Discrepancias en el independentismo catalán en unas horas críticas

Foto: AFP
El presidente catalán, Carles Puigdemont, y María Eugenia.

 

Agencias

 

A escasos días de la declaración de independencia de Cataluña, las discrepancias empiezan a aflorar entre los dirigentes de esta región, que reciben constantes apelaciones al diálogo para evitar un choque frontal con el Gobierno español de consecuencias imprevisibles.

Alto el fuego propuso el ministro regional de Empresa, Santi Vila, el primer llamado a una pausa en la carrera hacia la independencia desde el ejecutivo catalán de Carles Puigdemont. 

En un artículo publicado en el diario catalán Ara pidió reflexionar sobre la utilidad y consecuencias de una declaración de independencia.

Ésta podría haberse producido el lunes en una sesión plenaria del parlamento regional con la comparecencia del presidente Puigdemont, pero el Tribunal Constitucional suspendió este pleno.

En una decisión insólita en los últimos tiempos de abierta desobediencia desde Cataluña a este tribunal, Puigdemont solicitó posponer su comparecencia al martes, donde está previsto que valore el referéndum del domingo 1 de octubre, ganado masivamente por el sí, pero con una participación del 43,03% y marcado por las actuaciones policiales.

Aunque los resultados definitivos de la consulta ya se han transmitido al Parlamento regional, todavía no han sido proclamados oficialmente. A partir de esa publicación, se abre un período de dos días para que la Cámara catalana declare la secesión. 

Entretanto, los independentistas se debaten entre quienes apuestan por consumar su desafío a Madrid sin más dilación, la independencia, y los que optan por decisiones más moderadas, dejando abierta la puerta a una mediación con Madrid requerida insistentemente por Puigdemont.

“Ha llegado el momento ineludible, inaplazable de ejercer la autodeterminación”, dijo Carles Riera, diputado de la extrema izquierda CUP, socio clave de la coalición de gobierno.

En cambio, el expresidente regional Artur Mas (2010-2016), del partido de Puigdemont, subrayó —al diario británico Financial Times— que el objetivo de las decisiones de los líderes regionales no debe ser cómo se proclama la independencia, sino cómo se hace efectiva.

El debate no es sólo político, sino también ciudadano. La secesión genera rechazo en la mitad de la sociedad catalana y también vértigo entre algunos militantes nacionalistas, vista la escalada de tensión con Madrid y las primeras consecuencias económicas.

Empresas catalanas

Con la declaración unilateral de independencia en el horizonte, grandes empresas catalanas como CaixaBank, Gas Natural o Banco Sabadell anunciaron el traslado de sus sedes sociales a otras regiones.

La decisión, que crea presión adicional sobre el gobierno regional de Carles Puigdemont para que abandone sus planes, dio pie unánimemente a fuertes subidas de sus acciones.

Otras empresas que hicieron las maletas son el Banco Mediolanum, la sociedad de inversiones Arquia Banca, la operadora de telecomunicaciones Eurona Wireless, la textil Dogi y la empresa biofarmacéutica Oryzon Genomics.