“No criminalicen la migración”

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A diferencia de lo que ocurre en la actualidad, donde se combate a los migrantes, el 21 de mayo de 1826 el expresidente de Bolivia Antonio José de Sucre aprobó una ley para promover la inmigración y aumentar el número de habitantes en el país, que por ent

 

Redacción Central

Como una gran oportunidad para eliminar la criminalización de la migración, definió el exsecretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) Ernesto Samper a la celebración de la Conferencia Mundial de los Pueblos ‘Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal’, que inicia hoy en Tiquipaya, Cochabamba.

“Vamos a proponer que, a nombre de esta región, se deje a un lado el concepto discriminatorio, inclusive criminal, de satanizar a los migrantes mundiales”, anunció Samper durante una conferencia de prensa en La Paz.

El expresidente colombiano es uno de los principales invitados de la conferencia que se celebra en Cochabamba y que apunta a consolidar la ciudadanía universal.

Por ello, el exdignatario de Estado destacó la importancia del evento, por el contexto actual que se vive en el mundo, donde se convirtió el caso de los migrantes, que antes era un asunto de regulación y de integración, en un tema de seguridad nacional.

“En muchos países se criminaliza a los migrantes y se les impone penas de carácter administrativo, como disolver sus familias, impedir su regreso o inclusive expulsarlos”, denunció.

Dijo que este escenario es consecuencia de un populismo de derecha que apela al sentimiento nacionalista que estigmatiza a los migrantes, como si ellos fueran culpables del terrorismo y de la crisis laboral.

La crítica de Samper se centró en las políticas antimigrantes de la administración estadounidense de Donald Trump, quien anunció el inicio del trámite para expulsar a alrededor de 10 millones de migrantes irregulares, de los cuales aproximadamente el 70% es latinoamericano.

Este hecho, junto a la propuesta de construir un muro entre Estados Unidos y México, el endurecimiento de las políticas contra Cuba y el retiro de Washington del Acuerdo de París, es considerado por Samper como una “trumpada” del Presidente estadounidense.

Por ello, dijo que América Latina debería tener un poco más de dignidad y considerar “al señor Trump como uno de los principales problemas que tenemos en el camino de recuperar la estabilidad económica y la estabilidad social”.

Sobre la situación de la migración, pidió asemejar las cosas hechas por la Unasur y el Mercado Común del Sur (Mercosur) para avanzar en la integración ciudadana.

En el caso del Mercosur, por ejemplo, se permitió que 3 millones de sudamericanos puedan trabajar en cualquier lugar de la región, que puedan visitar los países con la sola presentación de la cédula de identidad y que se extienda una visa de permanencia por 180 días.

Samper indicó: “No puede ser que hoy se hable de la globalización y libre circulación de los capitales financieros, de datos con la excepción de personas. “Lo que queremos es una integración completa y justa con la libre circulación de las personas”, enfatizó el expresidente.

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Sucre invitó a inmigrar hacia Bolivia en 1826

A diferencia de lo que ocurre en la actualidad, donde se combate a los migrantes, el 21 de mayo de 1826 el expresidente de Bolivia Antonio José de Sucre aprobó una ley para promover la inmigración y aumentar el número de habitantes en el país, que por entonces se situaba en 1,1 millones de personas.

“A través de la ley, que otorga todas las garantías civiles y sociales, se invita a los extranjeros de pueblos y naciones a venir a Bolivia a profesar el culto de la libertad, la buena moral y las sanas costumbres. Como los sucesos políticos de la revolución de independencia tienen en Bolivia un velo impenetrable, que los pone en perpetuo olvido, ninguno de los que quieran venir a estas tierras será incomodado por sus opiniones pasadas”, apuntó la norma, recogida en una publicación del periódico El Cóndor de Bolivia, el 8 de junio de 1826.

La ley aclaró que el derecho de propiedad y seguridad es sagrado en la República y los emigrados que se acojan  a la ley obtendrán el derecho a la ciudadanía en los términos que prescriba la Constitución.

“En Bolivia no se reconoce otros enemigos exteriores que los de su libertad, su integridad e independencia, ni enemigos interiores sino los de su prosperidad”, apunta el reporte.

La publicación agrega que todo extranjero, al declarar con datos positivos que su objeto es avecindarse en la República, quedará exento de pagar otras cargas y pensiones que aquellas a que están sujetos los naturales del país.