Bolivia, entre los países con una menor tasa de deserción escolar

Una escolar recibe los Bs 200 del Bono Juancito Pinto.

Gabriela Ramos

Álvaro tenía diez años cuando su mamá lo dejó con su tía, quien es de bajos recursos. El niño estaba en 3º de primaria, no sabía leer y quería dejar la escuela, pero su profesora lo incentivó a esforzarse con el Bono Juancito Pinto. Hoy el muchacho tiene 14 años y cursa el 1º de secundaria.  

La tía de Álvaro, Isabel Vásquez, afirmó que debido al bajo rendimiento de su sobrino y las dificultades económicas por las que pasaba estaba a punto de retirarlo de la escuela, pero el Bono Juancito Pinto posibilitó que pueda sostener los gastos de su educación. “Gracias al bono y al esfuerzo de su profesora, Sofía Tola, para que mi Álvaro aprenda a leer, él sigue en el colegio y tiene un futuro”, afirmó. 

Álvaro es uno de los niños que no abandonaron su formación escolar y posibilitaron que Bolivia se ubique como el segundo país con menor tasa de deserción en Latinoamérica. 

Antes de 2005, los índices de abandono escolar en primaria eran de 5,5%, pero con el Estado Plurinacional la tasa bajó al 2,2%. En el secundaria los números la deserción era de 8,1% y gracias a las políticas de incentivo, el índice descendió al 4,9%. 

La profesora del muchacho, quien ahora es jubilada, contó que durante el ejercicio de su profesión, vio muchos casos de niños que estaban a punto de retirarse de la escuela, pero el bono Juancito Pinto se constituyó en un incentivo para que sigan adelante con sus estudios. 

“Hay familias que tienen siete o más hijos, todos en edad escolar, y es un gasto enorme comprar su material escolar y los uniformes. Entonces los Bs 200 del bono equivalen a comprar los materiales necesarios para todo el año, o el uniforme más los zapatos. Realmente es la diferencia entre estudiar o no hacerlo”, aseguró.

El incentivo a la permanencia escolar se creó en 2006, beneficiando a niños de primero de primaria a sexto de secundaria, así como a los estudiantes de la modalidad especial. 

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La inversión para educación se incrementó en 236%

Durante el Estado republicano se destinaban Bs 3.256 millones para el sector educativo, pero con el Estado Plurinacional la cifra se multiplicó hasta llegar a Bs 21.934 millones, equivalentes al 9% respecto al Producto Interno Bruto (PIB) de 2016, lo que ubica al país en el segundo puesto en cuanto a inversión en esta materia, por detrás de Cuba, que destinó el 12,8% de su PIB. 
Estas inversiones permitieron al Gobierno construir modernas unidades educativas a lo largo y ancho del territorio nacional, renovar mobiliario, tecnificar módulos de formación tecnológica y dotar de computadoras y otros artefactos para mejorar la calidad educativa. 
El gasto en este ámbito, a través de las mejoras salariales para los profesores, lograron garantizar la estabilidad del año escolar, ya que antes de 2005 la educación pública debía lidiar con un promedio de tres paros anuales, mientras que en los 11 años de gestión del presidente Evo Morales solo se tuvo que soportar 40 días de suspensión de clases. 

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En 11 años se triplicaron los Ítems para maestros

Entre 1999 y 2005, solo fueron creados 18.594 ítems para profesores, pero desde 2006 hasta 2016 se instituyeron 41.083 nuevos cargos. 
El Gobierno no solo se ocupó de generar espacios de trabajo para los docentes, sino que también ejecutó políticas para mejorar la formación para los profesores, a través del Programa de Formación Complementaria de Maestros (Profocom), que permitió una jerarquización, para que 141.050 profesionales alcancen el grado de licenciatura.  Además se registró una reducción de la tasa de maestros interinos del 18% en 2006 al 2% en 2015, certificando a 13.800 maestros. Los datos muestran que 137.312 educadores participaron en cursos continuos de especialización.