Documental Las voces del Socavón

Magalí Vela Vázquez y Julia Delfine

Entrevista a las cineastas Magalí Vela Vázquez y Julia Delfine

Las voces del Socavón es una producción narrada desde los protagonistas. Conmueven la participación y el aporte del poeta, escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano.
“‘¿Cómo es el mar?’, me preguntaron. Quise narrarles de un modo tal que a través de la imaginación ellos pudiesen  zambullirse en las olas”. 
Ello es tan sólo una parte del relato del poeta sobre su salida y despedida de un centro minero en Bolivia. 
Técnicamente el documental no supera las producciones nacionales y el talento de la juventud boliviana, pero es indiscutible que mientras los cineastas locales buscan historias, los de otros países visualizan a Bolivia como una fuente rica de conocimiento, historia y pluriculturalidad.

¿Cómo surge está producción, cómo nace en ustedes?
Magalí Vela (MV): Es nuestra tesis para la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires, teníamos en mente realizar la tesis audiovisual, vimos un texto de Luis Ramiro Beltrán en donde habla de las radios mineras, y una vez que investigamos notamos que eran las primeras radios comunitarias de América Latina.
Buscamos material en Argentina, fue difícil hallar algo, pero encontramos un escrito de Domitila Chungara que nos apasionó; dijimos esta historia tiene que ser contada. Vinimos a Bolivia a buscar información y fotocopiamos varias cosas, hicimos entrevistas y luego nos fuimos a los centros mineros.  

¿Las dos lo hicieron todo juntas, las dos viajaron?
Julia Delfine (JD): En una primera instancia el viaje estaba organizado para las dos, trajimos nuestros equipos y organizamos todo lo que fue la preproducción. Recorrimos bibliotecas, armamos todo un esquema de organización y otro de entrevistas. Cuando conocimos a las amas de casa, a los dirigentes mineros y a los locutores de radio pudimos acomodar y armar mucho mejor la narrativa. Estuvimos en tres oportunidades en los centros mineros, en un momento fue más exploratorio para conocerlos y también para visitar varios pueblos. Estuvimos en Siglo XX, Catavi, Uncía y Huanuni, luego ya en Siglo XX entramos en la mina para filmar y registrar lo que sucede en el interior. 

¿Con quienes dialogaron primero y cuáles fueron sus primeras impresiones?
MV: En un principio, ni bien llegamos teníamos temor, intriga de cómo iba a ser, no habíamos tenido contacto. Sólo en Argentina conocimos a Juvenal Jiménez, que es un exiliado que se fue a nuestro país durante la dictadura, él trabajaba en la radio, tuvo un accidente en la mina y se exilió trabajando de en muchas cosas, pero siempre mantuvo la radio, es decir armó su programa dentro de las comunidades de bolivianos y mantuvo el nombre La voz del minero. 
En los pueblos, el recibimiento siempre fue muy ameno, abierto; si bien sabemos que la vida fue muy dura durante ese período, entablamos entrevistas muy profundas, donde nos contaron todo lo que habían vivido, atropellos, torturas, exilios, revivimos eso, la lucha de amor, de hermandad entre ellos, del anhelo que compartían de tener una Bolivia más justa.

¿Cuándo inició el proyecto?
JD: La idea surge en 2012, y nuestro primer viaje a Bolivia fue en enero de 2013, estuvimos un mes recorriendo. En ese mismo año retornamos en agosto, vinimos para la fiesta del 6 de agosto, estuvimos una semana filmando. El tercer viaje fue en febrero de 2014, es cuando se concentra toda la parte de rodaje. Luego viajamos a Uruguay a entrevistar a Eduardo Galeano, él participa en el filme con unos relatos acerca de su experiencia de ese período, son unos pasajes muy lindos que acompañan toda la investigación. La contribución de Galeano para nosotras es muy central en todo esto.  Luego estuvimos un año y medio para hacer las grabaciones, en el montaje contamos con la colaboración de Enrique Angeleri, cineasta argentino y director de tesis, que participó en esa instancia. La ‘peli’ se estrenó en septiembre de 2016 en un festival de Uruguay, fue hermoso, fue nuestra primera experiencia con público, asistió la gente de las radios comunitarias contando sus experiencias. Pero la culminación de todo esto para nosotras era retornar acá a Bolivia y presentarla y tener un “retorno” de las personas que realmente vivieron ese período, la verdad es que las devoluciones fueron hermosas y estamos muy felices de presentarla acá, la presentamos en Sucre; y ya tuvimos una buena aceptación en La Paz, en el estreno, en el Cine Teatro 6 de Agosto; luego vamos a Llallagua; el viernes (25 de agosto) en Huanuni y luego veremos. Ya nos han pedido llevarla a Copacabana, a Cochabamba, hay mucha gente interesada en proyectar la película y conocer la historia.

Durante el estreno en La Paz, ¿cómo se sintieron y qué pudieron percibir del público?
MV: El festival de Sucre (Puka Ñawi) fue emocionante porque fue la primera proyección en Bolivia y estábamos atrás de todo y pudimos observar cómo reaccionaba el público con las diferentes situaciones, escuchar lo que comentaban  y decían... Luego charlamos con el público para saber las críticas y la verdad fue muy emocionante  porque todas fueron muy gratificantes, al igual que los comentarios de gente que vivió ese período y que sus padres fueron dirigentes; acá en La Paz ya vinieron líderes sindicales y personas intelectuales, gente que nos apoyó. 
Conocimos a Édgar Ramírez, él nos dio una entrevista, aunque no quiso salir en las imágenes. No nos dejó, pero si nos ayudó, nos otorgó la posibilidad de ver material que ellos tenían, y nos facilitó contactos con personalidades de las radios mineras.

En conclusión, ¿qué piensan y sienten sobre todo lo que han conocido en Bolivia?
JD: Para nosotras desde el primer día que iniciamos este trabajo fue muy emocionante. Rescatar no sólo el rol que tuvieron las radios mineras como medio de comunicación contra el poder hegemónico, sino el valor de los propios mineros al organizarse, con un claro objetivo en la distribución económica, solidarios entre ellos, poder destinar parte de su salario bajo para poner una radio y estar en contacto con los pueblos; se nutrían de bibliotecas políticas, eran muy cultos, tenían una noción de par, de compañero, de colectividad y eso lo rescatamos y lo sentimos desde el primer día que tuvimos contacto con ellos, además del amor y el valor que le daban a la radio, su medio de comunicación contestatario, de acompañamiento cultural, como medio de alfabetización y en general no tenía un único rol. (JRH)

MV: Era una radio del pueblo para el pueblo (enfatizó).
Las voces del Socavón obtuvo una mención especial en el XIII Festival Internacional por los Derechos Humanos (Puka Ñawi- Sucre 2017)