Bolivia, Estado Plurinacional

Noel Aguirre Ledezma

Aunque a primera vista parece ser solo una ‘inocente y artística pintura’, en una de las principales salas de la Asamblea Legislativa Plurinacional se encuentra una imagen que expresa el carácter y sentido de la creación de la República de Bolivia.

La imagen tiene como escenario la Sala Mayor de la Casa de la Libertad de Sucre y representa la firma del ‘acta de la independencia’, que da lugar a la creación de la República, el 6 de agosto de 1825. A primera vista se percibe a 30 personas, todos hombres, “ni para muestra existe una mujer”. Es más, todos, con excepción de 2 personas, visten terno y hasta una levita, propio de las clases sociales acomodadas de la época, no existe un solo indígena o trabajador. La  manera de vestir de todos ellos es uniforme, hasta monótona, es una negación de la diversidad cultural. La excepción son dos sacerdotes, uno de ellos de la  jerarquía eclesiástica y se encuentra al lado de quien dirige. 

Esta imagen lo dice todo. La República de Bolivia se fundó con el concurso de hombres de clases sociales acomodadas acompañados por dos sacerdotes. Vale la pena resaltar, no participan mujeres, indígenas ni trabajadores. Esa es la imagen de la creación de la República colonial y monocultural.

Más allá de esa imagen, para entender mejor, repasemos algo de la historia de Bolivia, de la que en distintos momentos nos ocultaron o negaron.

Como escribe José Antonio Rivera Santiváñez en su texto Las tendencias del proceso constituyente en Bolivia, la historia de Bolivia y aún más su creación está marcada por la exclusión y marginación de los sectores sociales mayoritarios. La historia registra que el 9 de febrero de 1825, el Libertador Antonio José de Sucre emitió un decreto que dispone que las provincias del Alto Perú, hoy Bolivia, deliberen de su suerte en una Asamblea de Diputados, lo que en el fondo implicó el inicio de un proceso constituyente fundador. En este decreto se dispone que la Asamblea “estaría conformada por diputados elegidos en las juntas de parroquia y de provincia, cuya elección sería indirecta o de segundo grado, pues los ciudadanos elegirían a cuatro electores por cada parroquia para que éstos a su vez elijan a los diputados, para ese efecto tenían derecho de voto los ciudadanos, que en ese momento constituían los hombres que sabían leer y escribir, eran propietarios de un bien o un ingreso anual de 300 pesos o más, lo que supone que la inmensa mayoría de indígenas y campesinos, obreros y artesanos no eran reconocidos como ciudadanos, por lo tanto esos sectores sociales quedaron excluidos del proceso; dicho desde otra perspectiva, de los casi aproximadamente un millón de habitantes de las provincias del Alto Perú, participaron como votantes para la elección de los electores un número reducido de habitantes, principalmente los criollos y algunos mestizos que tenían el ejercicio de la ciudadanía, que en ningún caso fue superior al 10% del total de la población.” (Rivera S., José Antonio)

Para participar en la fundación de la República era requisito imprescindible “ser varón ciudadano en ejercicio (saber leer y escribir y tener una propiedad o un ingreso anual mínimo), con  25 años de edad…”. Así se excluía a mujeres, indígenas, originarios, campesinos, trabajadores, etc., que en su conjunto representaban el 90% de la población. El proceso constituyente fundador “tuvo una titularidad autocrática y no democrática” (Rivera S., José Antonio)

En palabras de Félix Cárdenas escritas en su libro Mirando Indio. Aportes para el debate descolonizador: “El pecado original de los estados nacionales como Bolivia es su forma de nacimiento, la visión con la que han sido concebidos… Bolivia, fue un país fundado sin  nosotros, pero además, Bolivia fue un país fundado contra nosotros, los pueblos originarios indígenas y campesinos… Bolivia un Estado sin nación y nosotros naciones sin Estado…”

Así fue como se fundó y concibió la República de Bolivia, así se aprobó la primera Constitución de la naciente nación. En sus características fundamentales, esa concepción de República permaneció hasta 2006, cuando se inicia a concebir el nuevo Estado Plurinacional. Otra imagen puede explicar este nuevo período de la historia boliviana.

El 6 de agosto de 2006 se instala la Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución y estructurar un nuevo Estado. A diferencia de año 1825, la Asamblea Constituyente está constituida por 255 asambleístas, hombres y mujeres, elegidos por voto democrático; por indígenas, originarios, campesinos, habitantes de ciudades; por profesionales, trabajadores, productores y representantes de organizaciones sociales; por los distintos pueblos, naciones y comunidades interculturales de nuestra patria. A primera vista, hasta en la manera de vestir se expresa la diversidad social y cultural, existen ponchos, polleras, mantas, sacos, corbatas, vestidos, sombreros, lluchus,… En sus deliberaciones se habla en castellano, aymara, quechua, guaraní... 

Esta Asamblea Constituyente expresa la diversidad de Bolivia en sus maneras de concebir y entender la sociedad, el Estado, la economía, la política, la cultura (…) es la expresión del Estado Plurinacional, es la resolución de uno de los principales asuntos pendientes del año 1825.

Los pueblos, naciones y comunidades interculturales tienen un Estado y el Estado representa la diversidad de su población.

La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia fue aprobada en un referendo realizado el 25 de enero de 2009 con el 61,43% de los votos. Posteriormente, ese año, el 7 de febrero, fue promulgada por el presidente Evo Morales y publicada en la Gaceta Oficial el 9 de febrero, fecha en la que entró en vigencia.

Por esas razones, desde una lectura crítica, la fundación de Bolivia tiene que ser entendida y valorada conjuntamente el nuevo período del Estado Plurinacional. Bolivia será grande si valora sus orígenes y comprende su historia. ¡Viva Bolivia, Estado Plurinacional!

* Viceministro de Educación Alternativa y Especial