Solvencia de la banca nacional

 

La agenda informativa está marcada normalmente por temas de coyuntura política, algunos forzados e inflados artificialmente por medios que no dejan ver otros hechos de alta trascendencia, como la estabilidad y solidez del sistema bancario, que muestra resultados positivos que vale la pena destacar.

La Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) dio a conocer recientemente un informe, al 31 de mayo de este año, que da cuenta que la liquidez del sistema financiero en términos monetarios llegó a 49.048 millones de bolivianos; este monto tiene una magnitud similar al 64% de los depósitos del público y al 33% de los depósitos del público a corto plazo.

Es un dato relevante del mercado e importante para el público porque quiere decir que las entidades de intermediación financiera tienen la capacidad de responder a cualquier tipo de contingencia, una solvencia que no puede pasar desapercibida porque también expresa que la política económica mantiene una dinámica positiva en el ámbito financiero.

Hay varios casos destacables en el informe de la entidad reguladora, como el crecimiento de la cartera de créditos, que en igual período alcanzó a 141.824 millones de bolivianos; las previsiones llegaron a 4.182 millones de bolivianos, cifra superior al indicador de mora, que llegó a 2.605 millones de bolivianos. También se consiguió revertir la situación de que la mora sea superior a las previsiones, que se daba en 2005. El índice de mora al 31 de mayo de 2017 fue de 1,8%, el más bajo de la región latinoamericana.

Y hay más datos interesantes en la evaluación de la ASFI, por ejemplo, la cartera de créditos alcanzó a 141.824 millones de bolivianos (20.377 millones de dólares), en tanto que los depósitos del público llegaron a 146.769 millones de bolivianos, lo que representa 173 millones de bolivianos más que los 146.596 millones de bolivianos captados a diciembre de 2016.

Mientras la economía mundial aún se recupera del trauma de la crisis bancaria de 2008, Bolivia enseña una lección a la región y al mundo: un sistema financiero seguro y sólido es clave para el crecimiento.