Siete puntos del mensaje presidencial

Desde Cobija y para todo el país, el Jefe del Estado Plurinacional ha convocado a trabajar conjuntamente —incluidas las ‘llamadas de orientación y críticas’ que dijo aceptar— en el contexto de un mejor país, pero sobre todo con una agenda debatida por el pueblo y no impuesta, para el bien de las futuras generaciones.

Ése es uno de los puntos relevantes del mensaje emitido desde el borde amazónico del país, recordando, con el Vicepresidente, que la patria y el Estado en pleno están en cada milímetro cuadrado de nuestro territorio.

El segundo es que ante la carencia de ambiciones personales de carácter político y económico, y salvo algunas diferencias programáticas, el Vicepresidente es insustituible, según lo definió el mayor líder boliviano en lo que va del siglo y antes, sellando el papel esencial para el desarrollo de la vida política del país.

Un tercero tiene que ver con la importancia de la fuerza del pueblo para los resultados obtenidos en 11 años. Pese a las observaciones de empresarios y segmentos adversos, el mundo sabe que vamos bien, evalúo el Presidente, planteándose entonces por qué no desarrollar mayor responsabilidad para construir la patria digna y soberana que espera el conjunto social.

Su pedido al pueblo para  un control permanente a los funcionarios, destinado a facilitar la resolución de trámites, abre la posibilidad de denunciar los casos mayores en el propósito de desburocratizar el Estado.

El quinto punto refiere al día que Bolivia comience a disfrutar de la gran industria del litio y la afirmación presidencial de que “no estamos lejos de eso”, de manera que el ‘oro gris’ por fin dejará de dormir por milenios en el salar de Uyuni.

Morales también expresó su preocupación por la caída leve, pero inquietante, de  la producción agrícola, de 17,1 millones de toneladas métricas en 2015 a 16,7 millones en 2016, a causa de la sequía del año pasado, remarcando el gran desafío de caminar unidos para construir una patria de soberanía y dignidad.