Plan efectivo para bajar el desempleo

 

La aplicación del modelo de desarrollo productivo cambió las variables estructurales de la economía. Con la nacionalización de los recursos estratégicos, el Estado comenzó a generar ingresos para la inversión en proyectos estatales y la consiguiente generación de empleo, además de financiar el pago de los bonos sociales. 

La política gubernamental en materia laboral, que consiste en dar soluciones efectivas al desempleo, dio lugar a varios programas orientados a generar condiciones para ampliar la oferta laboral en el país. En este contexto, el Gobierno, a través del Ministerio de Planificación del Desarrollo (MPD), decidió implementar el Programa de Inserción Laboral Para Jóvenes, que busca generar fuentes de trabajos formales y dignos para los jóvenes de entre 18 y 35 años. En su aplicación ofrece importantes incentivos económicos a las empresas para que contraten a jóvenes con o sin formación académica y experiencia laboral.

En la víspera, la ministra de Planificación del Desarrollo, Mariana Prado, y la presidenta de Farmacorp, Rosario Paz, suscribieron el primer convenio para incorporar a un grupo de jóvenes a la planilla de la empresa, una experiencia que invita a otras compañías del sector privado a seguir este ejemplo.

Ésta es una forma de dar respuesta de manera efectiva a una demanda concreta de un sector de la sociedad, como son los jóvenes, los ayuda a incorporarse al mercado laboral sin los requisitos de experiencia que normalmente piden las empresas del sector privado. El Ministerio de Planificación apuesta al Plan Generación de Empleo para reducir la tasa de desempleo de Bolivia de 4,1% a 2,7%. Con ese objetivo movilizó 346 millones de dólares.

Es necesario recordar que el modelo económico vigente también favoreció actividades intensivas en mano de obra e ingresos, bajo el principio de empleo digno. Según el plan del Ejecutivo, en los últimos once años se desarrollaron instrumentos dirigidos a consolidar legal e institucionalmente a las diferentes formas de organizaciones de pequeños productores urbanos y rurales, a la condición de agentes económicos productivos plenos para que participen en todo el proceso de producción, distribución y consumo.