A nueve años del Porvenir

 

“Fue la acción más violenta y criminal contra el campesino que ocurrió en plena democracia en Bolivia”. Así la abogada Mary Carrasco resumía lo que ocurrió nueve años atrás en la calurosa población amazónica de Porvenir, cuando campesinos e indígenas fueron masacrados por una horda de sicarios enviados por el entonces prefecto Leopoldo Fernández.

Grupos de paramilitares se desplazaron la madrugada del 11 de septiembre de 2008 sobre el municipio de Porvenir, a 30 kilómetros de Cobija, Pando, donde centenares de campesinos del norte amazónico habían quedado varados en una zanja que maquinaria pesada de la Prefectura de ese departamento había abierto horas antes para cerrarles el paso.

Los campesinos caminaban rumbo a Cobija para celebrar un ampliado, alarmados por la toma de las oficinas locales del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA).

Pretendían proteger la asignación de 500 hectáreas por familia en esa región, que un mes antes hubo determinado el INRA en Pando.

En esas circunstancias, en plena democracia, fueron masacrados en un intenso fuego cruzado, entre ellos el descendiente de Bernardino Racua, héroe de la Guerra del Acre.

Los campesinos marchaban con mujeres embarazas, ancianos y niños.

Lo que ocurrió el 11 de septiembre (de 2008) en el departamento amazónico de Pando, en Bolivia, fue realmente una matanza. Ésta es la principal conclusión del informe que encargó Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) a una comisión de expertos.

A pesar de ese antecedente, el Tribunal Sexto de Sentencia declaró culpable al exprefecto de Pando Leopoldo Fernández y lo sentenció a 15 años de cárcel. 

La Fiscalía, sin embargo, había solicitado 30 años.

Los familiares de los caídos han apelado la sentencia y están conscientes que no está permitido claudicar hasta lograr justicia.

 

Los familiares de los caídos han apelado la sentencia y saben que no está permitido claudicar hasta lograr justicia.