“El fútbol me dejó amigos y estabilidad”

La familia del ‘Loco’ Menacho. Hoy está dedicado a enseñar fútbol.
Facebook Menacho

—¿A qué se dedica?
—Soy el director de la Escuela de Fútbol del municipio de Cotoca. Trabajo para la Alcaldía con el alcalde Wilfredo ‘Coco’ Áñez. Es una escuela gratuita a la que van alrededor de 400 niños de diferentes edades.

—¿Cómo es su trabajo?
—Lo que hago es transmitir a los chicos lo que hice durante casi 20 años jugando al fútbol, algo entiendo del tema, y eso les doy a los niños.

—¿Cambió la figura?
—Es un vuelco rotundo. Antes recibía enseñanzas de entrenadores, de cada uno saqué algo, y la vivencia que tuve, como jugador, más los conocimientos que adquirí, ahora les transmito a los chicos.

De jugador siempre quería ganar, ahora también les inculco ese aspecto, luchando cada pelota, esforzándose en todo momento, ir para adelante y hacer goles, aunque no siempre nos sale bien.

—¿Ya hay frutos de su trabajo?
—Trabajamos hace tres años, hay chicos que se han proyectado para jugar en torneos competitivos, la distancia es un factor que nos impide ir a todo lado, estamos a 25 km de la ciudad, pero hay talento y calidad en los jugadores que se están formando poco a poco.

—¿Y la familia?
—Le dedicó el tiempo que tengo libre. Comparto con mi esposa, Alison, y mis hijos Bruno (11) y Thiago (6). Cuando tenemos tiempo nos vamos a una ‘quinta’ que tenemos por la barrera al norte, donde jugamos y después al cine.

—¿Quién sigue sus pasos?
—Thiago tiene condiciones, vamos a empujarlo, y si no da lo apoyaremos en lo que quiera ser en el futuro.

—¿Cocina?
—Me defiendo haciendo un majadito o un locrito de pollo, cuando me animo hago platos internacionales, incluidos platos a la carta. No nos vamos a morir de hambre.

—¿Qué le dio el fútbol?
—Amigos, y en la parte material y económica nos dejó una estabilidad, por eso estoy agradecido al fútbol.
También me hizo conocer gente de todo tipo, periodistas, políticos, autoridades, gente que nunca me hubiera imaginado conocer, pero sí, a través del fútbol.

—¿Qué anécdota recuerda?
—El episodio que marcó mi carrera fue el famoso cocacho que le di a un juez de línea en un partido de la Liga, y que me costó un año de castigo. En ese momento me avergonzó el hecho, pero hoy lo tomo como una anécdota.

—¿Recuerda cómo fue?
—Ocurrió en 2004 cuando yo jugaba en Real Potosí, fue contra San José en Oruro. Todo sucedió en milésimas de segundo, actúe de manera inapropiada. No estaba de acuerdo con una sanción y fui a reclamarle, de paso le di un cocacho (sonríe).

—¿Cómo ve el fútbol boliviano?
—Hace tiempo que queremos mejorar, y con Mauricio Soria se están dando pasos importantes. Para tener frutos a mediano y largo plazo hay que dejar que este proceso continúe.

Hace tiempo que no salen jugadores que han marcado época, como Etcheverry, Platini, Baldivieso, no hubo otra generación que pueda colmar las expectativas y darnos el triunfo, como ocurrió en la década de los 90.

—¿Cúal es su sueño?
—Ver a mis hijos realizados y que nuestro país progrese para que nuestra sociedad viva tranquila.

 

 

José Martín Menacho Aguilera, exfutbolista y entrenador de fútbol, cruceño, de 44 años. Hoy es director de la Escuela de Fútbol del municipio de Cotoca.

 

“El fútbol corre por mis venas. Quisiera seguir por el resto de mi vida”.