Endosan al Gobierno crímenes de opositores

José Manzaneda

La prensa mundial, en bloque y sin fisuras, acusa al Gobierno de Venezuela de reprimir protestas pacíficas y causar 42 muertos en mes y medio. Es el mensaje principal de la guerra mediática contra el gobierno de Nicolás Maduro, que es presentado como una dictadura brutal que justificaría su salida violenta: mediante un golpe militar o una intervención internacional.

Ambas opciones aparecen ya de manera explícita y sin pudor alguno, por ejemplo, en diarios españoles como “El País” y “ABC”, y en notas de agencias como “Europa Press” .

Todo es una construcción. Un guión mediático que pone patas arriba la realidad. Porque, de las 42 personas que habían fallecido entre el 3 de abril y el 16 de mayo, la inmensa mayoría fueron asesinadas por opositores. 25 de ellas, casi el 60 %, eran chavistas o policías. Dos eran motoristas que fallecieron en accidentes provocados por la colocación de barricadas. 9 murieron electrocutados en el saqueo de una panadería. Hasta la fecha, solo 3 muertes han sido directamente por acción de la policía, y varios funcionarios han sido detenidos. 

Los videos de apaleamientos a policías o, simplemente, a personas que recriminaban la violencia opositora, jamás aparecen en los medios internacionales. Tampoco, curiosamente, el linchamiento de periodistas. Ni el ataque o quema de viviendas de chavistas, sedes de partidos que apoyan al Gobierno y bienes públicos de todo tipo, incluso un Hospital Materno, consultorios médicos o bibliotecas.

Los medios silencian que los focos de protesta se reducen única y exclusivamente a unos pocos municipios de clase media y alta del país, donde las alcaldías opositoras ponen al servicio de las protestas su policía local, e incluso sus camiones de recogida de basura: en lugares como Barquisimeto han llegado a esparcir los deshechos que luego son quemados en la vía pública. Existen imágenes de estos sucesos que no han interesado a ningún canal internacional.

Los medios no informan sobre Venezuela. Su cometido es preparar a la opinión pública para que ésta justifique –o, al menos, se quede inmóvil– ante una intervención internacional en Venezuela. Como en Libia.

Para evitarlo es necesaria una intensa y valiente movilización solidaria preventiva. Y la denuncia contundente del papel de estos vulgares propagandistas de la violencia y el terror. (Tomado de Al Mayadeen)

* Es coordinador de Cubainformación