones sin pedir permiso ni rendir cuentas a ninguna embajada o a algún organismo internacional. La soberanía y la participación del pueblo en las decisiones es más democracia. (Tomado de La Voz de Tarija)