La ciudad de los inmortales

Homero Carvalho Oliva*

Varias de mis novelas han gozado de la preferencia de los lectores y han alcanzado varias ediciones. La tercera edición de La ciudad de los inmortales, saldrá en estos días de Feria con la Editorial 3600. 
La escribí como una novela nostálgica acerca de una generación que soñó un mundo mejor; como la crónica de una ciudad que no imaginó vivir cinco críticos años (1978-1982), en los que catorce presidentes se disputaron la silla presidencial. 
Es también, un homenaje al pueblo paceño porque no existe en Bolivia, un pueblo que se haya sacrificado y derramado tanta sangre por la libertad. Es también un amor perdido en el corazón del doloroso alumbramiento del proceso democrático boliviano.  
Lo novedoso de esta tercera edición, es que decidí revelar los nombres verdaderos de muchos de los protagonistas, algunos de ellos siguen activos en la vida política, pero en bandos opuestos. 
Así podrán encontrarse con nombres de míticos dirigentes de la COB, de la UDP y de otras organizaciones de izquierda que ya han desaparecido, con los de jóvenes de entonces como Jimy Iturri, Raúl Chato Prada, Ricardo Paz Ballivián, Carlos Cordero, Raúl España, Juan Claudio Lechín y muchos otros, quienes en esa época ya militábamos en diferentes organizaciones; sin embargo, estábamos unidos por el enemigo común de la dictadura y la lucha por el retorno de la democracia.
Muchos escritores y críticos han escrito comentarios sobre esta novela, veamos algunos, Giovanna Rivero: “Decir que esta novela tiene el plus de narrar La Paz, es desdecirla, pues en verdad, esta novela es La Paz, convulsionándose en el cráter que el Illimani funda a sus pies. 
Para sentirla, solo hay que leer sus señales”. Jimy Iturri: “Es una narración que cuestiona permanentemente los sueños y los despertares, logrando y de manera remarcable, construir las voces de los personajes, incluso en los casos tan difíciles como los de esa mujer que se metió a prostituta para saber el paradero de su pareja desaparecida en esos tiempos de tiniebla. 
Una novela para leer con nostalgia”. Claudio Ferrufino-Coqueugniot: “La ciudad de los inmortales inaugura de manera seria una mirada retrospectiva hacia el banzerato, la frágil democracia, el garciamezismo y demás desdenes. 
No se ha hecho antes un acercamiento literario tan bello y puntual al mismo tiempo. (…) Felicidades, Homero, por destapar los años, por la claridad que disipa las penumbras de un sueño”.
Y, entre otros Juan Claudio Lechín: “Dentro de cien o doscientos años muchas de nuestras novelas habrán desaparecido (…) pero tengo la convicción que La ciudad de los inmortales, por la manera como recrea la época, tal como hace trescientos años ha recreado Potosí de entonces nuestro glorioso, fino y precursor Bartolomé de Arzáns, esta novela seguirá leyéndose, seguirá siendo uno de los pocos, sino el único testimonio, de la manera cómo tantos vivimos en aquel momento y, le dará a los del futuro, la dimensión de lo que fue nuestro pasado”.
Y el historiador y biógrafo benianos Arnaldo Lijerón Casanovas, escribió en La Palabra del Beni: “Es una obra que enjuicia valientemente el impacto brutal y regresivo, que sufrió Bolivia como consecuencia de sus fatídicos golpes de Estado.  
Redondeando podemos decir, que ella es el resultado comprimido de las vivencias amargas y frustrantes de una generación que se atrevió a soñar con la verdad, la libertad, la justicia y sufrió el embate del horror y la ignominia de esa antipatria desquiciada y bárbara”.
Por la memoria
Días después de que saliera la primera edición, el año, 2005, me escribió Juan Carlos Vásquez, amigo y protagonista también de esta novela, para decirme que esta obra y o había pagado la deuda pendiente con los amigos, de escribir algo acerca de esos años feroces, en los que teníamos que “andar con el testamento bajo el brazo”; dice Juan Carlos: “cumpliste con todos en la mejor forma posible, la forma más bella de devolvernos la palabra y los sueños”.
Hoy, esta novela está siendo leída en colegios y universidades, por recomendación de profesores que quieren que sus estudiantes sepan que la recuperación de la democracia, que ahora vivimos, costó mucho sacrificio, muertes y desapariciones de muchos de nuestros seres queridos. 

*Escritor y poeta