¡Hasta la victoria siempre!

Por Máximo Choque

Carlos Soria Galvarro señala en su texto Andares del Che en Bolivia que “la fortaleza del Che no era sólo ni tanto militar, sino esencialmente política y moral”.

“Al margen de todas las consideraciones políticas que se pueden hacer, el legado principal del Che es el ético, la conducta coherente, rectilínea, honesta, abnegada, que renunciando a todos los privilegios del poder se encamina a la lucha casi suicida…”, afirma.

Mientras que el vicepresidente Álvaro García Linera recuerda a Ernesto Guevara como una persona que luchó por todos, que nunca estuvo tranquilo mientras otros estaban sufriendo y que dedicó su vida a buscar la igualdad en el mundo.

En tanto, el presidente Evo Morales Ayma definió como vital la línea de pensamiento internacionalista del Che como promotor de la solidaridad ante las necesidades de los pueblos del mundo.

El compañero de Guevara, Harry Villegas Tamayo ‘Pombo’ dijo que la gente considera que el guerrillero es un tira tiros, pero el Che considera que el guerrillero no es un tira tiros, que es un transformador social, que tiene un objetivo estratégico a alcanzar: que es el poder revolucionario para reformar la sociedad. Entonces no es un tira tiros y, partiendo de ese concepto, consideraba que en las condiciones de Cuba, el ejército rebelde lo primero que debía dar era la instrucción porque no es factible que quien lucha en la guerrilla no tenga instrucción, sea analfabeto. Ahí empieza realmente el proceso de alfabetización en Cuba. Con los soldados.

Entonces el Che consideró que “el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor” y que “es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esa cualidad”.

Ése es el gran legado del Che, los valores como el amor, la solidaridad, la igualdad, la libertad y la justicia.

Estos valores, las mujeres y hombres, identificados con su pueblo, lo practican de manera cotidiana, es así que el Gobierno y pueblo cubano no dudaron un solo instante en demostrar su solidaridad con el pueblo boliviano a través de varias acciones.

Por ejemplo, la Brigada Médica Cubana está “en los nueve departamentos de Bolivia y además de garantizar la asistencia en los sitios ubicados, nos apoyan en la concreción de los programas de salud promovidos por el Gobierno”, afirmó la ministra de Salud, Adriana Campero, a Prensa Latina

Pero no solamente vienen los médicos cubanos a Bolivia a prestar sus servicios tan reconocidos a escala global, sino también ayudan a profesionalizar a los jóvenes en Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de Cuba, en la actualidad se tiene a más de 3.000 médicos graduados en la ELAM trabajando en planes del Ministerio de Salud en más de 25 comunidades indígenas en 307 municipios de los 339, en lugares donde otros médicos nunca llegaron.

Otro de los programas es Operación Milagro, que permitió recuperar o mejorar la visión a miles de personas, no sólo bolivianos, sino también, peruanos, argentinos, paraguayos y brasileños.

A ello se une ‘Yo sí puedo’, que permitió a Bolivia reducir la tasa de analfabetismo a 2,7%, el índice más bajo de la historia. Estas cifras ubican al país en el tercer lugar de Sudamérica con menor cantidad de habitantes analfabetos.

Este logro consolida la declaratoria de territorio libre de analfabetismo, hecha por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2008, cuando en el país el índice llegó a 3,7%, informó el periódico Cambio.

Todo ello convierte la solidaridad cubana en un ejemplo para países de Latinoamérica y el mundo.

Sin embargo, Bolivia también fue y es solidaria con los países hermanos, demostrando reciprocidad y solidaridad, como dice el presidente Evo Morales: “Queremos compartir lo poco que tenemos”, para paliar en algo las necesidades que se presentan en situaciones de desastres naturales.

El Jefe de Estado manifestó que para liberar a nuestros pueblos, para vencer las injusticias, para construir nuestra patria y la Patria Grande necesitamos amor, el que no ama a la patria, no ama a la gente; el amor a los otros es el amor a la humanidad. Ésta es la base fundamental de la Revolución y cualquier revolución que se pretenda es universal, justa, solidaria y perenne.

El amor es la base fundamental para construir una Patria Grande con justicia, con libertad, con integración, con solidaridad, con soberanía, con dignidad y para conseguirlo se debe luchar permanentemente sin bajar los brazos, una lucha inclaudicable, como nos enseñó el Che:

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.