El mundo admiró el excéntrico tenis de Navratilova

Martina Navratilova hoy. Tuvo un paso arrollador en el tenis, y fuera de las canchas tuvo una personalidad polémica por su sexualidad.
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Madrid / El País / Vice Sports / Agencias

Es el 12 de septiembre de 1975. Martina Navratilova sale de la pista central de la sede del US Open, la que hoy se conoce como pista Arthur Ashe. Acaba de terminar su partido de segunda ronda ante la americana Rusell. El resultado, a pesar de la victoria, no es bueno. No ha tenido sensaciones agradables en la pista, y el resultado final de 6-3 / 3-6 / 6-2, ante una jugadora prácticamente desconocida, denota que algo le pasa...
Es que tiene dos graves problemas. El primero es que hace escasas fechas que su homosexualidad había sido descubierta por unos periodistas, que iban a publicar una gran exclusiva sobre ella. Eso le hizo tomar la determinación de adelantarse a los titulares de los periódicos, y hablar abiertamente de su inclinación sexual. Para ella no tiene importancia, pero sabe que no todos están a su favor, y que aún hay gente que puede ver un problema en eso.
Pero ese problema no es el que más le preocupa. El otro la tiene con los nervios de punta. Al salir del estadio, los dos agentes que la escoltan no se separaran de ella hasta dejarla en la puerta de la habitación de su hotel. Y al menos uno se queda en el exterior vigilando la puerta.
La organización del torneo está al corriente de todo esto, y colabora en todo lo que puede. La colaboración es con el FBI y tiene dos niveles. El primero, facilita con antelación los horarios de entrenamiento y de los partidos de la jugadora checa, para organizar mejor el dispositivo de seguridad.
El segundo, tratando de evitar que los medios de comunicación se enteren de lo que está pasando. Esto saben que es prácticamente imposible, pero por lo menos retrasarán lo máximo que puedan que la noticia salte, provocando el revuelo mediático que una noticia así puede provocar.
Martina llegó al complejo el 6 de septiembre, tres días antes del inicio del torneo. Dos días después, un grupo de tres personas intentó meterla en un taxi a la salida del recinto. Fue solo gracias a la colaboración de su guardaespaldas y de los asistentes del torneo que eso no sucedió.
Y al día siguiente de ese incidente un hombre intentó abordarla antes de entrar en la habitación de su hotel, con una jeringuilla en la mano a pesar de que tenía un guardaespaldas todo el tiempo, pero eso no era suficiente.
De ahí la intervención del FBI. La razón de todo este lío era muy sencilla. Navratilova había solicitado asilo político al gobierno de los Estados Unidos a los pocos minutos de aterrizar en Nueva York el 5 de septiembre.
Aunque todo se mantuvo en secreto, el gobierno Checoslovaco se enteró y protestó enérgicamente ante el Gobierno americano, y le pidió que rechazara la petición. La negativa de Estados Unidos casi crea un conflicto internacional entre los dos países. Pero el Gobierno checo no parecía aceptar la decisión americana.
Como consecuencia de esos altercados, la tenista pidió que se reforzaran las medidas de seguridad, ya que se sentía aterrada porque el Gobierno checo había dado muestras de sobra de qué hacía con los disidentes.
Después de la tercera ronda, en la que derrotó a May Teacher por 6-3 / 6-0, el resto de jugadoras empezó a darse cuenta de que algo pasaba con Martina, ya que no era normal tanta precaución con ella, y esos dos tipos fornidos que siempre la acompañaban pendientes de todo.
En los cuartos de final, Navratilova ganó a la famosa Margaret Court, la mas grande jugadora de todos los tiempos, y cabeza de serie numero 5 por 6-2 / 6-4.
Los rumores entre los encargados del catering, los auxiliares, los voluntarios, etc., eran ya totales. La noticia parecía a punto de estallar.
Un dirigente del Gobierno checo se dirigió personalmente a la jugadora para intentar hacerla recapacitar. Al no conseguirlo la amenazó con represalias sobre su familia, residente en Praga.
Navratilova pensó entonces en su madre, y la llamó por teléfono totalmente preocupada. Hablaron un rato, y su madre, le animo a seguir con se decisión, a pesar de las consecuencias. Su madre siempre había sido su mayor apoyo, y su persona de mayor confianza.
Su padre se había suicidado cuando ella apenas tenía 6 años, y con su padrastro, Miroslav Navratil, no se llevaba especialmente bien.
Así vivió Navratilova ese 1975 que marcó un cambio total en la carrera deportiva de una de las tenistas más destacadas del mundo.
EL TERROR DE LAS CANCHAS
Fue criada por su madre y su padrastro. Desde sus primeros años sobresalió en muchos deportes, como el hockey, el esquí y el fútbol, que solía practicar con los chicos de su barrio. Pero teniendo en cuenta que sus padres eran administrativos del departamento de tenis del Gobierno checo y que su abuela había pertenecido al equipo checo de tenis antes de la Segunda Guerra Mundial, es lógico que las magníficas habilidades deportivas de Martina se decantaran por este deporte.
A los 14 años ganó su primer torneo nacional, y a los 16 era la mejor del ranking checoslovaco. Eso le permitió visitar otros países, y en 1975 (cuando tenía 19 años) pidió la nacionalidad estadounidense. Martina Navratilova juzgó necesario aclarar que su decisión no guardaba relación con motivaciones políticas, y que respondía más bien a intereses estrictamente deportivos; resultaba evidente que Estados Unidos le ofrecía mayores medios y posibilidades de prosperar deportivamente.
De 1974 a 1994 fue el terror de las pistas, tanto por su rapidez y su fuerza como por sus brillantes tácticas; nadie discute que Navratilova fue la mejor tenista de los años 80, y, de hecho, de 1982 a 1987 fue la número uno en el ranking mundial femenino.
Consiguió su primer torneo de Wimbledon en 1978, victoria que repetiría en 1979, y luego seis veces seguidas (1982-1987). En 1990, tras vencer en la final a Zina Garrison por 6-4 y 6-1, la tenista checoslovaca recibió su noveno trofeo de Wimbledon, récord absoluto del torneo. También obtuvo en dos ocasiones el campeonato de Roland Garros (1982 y 1984) y cuatro veces el de Flushing Meadows (1983, 1984, 1986 y 1987). En Australia se alzó con la victoria en tres ocasiones (1981, 1983 y 1985), y de igual modo logró una arrolladora serie de victorias en el Masters (1980, 1981, 1982, 1984, 1985 y ambas ediciones celebradas en la temporada 1986).
Su excepcional carrera llevó a los EEUU a conquistar la copa Federación en 1981, 1982, 1986, 1989 y 1990, dos años antes de que perdiera contra Jimmy Connors un encuentro que se conoció popularmente como el “desafío de los sexos”. Su intención era no retirarse del tenis hasta los 40 años o más, pero la irrupción en las pistas de la alemana Steffi Graf y, en mayor medida, el escándalo que provocó la demanda judicial que interpuso contra ella, el 4 de junio de 1991, su compañera sentimental Judy Nelson al enterarse de la intención de Martina de separarse de ella, determinaron que adelantase su decisión.
Cuando contaba en su palmarés con el récord de victorias del Grand Slam femenino, con 18 y un total de 163 a lo largo de su carrera, se retiró de las pistas en 1994, tras ser derrotada por Arantxa Sánchez Vicario en la final del Roland Garros de ese mismo año. Más tarde volvería a la competición para disputar torneos en la categoría de dobles mixtos, modalidad en la que en enero de 2003 conquistó el Open de Australia, lo que la convirtió en la tenista de mayor edad que conseguía un torneo del Grand Slam.

SE VOLVIÓ ALPINISTA
Navratilova fue dada de alta el 11 de diciembre de 2010 en un hospital de Nairobi, tres días después de que problemas con sus pulmones llenos de líquido la forzaran a desistir de sus intentos de escalar la montaña más alta de África.
Fue transportada en una camilla cuesta abajo del Kilimanjaro con urgencia. “No me sentía mal. Simplemente no podía respirar. No podía aspirar ni un poco de aire”, dijo después de ser dada de alta del hospital, donde fue atendida por edema pulmonar debido a la altitud.
“Nada me dolía y para una atleta eso es raro. Nada me dolía, pero no podía avanzar”, dijo. Martina, que había enfrentado un cáncer de mama ese año, llegó a casi los 4.510 metros cuando un médico del equipo le dijo que tenía que descender.
Abandonar un desafío no forma parte del vocabulario de Navratilova, dijo la tenista, pero “cuando un médico te dice que has de descender, hay que descender”. Dijo estar decepcionada y frustrada, pero concluyó que habría sido más peligroso continuar.
Navratilova escribió en un diario personal durante su escalada de cuatro días. La última frase decía:
“‘Nunca me he sentido tan exhausta. Todo supone un enorme esfuerzo, ir al baño, vestirse, montar la tienda de campaña. No quiero...’ No puedo leerlo”, dijo. “Tuve que dejar de escribir porque estaba llorando, al estar tan decepcionada sobre cómo me sentía”.
Dos días antes de iniciar el ascenso, Navratilova dijo a The Associated Press que se encontraba en buena forma para llegar a la cima pero que no sabía si le afectaría la altura. 
“Eso es algo que uno no puede predecir”, dijo. Al final comprendió que era humana.

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60 años

Martina Navratilova nació en Praga, entonces Checoslovaquia, el 18 de octubre de 1956. Luego se naturalizó estadounidense.

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Ganó en cancha y fuera de ella

Llegó al profesionalismo en 1975. Su palmarés es brillante: 1.442 victorias por 219 derrotas en individuales y 747 victorias y 143 derrotas en dobles. En sus logros individuales destacan tres Open de Australia, dos Roland Garros, nueve Wimbledon y cuatro US Open. En dobles, ocho Open de Australia, siete Roland Garros, siete Wimbledon y nueve US Open. Acumuló durante su carrera unas ganancias de 21,6 millones de dólares.

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Le pidió la mano a la rusa Julia en pleno US Open. Fue de película

Martina Navratilova se casó en diciembre de 2014 en Nueva York con la empresaria y exmodelo rusa Julia Lemigova. La pareja celebró una ceremonia íntima con amigos y familia en el hotel Peninsula, aunque horas después se sentó ante las cámaras de la BBC para comunicar la noticia y aprovechar su momento de alegría para animar a otras parejas homosexuales a pasar por el altar.
“Tengo 58 años, y me he casado por primera vez. Ya era hora, ¿no?”, bromeó la ganadora de nueve torneos Wimbledon, que confesaba sentirse “extraña”, “aterrorizada” y “aliviada” al mismo tiempo.
Así es como se sintió también tres meses antes, el 6 de septiembre, cuando la tenista se arrodilló ante ella y le propuso matrimonio por sorpresa delante de las cámaras durante un descanso del US Open.
“El plan original no era pedirle la mano en el US Open, en la pantalla y todo eso, pero entonces pensé: ¿Y por qué no? Lo he visto en las películas. Y al final todo salió bien”, contó Martina.
“Cuando creces como mujer gay nunca piensas en esto (el matrimonio). Pero hace como unos 10 años dije: Creo que en unos 10 años el matrimonio homosexual será legal. Y aquí estamos”. En Nueva York es legal desde 2011, así como también lo es en otros 34 estados de Estados Unidos.
La famosa extenista lleva más de tres décadas luchando por los derechos de los homosexuales y por su visibilidad en el mundo del deporte, desde que en 1981 salió del armario en una entrevista en New York Daily News, hizo pública su bisexualidad y se convirtió en un ejemplo para muchos deportistas aspirantes en un momento en el que aún nadie se atrevía hacerlo.

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Datos

En 2010 sufrió un cáncer de mama. Fue un momento doloroso, pero lo superó. La enfermedad fue detectada temprano y la superó con radioterapia.
Fue la primera mujer que tenia en su equipo de trabajo a un psicólogo. También fue la primera jugadora que diseñó ejercicios de preparación física especifica para el tenis.

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En 1992 jugó con Jimmy Connors en el partido ‘Guerra de los Sexos’

En septiembre de 1992, el tenis inauguró una nueva época en Las Vegas. En un partido de la ‘Guerra de los Sexos’, Jimmy Connors derrotó a Martina Navratilova por 7-5 y 6-2. Fue exhibición, pero el juego creó gran expectativa en la gente.
Fue un espectáculo con pocas cosas en común. Se vivió un frenesí más parecido al boxeo y a los toros. El partido fue emitido por la televisión de pago al público norteamericano, con un precio de 24,95 dólares por hogar. Connors y Navratilova jugaron en una cancha al aire libre, levantada en el aparcamiento del hotel Caesars Palace. Las tribunas se desbordaron con 13.832 espectadores enfebrecidos, muchos de ellos artistas de cine y televisión. 
Connors acordó jugar con un solo servicio por punto y aceptó una modificación en las dimensiones de la pista. El lado de Connors era un metro y medio más ancho.
Connors, de 40 años, y Navratilova, de 35, aceptaron jugar más por dinero. Cada uno recibió casi un millón de dólares.

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Es pescetariana, esa dieta le ayudó a mantener forma física. Se convirtió en una bandera para los homosexuales

Martina Navratilova pasó por innumerables situaciones especiales en lo personal. Aquí algunas:
—En 1975, cuando jugaba el US Open, decidió pedir asilo político en Estados Unidos. Automáticamente, Checoslovaquia le retiró la nacionalidad.
—En 1981 le dieron la nacionalidad americana. En ese momento hizo pública su condición sexual. Este mismo año, la República Checa le devolvió la nacionalidad. Navratilova no ha renunciado a la americana, por lo que tiene ahora doble nacionalidad. 
—Nació como Martina Subertova. Sus padres se divorciaron cuando Martina tenía tres años y su madre se casó con Miroslav Navratil, de quien Martina adoptó el apellido (en la República Checa y en Eslovaquia, casi todos los apellidos añaden el sufijo ova para las mujeres).
—Miroslav Navratil, su padrastro, fue su primer entrenador.
—Sobre su sexualidad, en su biografía Navratilova cuenta que de joven tuvo relaciones con entrenadores de ambos sexos hasta que se dio cuenta de que se sentía más atraída por las mujeres. Su relación más sonada fue con la escritora Judy Nelson.
—Nravratiolova se convirtió en un ídolo de masas y en un ejemplo a seguir tanto para deportistas como para los homosexuales que hicieron de ella una bandera, porque después de ella otros famosos defendieron su sexualidad.
—Es pescetariana (un tipo de vegetarianismo que sí incluye el pescado en su dieta). Así cuida la figura que hoy mismo tiene.
—Su última final de Wimbledon la disputó en 1994. Salió derrotada contra Conchita Martínez.
—Siempre manifestó una dura oposición al régimen comunista de su Checoslovaquia natal. Su postura se ve clara en frases como ésta: “Cuando alguien llega a la política e intenta decir que el comunismo es bueno, yo digo: ‘Vete a vivir a un país comunista, si piensas que es algo tan genial’”.

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