Garzón: “No creo en las fronteras, en la inalterabilidad de las fronteras”

El jurista español cobró fama internacional por promover un arresto contra el exdictador chileno Augusto Pinochet.
Foto: Jorge Mamani

 

El jurista español fue uno de los primeros en llegar al municipio de Tiquipaya, Cochabamba, donde mañana será inaugurada la Conferencia Mundial de los Pueblos ‘Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal’.

Apenas se instaló, Garzón conversó con Cambio sobre este encuentro.

¿Cuál es la valoración que realiza de la Conferencia Mundial?

Es una gran idea porque estamos acostumbrados a grandes cumbres de jefes de Estado, que son quienes gobiernan el mundo, tienen el poder y deben hacerlas, pero es importante que haya cumbres de los pueblos donde los ciudadanos y las ciudadanas de los países, dirigentes, activistas y representantes de la sociedad civil puedan exponer lo que piensan, que digan cómo ven el mundo y sus problemas.

No siempre son iguales las propuestas de los políticos ni de los expertos a las propuestas de quienes actúan con un interés que puede ser muy alto, pero siempre hay un componente diplomático, económico y político.

Además, una cumbre como ésta, en la que se pretende abordar el problema de las migraciones, de las fronteras, los muros y la regresión que se está produciendo en los derechos de los ciudadanos y de los pueblos del mundo, es casi un derecho natural.

¿Será una experiencia enriquecedora por la calidad de los participantes?

Sin duda, porque algunos de los que vienen fueron firmes defensores de esa línea, como el excanciller de España Miguel Ángel Moratinos, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente de Colombia Ernesto Samper y el expresidente de Paraguay Fernando Lugo. Todos se han caracterizado por un cambio y una visión diferente de la sociedad, además de expertos y activistas de derechos humanos.

¿Qué significa para usted asistir a esta conferencia?

Me he movido en el mundo de la justicia y me he caracterizado por abordar la protección de las víctimas con una visión universal e internacionalista, y al mencionar víctimas no solo me refiero a personas, sino al medioambiente, a la naturaleza, a los ecosistemas, las agresiones a éstos, al ecocidio, a las agresiones desde sistemas económicos y financieros, porque hay agentes que establecen condiciones de vida que llevan a millones de personas a sufrir consecuencias, a migrar en busca de un mundo mejor, cuando el mundo mejor está en su propio hábitat.

Las migraciones en la historia fueron forzadas por violencia o fenómenos naturales, pero ahora esos fenómenos en gran medida son producidos por el hombre, como el cambio climático. Estamos destruyendo el medioambiente, el ecosistema y a nosotros mismos. Las hambrunas y sequías no ocurren por casualidad, y las guerras obedecen cada vez más a términos y causas expansionistas y neocoloniales; y todo ello genera las migraciones.

¿Qué se puede hacer al respecto?

Si enfocáramos una dinámica de coerción integral de desarrollo respetuoso y no neocolonial, ese desarrollo autogestionado, como por ejemplo que quienes tienen más recursos deban cooperar con su visión del mundo y su entorno. Si lo hacemos, tendríamos muchos menos problemas de los que tenemos y menos migraciones de hombres y mujeres que necesitan sobrevivir. Si esto sigue así, y de paso se establecen muros y fronteras, además de que se trate de acabar con esas personas y encerrarlas o perseguirlas o distinguirlas entre migrantes económicos y refugiados políticos, es muy perverso. No es posible confundir lo que son las migraciones económicas de las que son como consecuencia de guerras o cuestiones políticas.

Me pregunto: ¿el que muere en el mar Mediterráneo o en una frontera se sentirá igual si le dicen migrante económico? ¿O quienes mueren por las sequías y hambrunas son diferentes a los otros que perecen buscando un futuro mejor?

¿Cuál es el papel que juega Estados Unidos en las migraciones y los cambios climáticos?

Hace dos años se hizo otra cumbre de los pueblos, también en Tiquipaya, como precedente del Acuerdo de París sobre el clima, y hacíamos este discurso abogando por un tribunal climático, por el derecho al agua. Luego de las grandes expectativas, nos encontramos con que la primera potencia del mundo, su presidente (Donald Trump) dicta un decreto donde se retira del Acuerdo y potencia a las corporaciones que lo apoyaron para ir a la presidencia. ¿Donde está la defensa de sus propios ciudadanos?, ¿Donald Trump cree que Estados Unidos no hará nada sobre estas agresiones a la naturaleza?

Además, Donald Trump se ha propuesto construir un muro en la frontera con México…

Jamás me han gustado los muros, ni los visibles ni los invisibles, la intolerancia, el racismo, la xenofobia. No me gustan los campos de acogida que son de concentración de fronteras, por tanto rechazo absolutamente estas políticas. Afortunadamente esta iniciativa de momento se ha frustrado, y es que las instituciones, como el Poder Judicial en Estados Unidos, han respondido frente al abuso del veto migratorio. Seguirá la pugna con restricciones, pero los abusos del poder se controlan. Las instituciones a veces sirven de contrapeso. No puedes sentirte con más derecho que las personas que nacieron en otra tierra, y eso aumentó las tendencias xenófobas. No creo en las fronteras, en la inalterabilidad de las fronteras, pero respeto las nacionalidades y la autonomía de los pueblos, aunque no debe ser un problema sin solución. Una vez que una persona se integra a un sistema, tiene todos los derechos.

Busquemos soluciones en el desarrollo de políticas más avanzadas. Tenemos que aprender a vivir y desarrollar mecanismos para la protección.

¿Y cómo ve la propuesta de la ciudadanía universal?

Para mí, las fronteras no tienen más función que la que le dan los pueblos. Hay discusiones entre lo universalista y lo nacionalista, pero es compatible la autonomía de los pueblos y el principio de autodeterminación de los pueblos con la ausencia de fronteras porque no son solo físicas sino mentales.

Los pueblos originarios son un claro ejemplo, los pueblos de antes no se rigieron por fronteras, y hubo migraciones en función de las necesidades. Entonces hay que aprender de ellos y no rechacemos de lo que está inventado, como esas experiencias. La frontera no debe ser obstáculo para que se amplíe el margen de derechos y de obligaciones. La Unión Europea falla, desde mi punto de vista, porque es más una unión económica que política, ya que nunca se planteó una unión política y de ciudadanías porque no se supo enfrentar el concepto de los nacionalismos con la universalidad, y esto no es difícil.

Hay muchas fronteras rotas ya, y por lo tanto puede haber una ciudadanía universal.