Jiménez: Quiero una FBF transparente

Carlos Conrado Jiménez junto al escudo de la Federación.
Cambio

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

El candidato a la presidencia de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) Carlos Conrado Jiménez hizo conocer el plan de trabajo que tiene para mejorar el fútbol boliviano.
 
—¿Por qué quiere ser presidente de la Federación?
—Hace  diez años ya fui candidato junto a Carlos Chávez y Romer Osuna, esa vez me di cuenta de que era una batalla muy difícil de ganar ante dos potenciales candidatos, así que antes que me atropellen me retiré.
Quiero ser presidente porque hace mucho tiempo soy víctima de ese grupo de poder que existe en el fútbol, sobre todo en las asociaciones, que se ‘agarran’ en bloque y tienen su candidato. Hay demasiadas cosas oscuras por detrás porque se cubren las espaldas los unos a los otros, y esto no es de ahora, sino de hace muchos años.
Intenté entrar a la Asociación Cruceña de Fútbol (ACF), pero también hay gente de ese tipo que está metida en esas cosas que no son claras.
Los esquemas dentro de la ANF están diseñados para mantener al caballo del Corregidor, votan comisiones que en ninguna parte del mundo ni según reglamento lo hacen, en cambio en nuestro fútbol lo hacen —como 15 comisiones— y eso logra que se eternicen, por ello no se progresa ni avanza, hay intereses chicos que perjudican enormemente al fútbol.
Quiero que la Federación sea abierta y transparente, que la dirigencia y el pueblo sepan en qué se gasta el dinero, quién ejecuta y con informes semanales si es posible, porque los papeles están ahí.
Por mi pasado como jugador y siendo dirigente del fútbol por varios años, tengo la capacidad suficiente para manejar el fútbol y sacarlo de los problemas que tiene.

—¿Cuál es su programa de gobierno?
—Con los actuales reglamentos es más fácil el manejo. Antes el presidente no mandaba ni en la Liga ni en la ANF, hoy el Comité Ejecutivo se reúne con la división profesional y la sección de aficionados, porque es la cabeza de ambos lados; y los problemas se los debatirían de acuerdo a las necesidades de cada sector, siempre buscando mejores soluciones.
Con la división profesional hay que consensuar en mejorar los ingresos por concepto de ‘sponsorización’ y derechos de televisión porque los clubes tienen mayores compromisos debido a su participación en torneos internacionales, mientras que los problemas del fútbol aficionado son otros, son un poquito más pobres, tienen menos dinero, menos asignaciones y recursos. Entonces hay que saber priorizar ese dinero para que sea efectivo en todas las asociaciones.
Es más fácil mandar en la Federación porque, según el reglamento, debe haber una serie de órganos que son de ayuda a los directorios. Por ejemplo, el Secretario General se tiene que encargar de todo, incluso participa en las reuniones de Comité Ejecutivo con derecho a voz, aunque sin voto, pero tiene que saber todo lo que pasa en la Federación, al margen de tener un Secretario Financiero, los dos son pagados.
Hoy el presidente es más suelto, pero tiene que saber dirigir, orientar y tener un control de todas las tareas que están programadas para saber si se ejecutan o no.
Hoy los clubes profesionales que participan en competencias de la Conmebol tienen que rendir cuentas cada año y si no lo hacen, debidamente auditadas, no pueden participar en otras copas internacionales.

—¿Qué otras cosas haría?
—Hay muchas cosas por hacer. La principal, no hay formación en divisiones menores, y no es porque los clubes manejan mal sus inferiores, sino porque es poco el universo de jugadores. Eso hay que trasladar a las asociaciones que manejan las categorías Sub-9, Sub-11 y así sucesivamente, y hay que dotarles de mayores elementos para desarrollar su trabajo.

—¿Cuáles serían las bases de ese trabajo en inferiores?
—Primero, tiene que haber profesores capacitados y profesionales, no empíricos; en este tema la FIFA ayuda con recursos y expertos para masificar el universo de entrenadores capaces para divisiones menores, sobre todo infanto-juveniles y en mí plan no hablo de formar cien entrenadores, sino de 2.000 a 3.000 en cuatro años para que puedan estar ‘regados’ por todo el país buscando talentos en coordinación con las gobernaciones, municipios, alcaldías para que éstas den condiciones de trabajo.
El arbitraje es otro problema porque no tenemos formación, las asociaciones creen que con un curso de un mes o dos van a cambiar esta deficiencia, y no es así. Para mejorar este aspecto tiene que haber árbitros instructores que hagan seguimiento continuo si es necesario uno o dos años a quienes se están formando, cosa de tener en un corto tiempo un abanico variado en capacidad para escoger a los mejores.
En las asociaciones un árbitro dirige hasta cuatro partidos, a veces sin asistentes, encima mal pagado, por eso hay jueces que prefieren arbitrar en las ligas zonales, donde les pagan 150 bolivianos por partido; en la Asociación Cruceña creo que les pagan 50 por cada encuentro y eso no les da para vivir. Hay que ver la alternativa de que las asociaciones no tengan que pagar la parte arbitral de divisiones menores, ya que en otras divisiones se puede cancelar, pero hay que trabajar en buscar recursos para cumplir con ese propósito.

—¿Y la infraestructura?
—Es el tercer pilar del trípode. Es un tema terrible y horrible. Bolivia debe ser el único país en Sudamérica que no tiene un campo deportivo propio. En épocas pasadas nadie se preocupó o la plata no alcanzaba porque había que dividir con los clubes que daban jugadores a la Selección; hoy la situación cambiará porque la FIFA y Conmebol darán dinero para infraestructura, 1,25 millones de dólares al año, de los cuales el 70% es para infraestructura, el resto para divisiones menores, fútbol femenino, fútbol sala y otros. Creo que ya hubo un primer desembolso, pero hasta ahora no hay nada, ¿dónde está?, no sabemos.

—¿Con qué gente trabajará?
—Lastimosamente la ANF anda junta y va en bloque, eso le hace daño al fútbol porque hay dirigentes que están ocho o diez años y no han hecho nada. Esa gente le hace daño. Es difícil conversar con ellos porque se juntan y no quieren abrir las puertas; tengo dos a tres asociaciones que están de acuerdo conmigo, espero hacerlo con el resto para comprometer su apoyo al proyecto.
A la gente corrupta hay que hacerla a un lado, mi fórmula está integrada por gente que no está señalada con el dedo.
Mi trabajo es transparente, no de un improvisado que aparece en cada elección.

—¿Qué opina de César Salinas, el otro candidato?
—No peleo con nadie, porque mi intención no es esa. Estamos confrontados en una situación eleccionaria y para ganar no tengo que darle palo al otro candidato. Yo hablo de lo mío.
Al señor Salinas no lo conozco, no puedo opinar de él. Puede hacerlo mejor o peor, el tiempo dirá. Mi filosofía es que para que brille mi luz, no tengo que apagar la luz de otros.

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Perfil

Carlos Conrado Jiménez Hurtado, exarquero cruceño de 69 años. Debutó el año 1966 en Real Santa Cruz, en donde es dirigente desde 1990. Es odontólogo.