[Opinión] Vivir sin dueños

Democracia Directa

Para Crispin Solano es un sueño alcanzado. El pueblo guaraní, dividido por la guerra del Kuruyuqui (1892), que luchó por su reunificación y gestó la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), consolidó su autogobierno indígena, el primero de su tipo en Bolivia y en el mundo.

Tuvo que superar más de dos siglos de semiesclavitud y servidumbre para alcanzar la tan anhelada Charagua Iyambae (palabra definida dentro de la lengua guaraní como el vivir en plena independencia, sin esclavitud y bajo ninguna clase de servidumbre, “vivir sin dueños”).

El camino formal de este proceso, abierto por la Constitución Política del Estado (CPE), se inició el 6 de diciembre de 2009, cuando el 56% (6.858 votos) de la población dio el respaldo a la decisión de convertir el municipio en Autonomía Indígena Originaria Campesina.

Y así como nació del aliento de su propia gente la marcha autonómica indígena, fueron ellos quienes, desde las cuatro capitanías guaraníes y Charagua Estación del municipio impulsaron la redacción de su proyecto de Estatuto.

El 30 de noviembre de 2010 se instaló la asamblea autonómica con 52 asambleístas representantes de las comunidades, quienes construyeron la iniciativa legal en el marco de sus normas y procedimientos propios. En 19 meses concluyeron con la redacción de la norma y los miembros de la Asamblea Autonómica la aprobaron por unanimidad.

De ahí la lucha se trasladó al Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), entidad que recién el 12 de junio de 2014 emitió la declaratoria de constitucionalidad del proyecto de estatuto.

Luego se hicieron los trámites para lograr del Tribunal Supremo Electoral (TSE) la convocatoria a referéndum aprobatorio que se efectuó el 20 de septiembre de 2015, donde el 53,25% de los electores aprobó la vigencia de la suerte de Constitución.

Ese hecho dio marcha a la constitución del primer a autogobierno indígena que consolidó su creación el 8 de enero de 2017, cuando el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) entregó credenciales a las 46 autoridades electas que conforman los tres órganos del Gobierno: Ñemboati Reta (Órgano de Decisión Colectiva) conformado a su vez por tres asambleas con 27 miembros y con un período de gestión de tres años; Mborakuai Simbika Iyapoa Reta (Órgano Legislativo) con 12 miembros electos por cinco años; Tëtarembiokuai Reta (Órgano Ejecutivo) con seis miembros elegidos por cinco años y por una sola vez; y el Tëtarembiokuai Reta Imborika (TRI – Responsable de la gestión y administración pública) tiene solo un integrante y es electo por tres años.

Charagua es, sin duda, el ejemplo del ejercicio de los derechos establecidos en la Constitución (artículo 2 en particular), la superación del “proceso estatuyente” y de la construcción de la institucionalidad en el ámbito de la reorganización territorial del Estado.

Superó a las otras diez entidades con las que inició su recorrido en 2009 (Totora Marka, Uru Chipaya, Salinas de Garci Mendoza, Curahaura de Carangas, Chayanta, Tarabuco, Mojocoya, Huacaya, Jesús de Machaca y Charazani), aunque Uru Chipaya está muy cerca de consolidar su autogobierno.

Con éste serán tres procesos concretados, si se incluye a Raqaypampa, que es el primer Territorio Indígena Originario Campesino (TIOC) en consolidar su conversión a la autonomía indígena, aprobar su estatuto y formar su autogobierno indígena.

Totora Marka y Mojocoya no lograron aprobar sus proyectos de estatutos, barrera que espera superar este 9 de julio Huacaya, que llevará a consulta su norma. Mientras que Macharetí espera seguir los pasos de Gutiérrez y lograr su conversión a la autonomía indígena.