El rol estratégico de las empresas estatales

 

El desempeño de las empresas públicas fue determinante para sostener el crecimiento de la economía en la última década. Las inversiones que el Estado realiza en el ámbito de los hidrocarburos, minería, telecomunicaciones, transporte y otros rubros dinamizaron la actividad productiva y de los servicios, generó utilidades suficientes para pagar los bonos sociales y los recursos adicionales se destinaron a ampliar la capacidad de producción.

Las empresas públicas nacionales estratégicas son motivo de estudio y análisis en universidades de la región y el mundo como parte del modelo de desarrollo productivo. La contribución de estas entidades al desarrollo del país no puede pasar desapercibida y cada vez se evidencia la necesidad de ampliar su capacidad productiva, porque ahora hay mercados externos que demanda su producción.

YPFB tiene presencia en los mercados de Brasil, Argentina, Paraguay y Perú con la exportación de gas natural y  gas licuado de petróleo, mientras que Entel proyecta abastecer con sus servicios al sur peruano y Ende apuesta a la venta de los excedentes de electricidad a los países vecinos, proyectos  que ya fueron aprobados y se encuentran en pleno desarrollo. 

La necesidad de potenciarlas se muestra en las políticas implementadas desde el Órgano Ejecutivo y las leyes aprobadas para el efecto. En el primer semestre de 2017, por ejemplo, el financiamiento a las empresas estratégicas estuvo dirigido principalmente a proyectos de la (ENDE) y Yacimientos de Litio Boliviano (YLB).

La provisión de recursos financieros a las empresas públicas es un elemento esencial para el desarrollo de proyectos productivos que contribuyen a la seguridad energética y alimentaria del país. En este punto es necesario establecer una diferencia con relación a otros modelos económicos, el Estado boliviano recurre principalmente al Banco Central.  En el primer semestre de 2017, el BCB desembolsó 2.117 millones de bolivianos para el financiamiento de proyectos de ENDE, YLB, EBIH y EASBA), que tienen carácter estratégico para la diversificación productiva, la soberanía energética, seguridad alimentaria y la industrialización de los recursos naturales.