9 de agosto Día internacional de los crímenes estadounidenses contra la humanidad

 

Democracia Directa

El sociólogo y politólogo Atilio Boron, el escritor y ensayista argentino Alejo Brignole y la analista internacional Telma Luzzani explican la iniciativa de crear el Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses Contra la Humanidad —de la que son impulsores— y analizan las razones por las cuales Estados Unidos se ha convertido en un Estado peligroso para la continuidad de la civilización y la armonía entre los pueblos. 

¿Cómo o por qué surge esta iniciativa del Día Internacional?

Brignole: Por una constatación muy simple que cualquiera puede identificar si observa la realidad con una perspectiva mínimamente crítica: desde hace más de un siglo el mundo convive con un Estado cada vez más militarista que exporta destrucción, que avasalla naciones enteras, que tortura sistemáticamente a miles de seres humanos, desaparece opositores y obstaculiza procesos democráticos. Si hiciéramos un breve ejercicio historiográfico desde 1901 en adelante, veremos que prácticamente no existe país sobre la faz de la Tierra que no haya sufrido algún tipo de injerencia, ataque, o penetración indebida por parte de Estados Unidos. El problema añadido es que EEUU utiliza metodologías programáticas, incluso de alcances científicos. Una nación que edita manuales de tortura, manuales para desestabilizar Gobiernos, manuales de sabotaje económico, etcétera. Y por supuesto entrena agentes en todo el mundo para consolidar crímenes individuales o genocidios focales, funcionales a su hegemonía. Esta sistematización de los recursos hegemónicos, la validación de la tortura y la puesta en marcha de centros de detención mundializados colocan a Estados Unidos en un punto implícitamente análogo al régimen nazi. Que Washington no utilice hornos crematorios o no recurra a cámaras de gas para eliminar opositores es una cuestión del orden técnico, no moral. Las metodologías genocidas pueden ser infinitas, pero todas están contaminadas de lesa humanidad, y por tanto deben ser execradas por cualquier humanista que se precie. Aquí no hay mucho espacio para cuestiones ideológicas o de signo político. ¿Defendemos la dignidad humana o la ignoramos?  

¿Por qué el 9 de agosto?

Boron: Se barajaron varias fechas, entre ellas el 20 de marzo, por ser el día que se ejecutó la segunda invasión a Irak en 2003. Una guerra claramente neocolonial y a cuenta del sector petrolero que costó un millón de vidas iraquíes. No obstante y debatiendo un poco, nos decantamos por el día en que EEUU arrojó la segunda bomba atómica, en Nagasaki, el 9 de agosto de 1945. La aviación estadounidense diezmó a una población civil solo para hacer una demostración de fuerza disuasoria a la Unión Soviética y al mundo, perpetrando un inexcusable crimen contra la humanidad. De todos modos, la historia estadounidense del siglo XX y XXI —e incluso antes— ofrece un catálogo espeluznante de actos criminales que podrían servir como recordatorio: el bombardeo con fósforo a la ciudad de Dresde en Alemania, iniciado el 13 de febrero de 1945; la matanza de My Lai, en Vietnam, 16 de marzo de 1968; las invasiones a Nicaragua, Grenada, a Haití, a República Dominicana; el Plan Cóndor para exterminar activistas sociales en Latinoamérica, o la inhumana destrucción total de Corea del Norte... El propio bloqueo a Cuba sigue siendo una medida genocida para obtener réditos políticos asfixiando a todo un pueblo. El catálogo de horrores militares y políticos de Estados Unidos es infinito. Actualmente se hallan disponibles documentos que prueban que Estados Unidos usó como cobayas humanas a la población nativa de las Islas Marshall cuando realizó las pruebas nucleares en los atolones de Bikini y Enewetak, en 1956. Pero no hace falta ir tan atrás en el tiempo. En el siglo XXI, Estados Unidos ha logrado restaurar debates ya caducos, como el de la tortura como método legítimo en la dinámica civilizatoria. Esto define a la perfección el peligro que significa un Estado agresor que avasalla impunemente y marca el campo moral de una civilización, degradándola hacia el militarismo y la ley del más fuerte.

¿Cuál sería entonces el objetivo de esta conmemoración?

Luzzani: Utilizar la carga simbólica de una fecha, así como herramienta de reflexión humanista. Para que el mundo avance éticamente es necesario deslegitimar el discurso falsamente civilizador que se arroga Estados Unidos. Un discurso que es acompañado cómplicemente por buena parte de los países desarrollados y de líderes mundiales que se dicen democráticos y humanistas. Este dato, más que ningún otro, nos muestra la crisis moral de nuestra civilización. Existe hoy un claro retorno a la barbarie nazi, maquillada de cruzada por la democracia, aunque la cosecha final siempre sean muertes, invasiones, bombardeos indiscriminados a civiles, destrucción de infraestructuras nacionales en multitud de países y centros de tortura en todos los continentes y en aguas internacionales con buques prisión. A pesar de estas evidencias, las sociedades no actúan, narcotizadas por una realidad que imponen los medios y los intereses corporativos. 

También se redactó un manifiesto, una declaración mundial….

Luzzani: En efecto, la Declaración Mundial Contra los Crímenes Estadounidenses a la Humanidad. Una exhortación humanista y una condena colectiva para que cese el militarismo y la vulneración de los derechos humanos en todo el mundo por parte de un Estado agresor y militarmente aplastante.

¿Por qué cree que el mundo no condena explícitamente a Estados Unidos por sus acciones militares y de lesa humanidad?

Boron: Por la sencilla razón de que es el Estado hegemónico, el que impone el esquema cultural de la civilización actual, de su economía, de su geopolítica y porque es el que detenta una superioridad militar objetiva. Estas razones tienen suficiente peso como para que los universos humanos, el económico, el político, diplomático, e incluso el intelectual y social, se inclinen; es decir que renuncien al verdadero mandato ético de una sociedad civilizada: condenar todo atentado contra la dignidad humana y de los pueblos. Las propias Naciones Unidas son un escaparate claro de esta moral fallida. Allí es donde se consuma esta omisión flagrante de la que hablamos, pues la ONU permite todo tipo de vulneraciones estadounidenses a la sociedad global, y lo hace utilizando los mecanismos burocráticos vigentes surgidos después de la II Guerra Mundial. Esto es lo que marca nuestro deterioro como civilización y la profunda grieta moral. Lo que hoy prevalece en la convivencia internacional es la fuerza disuasoria, el militarismo y el colonialismo económico, no el derecho. Y en esta ausencia de un derecho real y efectivo es por donde se cuelan todos los horrores que hoy se cometen en nombre de la democracia y de la seguridad global, apenas excusas para legitimar la concentración de la riqueza y el expolio ecológico.

¿Quiénes se adhieren a esta iniciativa? 

Boron: Mucha gente, intelectuales y premios Nobel como Pérez Esquivel, que se sumó desde la hora cero e hizo gala de su verdadero compromiso humanista, muy coherente con su trayectoria intelectual y política. En este sentido es interesante ver cómo la conmemoración de este Día Internacional funciona como un eficaz contraluz para visualizar a los verdaderamente comprometidos con la idea de un mundo mejor y a aquellos que, víctimas o asimilados al pensamiento único estadounidense, prefieren callar, omitir, negar, o incurrir en reduccionismos anestesiantes. Muchas veces, exponiendo mis razones para la conmemoración de esta fecha, he escuchado excusas de supuestos humanistas del tipo: “No solamente EEUU asesina” o “Siempre hubo crímenes y guerras”. Sin embargo, creo que estas irresponsables justificaciones constituyen el más sólido pasaporte a la propia degradación, y con ello al de la gran familia humana, hoy convertida en rehén de una superpotencia militar sin escrúpulos que es además la nación que más artículos vulnera de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

 

ATILIO BORON

(Sociólogo argentino, autor y ensayista político, premiado por la Unesco y defensor de los derechos humanos de reconocimiento internacional).

“En tiempos tan aciagos como los que nos toca vivir, cuando la propia especie humana ve peligrar su continuidad histórica, el lanzamiento de un Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad es una feliz iniciativa. Feliz porque es necesario que la verdadera historia del imperio americano sea conocida, que los crímenes perpetrados en su expansión salgan a la luz y sean expuestos ante la opinión pública. Que el torrente de mentiras fabricadas para ocultarlos sea denunciado y que a partir de este conocimiento los pueblos del mundo estén alertas ante las nuevas afrentas e infamias tramadas por Washington o en vías de ejecución. Estados Unidos, como corazón del capitalismo mundial, será capaz de cometer cualquier crimen con tal de preservar su sistema capitalista, que lo tiene como su principal beneficiario y como su gendarme global. Por eso, la instauración de un día internacional que sacuda la consciencia de los pueblos ante los crímenes del imperio será un insumo decisivo en la construcción de un mundo mejor, de ese otro mundo posible que cada vez resulta más necesario”.

TELMA LUZZANI

(Periodista de política internacional, autora de Territorios Vigilados. Cómo operan las bases militares norteamericanas en Sudamérica, obra que recibió Mención de Honor del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2012).

“Establecer el Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad no es solo una idea brillante, sino la posibilidad de desplegar acciones que eviten el camino hacia la autodestrucción.
Y no exagero. El mundo —con una crisis de superproducción nunca vista, con un sistema financiero desquiciado y con decenas de millones de desplazados— camina por una peligrosa cornisa. ‘El hombre está en peligro de extinción’, ya había advertido Fidel Castro hace un cuarto de siglo.
Hoy Estados Unidos ha perdido la chance de ser la única potencia global existente y, desde allí, ejercer un liderazgo cultural, económico y cultural sin límites como se había propuesto. Nuevas alianzas regionales entre China, India y Rusia le asustan y le empujan a jugarse a fondo por defender su hegemonía. En este escenario, América Latina se encuentra en una de las etapas de mayor riesgo de toda su historia porque para ese juego de poder, EEUU necesita tener la dominación militar y económica total de nuestra región.
Adoptar el ‘Día Internacional…’ ayudará a la concientización no solo de los crímenes ya cometidos, sino de los que pueden sobrevenir. Será la única opción para salvar al hombre de su extinción.” 

PÉREZ ESQUIVEL

(Premio Nobel de la Paz de 1980 y presidente del Servicio Paz y Justicia Argentina. Miembro consultivo de la ONU y la Unesco).

“Es necesario hacer memoria para iluminar el presente y encontrar alternativas en el caminar de los pueblos, sin perder la capacidad de resistencia y esperanza en que otro mundo es posible  y tener el coraje de denunciar a los poderes dominantes que privilegian sus intereses económicos, políticos y estratégicos para dominar a otros pueblos.
El mundo cambió totalmente desde 1945 con la destrucción de Hiroshima y tres días más tarde Nagasaki, el jueves 9 de agosto. La amenaza se hizo realidad con el poder de destrucción de toda vida planetaria, por eso debemos mostrar al mundo que EEUU se asume como un imperio y amenaza a los pueblos que no respondan a sus intereses hegemónicos. Es urgente generar consciencia de que una gran potencia como EEUU, en lugar de defender la vida y dignidad de los pueblos, y la capacidad de desarrollar la cooperación para superar el hambre y la pobreza en el mundo, privilegia sus intereses de dominación, interviene e impone bloqueos, violando el derecho de autodeterminación, destruyendo, invadiendo y promoviendo golpes de Estado en países que no respondan a sus intereses.
América Latina muestra sus heridas por el intervencionismo de EEUU en los asuntos internos al imponer la doctrina de seguridad nacional con dictaduras e intervenciones militares en el continente, crear bases militares en países de la región y cometer atrocidades que violan los DDHH y el derecho de los pueblos.
Queda un largo camino porrecorrer y analizar la responsabilidad de EEUU con su intervencionismo en diversos países del mundo, como las consecuencias que deja en los pueblos víctimas de  la violencia; esta potencia debiera estar al servicio de la humanidad, pero se manifiesta como un país agresor que busca su propio lucro y satisfacer intereses económicos y políticos. Los crímenes estadounidenses de lesa humanidad no pueden quedar impunes”.

KATU ARKONADA

(Ensayista político de origen vasco, diplomado en Políticas Públicas. Autor, entre otros, del libro Desde Abajo, desde arriba, junto a Paula Klachko).

“Me adhiero incondicionalmente a la campaña que busca establecer un Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad’.
Imperialismo solo hay uno, el que se desprende de un capitalismo salvaje que busca dominar territorios para apoderarse de recursos que permitan continuar con la acumulación de capital. Y en la jerarquía más alta de la cadena imperialista encontramos a Estados Unidos, que mediante bases militares, golpes de Estado y apoyando el terrorismo local contra nuestros países lleva décadas impidiendo la plena soberanía de nuestra América.
Hoy en día, cuando nos encontramos en medio de un nuevo Plan Cóndor mediático que sigue dejando muertos, como sucede en Venezuela con el ataque contra la revolución bolivariana y chavista, nuestra mejor crítica al capitalismo y al imperialismo es poner el foco en la denuncia de los crímenes estadounidenses contra la humanidad”.