El premio Nobel de la Paz al ICAN, ¿un mensaje a Trump?

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La directora del ICAN, Beatrice Fihn, y el coordinador Daniel Hogsta.

 

Francesco Fontemagglt / AFP

 

El Comité del premio Nobel no llegó al punto de honrar el acuerdo firmado por varios países con Irán en 2015, pero parece haber enviado un mensaje al presidente Donald Trump, quien se apresta a hundir ese compromiso y mantiene una peligrosa guerra de palabras con Corea del Norte.

El premio Nobel de la Paz fue para la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), pero entre los candidatos estaban el exsecretario estadounidense de Estado, John Kerry, y el canciller iraní, Mohamad Javad Zarif, los principales artífices del histórico acuerdo de 2015.

Otorgar el premio a Kerry y Zarif habría representado un gesto intolerable para Trump, abiertamente hostil a un acuerdo que propone sepultar en las próximas semanas.

“El escoger a la ICAN, el mensaje que fue enviado es más sutil e indirecto pero mantiene un impulso a preservar el acuerdo con Irán”, dijo la experta Melissa Dalton, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, de Washington).

Sin embargo, aún resta ver si la decisión del Comité Nobel podrá hacer que el presidente cambie de opinión, aún después de haber clasificado el acuerdo con Irán como una vergüenza para Estados Unidos (EEUU) y afirmar que Teherán no respeta el espíritu del entendimiento.

Fuentes de la Casa Blanca informaron a la prensa que en los próximos días Trump se negará a certificar ante el Congreso estadounidense el cumplimiento del acuerdo por parte de Irán.

La ley obliga al presidente estadounidense a informar al Congreso, cada 90 días, si Irán respeta el acuerdo y si el levantamiento de las sanciones está en el interés nacional de EEUU, una obligación que ya lo ha puesto en aprietos políticos en dos ocasiones.

El acuerdo firmado durante el gobierno de Barack Obama -así como por Alemania, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China- en 2015 ofrece a Teherán un escape de las duras sanciones económicas a cambio de limitar el enriquecimiento de uranio y permitir inspecciones internacionales.

Salida de compromiso

En la Casa Blanca, diversos funcionarios afirman que el gesto presidencial de no certificar el cumplimiento del acuerdo con Irán no representaría en sí mismo el colapso del entendimiento, pero dejaría esa decisión en manos del Congreso.

Ante una negativa presidencial de la certificación, el Congreso pasaría a tener un plazo de 60 días para decidir si repone o no sanciones contra Irán, y eso sí representaría la muerte política del acuerdo.

Un diplomático occidental fue más directo: “Le hemos dicho al gobierno estadounidense: la certificación no es el problema. El problema es la política interna de EEUU”.

Más allá de Estados Unidos, todos los otros firmantes (Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia y China) se oponen a renegociar el acuerdo, y afirman que ha rendido frutos.

Desde el punto de vista de Corea del Norte, apuntan expertos, el fracaso del acuerdo con Irán será un “mensaje claro”.